Editorial

Ana M. Pastor, directora de El Inmobiliario mes a mes
Ana M. Pastor, directora de El Inmobiliario mes a mes

Optimismo realista

Dicen los psicólogos que el optimismo realista puede ser la mejor opción para afrontar los efectos de la irrupción en nuestras vidas del Covid-19. Y parece que muchos de los análisis, realizados por expertos inmobiliarios, coinciden en que el hecho de considerar la pandemia un desafío temporal y limitado puede convertirse en la mejor ‘gasolina’ para afrontar los complicados días que se avecinan.

Las proyecciones sobre el futuro del sector a corto y medio plazo se suceden siempre con la premisa de que cualquier pronóstico dependerá del tiempo que dure la pandemia, de si se encuentra o no una vacuna y de la colaboración público-privada. Pero la mayoría de ellas, incluida la del Banco de España, parten de la base de que la crisis económica provocada por el coronavirus -aunque ha sido más inesperada y está siendo más dolorosa al segar tantas vidas- no tiene nada que ver con la que comenzó en 2008.

En términos generales, porque las empresas y familias están menos endeudadas y el sistema financiero más sano; y en términos inmobiliarios, porque antes de la crisis sanitaria el mercado no estaba sobredimensionado, los préstamos hipotecarios eran bastante prudentes y las inmobiliarias parten de una mejor situación financiera.

Sin embargo, evitar caer en el catastrofismo no significa ser triunfalista o tener un exceso de confianza. La mayoría de los análisis dan por hecho que el sector sufrirá y que la recuperación del mercado inmobiliario no será la misma en todos los segmentos. Algunos se antojan más resistentes, como el industrial, residencial y oficinas, considerados tradicionalmente un valor refugio para la inversión, mientras que todo indica que otros -como el hotelero y el retail- tendrán un ritmo de recuperación más lento, al ser los que más han sufrido el cese de actividad y las consiguientes pérdidas de empleo…

 

siga leyendo

 

Editorial nº 186: Tiempos de solidaridad inmobiliaria frente al coronavirus


Editorial nº 185: El coronavirus pospone el MIPIM a junio


Editorial nº 184: Veinte años no es nada


Editorial nº 183: La política enmaraña el mercado


Editorial nº 182: Ciudades y urbanismos sostenibles


Editorial nº 181: Precisión en el lenguaje


Editorial nº 180: Una vuelta al ‘cole’ complicada


Editorial nº 179: Estrés vacacional


Editorial nº 178: El test del mercado


Editorial nº 177: Reinventar el negocio


Editorial nº 176: Claridad es poder


Editorial nº 175: La prudencia pone de moda los productos alternativos


Editorial nº 174: La consolidación del sector suma y sigue


Editorial nº 173: El Tribunal Supremo, obligado a arreglar el caos hipotecario


Editorial nº 172: Pensar en el largo plazo


Editorial nº 171: Nos sobran los motivos para confiar en la Marca España


Editorial nº 170: La Administración y los promotores necesitan acercar posturas


Editorial nº 169: El alquiler pierde atractivo frente a la compra


Editorial nº 168: Cuando ser cauto es la norma de la casa


Editorial nº 167: Ciudades con alma


Editorial nº 166: Por una gestión eficiente del suelo


Editorial nº 165: Un estímulo para seguir construyendo un futuro estable


Editorial nº 164: Trabajo en equipo


Editorial nº 163: Recuperem el seny


Editorial nº 162: Diez años después, vuelven las grúas


Editorial nº 161: Los promotores puros salen a escena


Editorial nº 160: El tren de la recuperación amplía sus destinos


Editorial nº 159: ¿Lo soportará todo el parqué?


Editorial nº 158: La fortaleza del mercado inmobiliario español


Editorial nº 157: El futuro llama a la puerta


Editorial nº 156: Los cimientos están puestos


Editorial nº 155: En el punto de mira del retail internacional


Editorial nº 154: Un sector recién pintado


Editorial nº 153: La oportunidad es un bien preciado


Editorial nº 152: El riesgo


Editorial nº 151: Madrid necesita un modelo de ciudad más ágil


Editorial nº 150: La proyección internacional, una asignatura pendiente