UVE Valoraciones prevé una moderación en el aumento del precio de la vivienda para 2026, situándolo entre el 4% y el 6,2%, lo que supone una “clara desaceleración” respecto a 2025.
Esta es una de las conclusiones del informe de coyuntura y predicciones para 2026, que ha presentado esta consultora esta mañana y el que destaca que los precios continuarán creciendo este ejercicio, aunque a un ritmo más moderado y sin señales de una burbuja inmobiliaria generalizada.
El informe señala que sólo un escenario de deterioro económico significativo, acompañado de un aumento acusado de los tipos de interés, podría dar lugar a caídas de precios de la vivienda, un supuesto que no forma parte del escenario central considerado en las previsiones actuales.
Déficit de 800.000 viviendas
El análisis identifica la insuficiencia de oferta como el principal factor estructural que explica las tensiones del mercado residencial. La producción de vivienda nueva se mantiene desde hace años muy por debajo de las necesidades estimadas, lo que ha dado lugar a un déficit acumulado que UVE Valoraciones sitúa por encima de las 800.000 viviendas a finales de 2024, concentrado en las grandes ciudades y zonas turísticas, subrayando la consultora que es desequilibrio no es generalizado, sino que se concentra en 19 provincias y sólo en 17 de ellas de forma significativa.
El informe coloca a Madrid, Barcelona, Baleares y Málaga como los mercados más tensionados, y alerta de que la falta de vivienda nueva —muy por debajo de las necesidades desde hace más de 15 años— seguirá condicionando el acceso a la vivienda si no se agilizan los procesos urbanísticos y administrativos.
En opinión de Germán Pérez Barrio, presidente de UVE Valoraciones, “las previsiones para 2026 apuntan a una desaceleración del crecimiento de los precios, pero no a una bajada. Los datos no muestran desequilibrios comparables a los de ciclos anteriores y confirman que las tensiones actuales responden, principalmente, a la insuficiencia de oferta en determinadas áreas. En este contexto, la limitada capacidad de crecimiento del sector, los plazos asociados a la gestión urbanística y a la concesión de licencias, así como la falta de estabilidad en la inversión a largo plazo, condicionan la respuesta de la oferta, por lo que avanzar en procesos más eficientes y reducir los tiempos administrativos resultaría clave para aliviar estos desequilibrios”.









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