Cooptima expone cómo el modelo de cooperativas vuelve a afianzar su tendencia al alza en el mercado nacional, gracias a la gestión profesional en los proyectos. Su trayectoria les avala y la generación de un parque de viviendas de más de 600 unidades no deja de expandirse. Las cooperativas de viviendas no dejan de crecer.
La AGV, Asociación de Gestoras de Vivienda, valora un desarrollo de unas 15.000 viviendas en los próximos 5 años, con unas 7.000 actualmente en ejecución, lo que sitúa a las cooperativas como impulsoras de un impacto muy positivo en la sociedad.

Esta tendencia se ha acelerado en los últimos años tras detectarse desde diversos ámbitos las enormes dificultades de acceso a la vivienda en determinada parte de la población. Pero también porque ha tenido que salvar, y aún lo sigue haciendo, la creencia de un mayor riesgo en este tipo de operaciones. Riesgos del pasado, comentan los expertos, que se basaban en desviaciones de presupuestos, en que el cooperativista actúa como promotor y responsable financiero del proyecto, o en que los plazos eran más inciertos y que se producía una mayor incertidumbre en distintas fases del proceso.
Gestiona actualmente siete cooperativas en marcha y tiene en lanzamiento otras tres cooperativas de vivienda (alrededor de las 600 viviendas en total), con promociones en régimen VPPL y VPPB en Ahijones, Valdecarros y otros nuevos desarrollos en la zona noreste de Madrid
Para mitigar estos riesgos, o miedos, se ha fortalecido la solvencia del modelo, que está más que demostrada en la historia; y sobre todo en los últimos años a tenor de los datos mencionados. Pero si a esto se le une una gestión profesional, el riesgo ya se convierte en residual.
Cooptima es una consultora de proyectos inmobiliarios, enfocada y experta en el desarrollo de cooperativas de viviendas. Su línea de trabajo y prioridad se basa en un asesoramiento completo durante todo el proyecto. El socio siempre está en el centro de la información, las gestiones y las decisiones. Lo primero y más importante es detectar suelo que suponga oportunidades de negocio en el mercado. Estos suelos permiten además crear y desarrollar desde cero un proyecto de cooperativa de viviendas viable y atractivo.
“Los hechos han dejado claro que el problema no era el modelo, que se ha demostrado más justo y distributivo que el del mercado libre, sino la gestión profesional. Y para eso nacen entidades como Cooptima”, asegura su principal responsable Raúl Blanco.

Gestión profesionalizada con el socio en el centro
La confianza en el modelo se asienta cada vez más también por la ejecución más estructurada, segura y multidisciplinar en los proyectos. Ahondando en la línea de cooperativa con entidad gestora profesional (Gestión Externa), la cooperativa es la titular del proyecto, por supuesto, pero la profesionalización de la gestión reduce los riesgos para los socios. La gestora diseña la constitución de la cooperativa, contrata los equipos técnicos para evitar errores (arquitectos, abogados, gestores, asesores técnicos, servicio postventa…), logra una financiación más equilibrada gracias a su respaldo ante las entidades bancarias, ayuda también en la búsqueda de financiación a las familias y coordina la construcción y adjudicación de las viviendas.
“Gestoras como Cooptima Servicios Inmobiliarios representan esta evolución del modelo, apostando por una gestión profesional basada en la transparencia, la cercanía y el asesoramiento continuo al cooperativista”, señaló de nuevo Raúl Blanco.
Cooptima, un ejemplo de desarrollo real del modelo
Actualmente, Cooptima gestiona siete cooperativas en marcha. Promociones en régimen VPPL (Vivienda de Protección Pública de Precio Limitado) y VPPB (Vivienda con Protección Pública Básica) en Ahijones y Valdecarros, Madrid. También en la capital, proyectos de vivienda libre de perfil más premium, como en la calle Fernández Shaw (junto a Conde de Casal).

Y cooperativas que también impulsan la expansión del Distrito Z en Málaga. Todo, en una clara línea de nuevos desarrollos urbanos y afianzando mercados en crecimiento, que han generado una cartera de más de 600 viviendas.
Se puede tildar de una autopromoción individual de casas unifamiliares, gestionada de manera conjunta. El espíritu cooperativista lleva a que los socios fundadores de la empresa obtengan viviendas de alta calidad a un coste más accesible que el habitual, logrando así precios de compra más bajos.
Estos precios más bajos se basan en una gestión más eficaz en el inicio del proyecto con el suelo, en la optimización de costes por parte de la gestora profesional en todo el proceso, y en un mayor control de dicho proceso por parte del comprador.









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