Javier Anaya, CEO de Krata
Sector
En cuanto al negocio de la tasación, la pandemia redujo de forma notable el consumo de valoraciones hipotecarias para la adquisición de viviendas en 2020, lo que provocó una eclosión de la demanda embalsada en 2021. Esto, unido a una combinación bastante positiva de las condiciones crediticias, un apetito inversor en real estate y la oferta de rentabilidades más ventajosas que las ofrecidas por otras inversiones financieras, propició un crecimiento de transacciones e hipotecas muy consolidado durante el pasado ejercicio.
El primer trimestre de 2022 reflejaba aún esta demanda, pero a mediados del trimestre han aflorado nuevas realidades coyunturales cuyos efectos veremos los próximos trimestres y de los cuales destacaríamos tres de ellos: la consolidación del incremento de los costes –tanto en transporte como en energía y en construcción–, la guerra de Ucrania y el cambio de tendencia en los tipos de interés. Las previsiones de crecimiento para España están siendo revisadas a la baja por los organismos públicos, lo que implica que posiblemente nos dirijamos hacia un menor crecimiento de la economía y las expectativas iniciales se puedan ver afectadas por la incertidumbre en la marcha de la economía y el endurecimiento en las condiciones crediticias.
Empresa
En 2021, el objeto social exclusivo de Krata –centrado en tasaciones y trabajos en el marco de la Orden ECO 805/2003–, registró una cifra de negocio de 10,3 millones, lo que nos sitúa en el top ten de las sociedades de tasación. Debemos resaltar que en Krata no realizamos otros servicios adicionales al propio de la tasación que, en nuestro caso, prestan las empresas vinculadas a Krata por su accionariado. Esta decisión estratégica de Krata, tomada hace varios años, implica una menor visibilidad de nuestra empresa en el conjunto de las sociedades de tasación, pero entendemos que da mejores cumplimientos a los requerimientos regulatorios. Así, si consideramos el conjunto de negocio alineado con Krata, la facturación superó los 15 millones en 2021.
Desde este punto de vista, las previsiones para Krata para 2022 vienen marcadas por las condiciones macroeconómicas, crediticias y la previsión de inversión en real estate. En cuanto a las otras líneas de negocio, entendemos que con el “catastrazo” y los nuevos valores de referencia que marca la Hacienda pública para las tributaciones, surge una necesidad latente que tenemos que cubrir, porque numerosos valores de referencia tributaria no se corresponderán con el valor real del inmueble. Existirán además necesidades de consultoría ligadas a la valoración para analizar el impacto del incremento de los costes de construcción en la viabilidad económica de los diferentes proyectos inmobiliarios –productos vinculados a logística, plazas hoteleras, etc. Así, entendemos que en nuestro potencial multimarca radica nuestra complementariedad y en la capacidad de dar respuesta, desde diferentes perspectivas, a las necesidades que se le presentan al cliente.
Compraventas residenciales
No pensamos que se trate de un boom de hipotecas. Opinamos que, según hemos comentado, existía una demanda embalsada en 2020 que afloró en 2021 con dos situaciones singulares, las excelentes condiciones crediticias y el apetito inversor por el real estate. Estimamos que la tendencia ascendente de la cifra de hipotecas no será tan pronunciada a lo largo del año 2022 que ya en el mes de abril el Euribor ha cambiado de tendencia, y eso debería traer un menor crecimiento y se va a notar.
En España se dan además elementos singulares, como la futura Ley por el Derecho a la Vivienda, aún sin tramitar, que pretende interferir con elementos regulatorios en el mercado de alquiler con “zonas tensionadas” y que podría distorsionarlo. Pero qué duda cabe de que, en la situación actual, una inflación rondando el 10% debería acelerar la inversión de capital hacia el real estate, una de las inversiones más solventes en términos comparativos.
Líneas de negocio emergentes
Los operadores nos están trasladando un incremento de la demanda y del interés inversor en plazas hoteleras de calidad en el sur de la península, el litoral y las islas. Da la impresión de que el sector turístico español se mantiene como foco de inversión atractivo con precios competitivos al que dirigir la mirada en momentos convulsos. La logística sigue ofreciendo rentabilidades superiores a la de otros sectores inmobiliarios y mantiene el interés de inversores. Por otro lado, la inversión residencial se presenta de nuevo como una inversión refugio. Aparecen figuras como el build to rent, el build to sell, el coliving, el senior housing… destinadas a las nuevas formas de vida, acordes con la evolución de la pirámide poblacional en España, que generarán nuevas oportunidades.
Respecto a los fondos NGEU, opinamos que, además de dinamizar la economía, implican la aplicación de las directrices ESG (Environmental, Social and Governance) del Banco Central Europeo (BCE) para financiaciones responsables, inversiones sostenibles, gestión responsable de riesgos y fomento de la transparencia, criterios que impulsarán lo que los agentes financieros comienzan a requerir: la eficiencia energética. Por tanto, sí pensamos que los fondos NGEU pueden actuar como un revulsivo que genere más oportunidades de negocio, sin llegar a garantizar que vayan a ser determinantes para la industria de las tasaciones, pero estando convencidos de que pueden suponer un revulsivo para la economía en general.









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