Julian Salcedo
Actualidad

Podemos soñar un Madrid mejor y lo estamos haciendo realidad

Tribuna firmada por Julián Salcedo, doctor en Economía y presidente del Foro de Economistas Inmobiliarios.

Nadie puede dudar que la región de Madrid constituye un ejemplo a seguir. Se ha convertido en el lugar preferido para vivir, trabajar y estudiar. Y no es por casualidad: es porque se están haciendo muchas cosas y se están haciendo bien.

La Comunidad de Madrid ha superado los siete millones de habitantes, manteniendo un crecimiento sostenido, impulsado principalmente por la inmigración, la que viene del exterior y la que proviene de otras regiones de España. La ciudad de Madrid también ha alcanzado el récord, superando los tres millones y medio de habitantes empadronados, lo que la consolida como una de las ciudades más pobladas de Europa.

La Comunidad de Madrid aporta prácticamente el 20% del PIB nacional, 336.489 millones de euros, y su economía crece más que ninguna otra región española, el 3% en 2025, superando en dos décimas la media de España. Crece el consumo (un 3,1%), avanza el consumo de los hogares (el 3,3%) y la demanda interna sube el 3,9%, convirtiéndose en el principal motor del crecimiento. También se incrementa la inversión (un 6,3%), con un 6% destinado a vivienda, atrayendo una cifra récord de inversión extranjera directa (IED): 16.000 millones de euros, que representa el 51,9% del total nacional.

Todo lo anterior no significaría demasiado si, paralelamente, la situación de los madrileños no evolucionara en consonancia. Pero sí lo ha hecho. Madrid atrae empleo de calidad y por ello la tasa de paro se sitúa en el 7%, la más baja desde 2007 y más de tres puntos porcentuales por debajo de la media nacional. Además, el PIB per cápita es de 44.749 euros, un 37,1% superior a la media nacional.

Sin embargo, un comportamiento tan positivo también origina algunas consecuencias no tan deseables: el coste de la vida es muy alto (en consonancia con los ingresos que se obtienen) y la escasez y el elevado precio de la vivienda se han convertido en un reto que amenaza el crecimiento, la movilidad laboral y la competitividad; en definitiva, el futuro.

Las administraciones públicas de la región son conscientes de ello y están llevando a cabo desde hace años un tremendo esfuerzo legislativo para facilitar el desarrollo de suelo que permita levantar las viviendas que se necesitan, y que sean de precio asequible, tanto en renta como en venta. Recordemos las leyes Ómnibus, o las 3/2024 y 7/2024, que incorporan la figura de los Planes Estratégicos Municipales (PEM) como instrumento que define los elementos básicos para la organización y estructura del término municipal, sus objetivos estratégicos y que constituye el marco de referencia de todos los demás instrumentos urbanísticos del municipio.

Y el Ayuntamiento de Madrid, con Myriam Peón, directora general de la Oficina del Plan General de Ordenación Urbana de Madrid, a la cabeza, se ha puesto manos a la obra de una forma decidida y participativa para construir un nuevo modelo de ciudad, el Madrid del futuro, utilizando un lema ilusionante, “Sueña Madrid”, para conseguir que la ciudad de Madrid se convierta en una metrópoli global, pero a escala humana (vida en la calle, cultura de barrio, hospitalidad e identidad, servicios esenciales accesibles para todos, espacios públicos seguros). Todo ello, con el objetivo de mejorar la calidad de vida de las personas y lograr un entorno saludable y atractivo que favorezca el bienestar y la cohesión social.

El PEM se sustenta sobre tres ejes fundamentales: vivienda, sostenibilidad y transformación urbana, a partir de los cuales se han identificado nueve retos. El PEM propone un nuevo modelo de entender la planificación urbana, convirtiéndose en una Carta Urbana de referencia para las próximas generaciones.

Esa Carta Urbana redefine la planificación estratégica desde un nuevo paradigma de urbanismo que actúa, simultáneamente, como marco estratégico y documento normativo. Utiliza una herramienta digital, el Simulador Estratégico de Ciudad, accesible tanto a los técnicos como a la ciudadanía en general y sustentada en datos (en línea con el concepto data-driven o el gobierno del dato), indicadores (KPI) y participación activa a través de Mesas Técnicas de Trabajo.

“El Plan Estratégico Municipal de la ciudad de Madrid, que sustituirá al Plan General de Ordenación Urbana (PGOUM) de 1997, se sustenta sobre tres ejes fundamentales: vivienda, sostenibilidad y transformación”

El proceso arrancó con una sesión plenaria celebrada el 27 de abril, seguida de tres grupos de trabajo, uno por cada eje, en los que se presentaron aportaciones al documento base del PEM, para seguir avanzando en las estrategias y definición de metas, que permitan llevar a buen fin el PEM a principios de 2027, con su aprobación inicial.

Como participante que fui en uno de los grupos de trabajo, concretamente el de Vivienda, puedo asegurar que fue una jornada muy interesante y productiva, muy bien preparada por los organizadores, en la que facilitaron datos (obviamente con carácter de primeras estimaciones) y objetivos ambiciosos, que, de cumplirse, facilitarían el desarrollo de más viviendas en la ciudad y en un plazo más corto.

Los objetivos son ambiciosos: producir 450.000 viviendas en veinte años e incrementar el desarrollo de vivienda protegida. Aprovechar la edificabilidad remanente existente podría aportar hasta 150.000 viviendas, y el aumento de la intensificación y la densidad edificatoria, otro buen número. A destacar, el objetivo de alcanzar un parque asequible del 15%, con más presencia de vivienda protegida (aproximadamente el 80%). También rehabilitar 500.000 viviendas en veinte años, regenerando barrios completos, dotándoles de los equipamientos esenciales (dotaciones de proximidad, espacios libres vecinales), para que existan en ellos servicios básicos a menos de 600 metros de cada vivienda, creando infraestructura social y espacios públicos (estanciales) de calidad que sean percibidos como tales por la ciudadanía.

Todo ello, sin olvidar que las necesidades de vivienda (de calidad) han de responder a las expectativas de la ciudadanía y estar adaptadas a las tipologías de los nuevos hogares y a los desafíos demográficos y sociales a los que se enfrentan las grandes ciudades. Lo que se conseguiría posibilitando nuevos modelos habitacionales y fomentando nuevos desarrollos mixtos que generen tejidos urbanos donde se combinen usos residenciales, productivos, económicos y de servicios, especialmente en áreas con baja densidad o carácter monofuncional, que potencien la creación y mejora de los espacios públicos que satisfagan las necesidades cotidianas en el entorno de proximidad.

El futuro de Madrid ya no es solo un sueño, se está convirtiendo en realidad. Apostemos por ello.

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