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“El problema no es la cantidad de hoteles de lujo, sino el criterio que se usa para definir qué es un cinco estrellas”

Entrevista a Pablo Carrington, CEO de Marugal.

La consultora Marugal está detrás de la gestión de algunos de los hoteles boutique más emblemáticos y cosmopolitas de nuestro país. En esta entrevista, su CEO y propietario, Pablo Carrington, pasa revista a la actualidad de la compañía, a la situación de la hotelería de lujo de nuestro país, al peligro latente de una sobreoferta habitacional y se muestra firme partidario tanto de un cambio del modelo turístico como de la tasa turística.

Marugal gestiona una cartera de 14 hoteles boutique muy conocidos, como Urso en Madrid o Cap Roca en Mallorca, pero apenas se sabe nada de la gestora que está detrás. ¿Qué es Marugal?

Me alegra que me diga esto, pues quiere decir que lo estamos haciendo bien. Nuestro enfoque está centrado justamente en promover cada hotel individualmente y que sean reconocidos en sus respectivos mercados. Mi objetivo siempre ha sido que Marugal opere como gestora de marca blanca, aportando todos los beneficios operativos de una cadena, pero manteniendo la identidad individual de cada hotel, sin que el cliente sepa quién lo gestiona. En este momento somos probablemente la gestora de marca blanca de hoteles de lujo más importante de Europa y también la más desconocida.

Hay otras compañías que desarrollan esta actividad, como Four Seasons, y gestionan los hoteles bajo su propia marca. ¿Por qué han descartado este modelo?

Principalmente por dos razones. Primero porque hay un segmento de viajeros que busca productos hoteleros únicos, vinculados fuertemente al destino y que huyen de la estandarización y con nuestra filosofía respondemos perfectamente a esas necesidades. En segundo lugar, porque hay hoteles que por su tamaño, ubicación o producto necesitan una marca para asegurar su rentabilidad, pero hay otros que tienen características, ubicación y concepto lo suficientemente potentes como para no necesitar el apoyo comercial que les proporciona una marca y consecuentemente operar de manera independiente y rentable.

Un portfolio de 14 hoteles tras 21 años de vida puede parecer un número modesto. ¿Cuáles son las razones que explican un crecimiento tan contenido?

Es la ventaja de no tener que responder a un plan de crecimiento marcado por un consejo de administración y poder crecer únicamente con aquellos proyectos donde pensamos que podemos generar valor para el propietario. Recibimos decenas de propuestas al año, algunas en ubicaciones o edificios magníficos, pero donde sabemos que el retorno no será bueno para el propietario. Habiendo dicho esto, a lo mejor un poco más de visibilidad nos vendría bien para no perder oportunidades que no nos llegan porque no se nos conoce.

¿Tienen previsto incorporar algún nuevo hotel en 2025?

Abriremos un hotel en Tavira en Portugal este próximo verano y estamos trabajando en varias aperturas para el 2026, incluido uno nuevo en el valle de Loira en Francia y un segundo hotel con Christian Louboutin en Portugal.

De acuerdo con un informe de la consultora Christie&Co, el 30% de las plazas hoteleras proyectadas en España para los próximos años son de lujo. ¿Qué análisis hace de la situación de la hotelería de lujo en nuestro país?

Creo que el problema en España no es la cantidad de hoteles de lujo sino el criterio con el que se define si un hotel tiene 5 estrellas o no, puesto que hay muchos hoteles de 5 que sinceramente deberían ser un 4 estrellas. En términos absolutos tenemos más hoteles de lujo que destinos como Francia o Italia, pero en términos de lo que de verdad se considera internacionalmente como 5 estrellas, nuestra oferta es inferior. No hay más que ver la oferta de hoteles de lujo en Roma, París o Londres y compararla con la de Barcelona o Madrid para darse cuenta de que nos queda bastante recorrido.

Además, se trata de un segmento que genera más riqueza para el país, más empleo por habitación y con menor impacto social y medioambiental dado que un turista de lujo gasta muy por encima de la media. Es decir, con menos visitantes podemos generar más ingresos.

Recientemente, el presidente del Gobierno declaró que “España necesita menos Airbnb y más viviendas”. ¿En su condición de gestor hotelero comparte la primera parte de la afirmación de Pedro Sánchez?

Airbnb ha tenido un efecto nefasto en los destinos, pues ha afectado a lo mas importante que tienen estos; su idiosincrasia. Barrios enteros se han convertido en zonas de apartamentos turísticos, con la consecuente desaparición del comercio local y del residente local que ya no puede permitirse los alquileres. Uno de los grandes atractivos de nuestros pueblos y de los barrios de las ciudades es nuestro estilo de vida, los pequeños comercios, la vida de barrio. Es irónico que el alquiler turístico se cargue justamente algunas de las razones por las cuales vienen los turistas.

Usted ha declarado ser partidario de priorizar la conversión y el reposicionamiento de hoteles ya existentes en lugar de construirlos. Además de no contribuir a sobrecargar la oferta hotelera, ¿qué otros valores aportan estas dos estrategias?

Esto no se puede aplicar a todo el país, pero sin duda sí a los destinos más maduros, y de esos tenemos bastantes (las islas, la costa levantina, etc.). En esos destinos maduros tiene mucho más sentido centrarnos en reposicionar hoteles obsoletos que seguir construyendo nuevos y añadiendo más oferta en un destino que ya está saturado. El Arenal en Mallorca es un perfecto ejemplo de zona que debe reconvertirse y reposicionarse. Tiene una ubicación increíble frente a una playa kilométrica, pero está lleno de hoteles obsoletos que solo atraen ‘turismo de borrachera’. Tendría mas sentido reposicionar esas plazas hoteleras y mejorar la calidad de la oferta que ocupar más terreno con nuevas construcciones. Incluso el centro de Madrid tiene algunos hoteles que podrían reposicionarse para mejorar la oferta en vez de seguir convirtiendo más edificios en hoteles.

Y luego por supuesto está el valor ecológico de reutilizar un edificio existente en vez de ocupar más terreno con nuevas construcciones. No hay que olvidar que debemos reducir nuestra huella en el planeta.

Es muy crítico con lo que llama la “estandarización del lujo”. Una expresión que, a simple vista, parece una contradicción en sí misma. ¿Qué entiende por este concepto?

Más que crítico, yo diría que soy partidario de que se diferencie entre el lujo estándar y el lujo verdadero. Todas las marcas hoteleras se han querido apuntar al segmento del lujo, incluso aquellas que estaban especializadas en otros segmentos. Pero las cadenas tienen muy interiorizada la estandarización en su ADN y consecuentemente se acaban creando muchos hoteles que se asemejan entre sí, con protocolos de servicio aprendidos de memoria por los empleados, pero que no corresponden a la personalización que suele acompañar al verdadero lujo. Es un segmento perfectamente legítimo y necesario, pero en mi opinión no se compara con el verdadero lujo.

¿Y cuál es la alternativa frente a la estandarización del lujo?

Justamente lo que hacemos nosotros. Diferenciarnos a través de conceptos de servicio y producto específicos para cada hotel, basados en la idiosincrasia del destino, del hotel y del tipo de cliente que queremos atraer.

Cada vez son más frecuentes las voces que advierten de que el boom creciente del turismo en España, y en todos los segmentos, puede acabar volviéndose en contra y hacernos morir de éxito. ¿Comparte usted esta valoración?

Sin duda es un riesgo, pero no solo para España sino también para otros destinos europeos, pues 3 de los 5 países más visitados del mundo son europeos. Es esencial que cambiemos la mentalidad de volumen por una de calidad. Si somos, como continente, el destino más deseado del mundo, ¿por qué permitimos el turismo low cost a precios irrisorios? Va en contra de cualquier lógica económica vender barato cuando te sobra demanda. Pero como un destino es un espacio abierto con una capacidad infinita para atiborrarlo de gente, seguimos aumentando sin ser conscientes del efecto negativo en los ciudadanos que viven en esos destinos y en la percepción de calidad decreciente que tiene el turista.

La tasa turística es uno de principales puntos de fricción en el sector. ¿Es usted partidario de esta medida o no y por qué?

No soy partidario si el dinero se utiliza para fines políticos o para algo que nada tiene que ver con el turismo, como desafortunadamente pasa muy a menudo. Pero soy absolutamente partidario de la tasa turística si se utiliza para mitigar algunas de las causas negativas que pueda provocar el turismo en el destino o para mejorar la calidad del destino turístico donde se recauda.

Para concluir, ¿cómo ve a Marugal dentro de otros 20 años?

Lo imagino como lo que es ahora. Un grupo de experimentados profesionales del sector hotelero, apasionados por la excelencia, comprometidos con generar rentabilidades altas para los propietarios, convencidos del valor que tiene la diferenciación y con un portfolio de magníficos hoteles. ¿Cuántos hoteles? El tiempo dirá. 

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