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“Construcción industrializada, el sistema más comprometido con el futuro sostenible”

Tribuna firmada por Begoña Cabeza –izquierda en la imagen–, directora de Gloval Engineering, y Susana Moya –derecha en la imagen–, subdirectora general de Gloval.

La construcción industrializada es un sistema de construcción que, además de poder aportar significativas ventajas en términos de ahorro de costes y de tiempos, es también uno de los más comprometidos con el desarrollo sostenible de las comunidades. Una fórmula constructiva innovadora en nuestro país que, valiéndose de la tecnología, la digitalización y los procedimientos industriales, permite producir en fábrica una gran parte de los componentes de los edificios, tanto estructurales como no estructurales, de forma industrializada.

Este sistema está intrínsecamente alineado a los principios de desarrollo sostenible y a los principios de la taxonomía europea. Gracias a la aplicación de la construcción industrializada, se tienen en cuenta numerosos aspectos relevantes de los ODS referentes a la economía y la sociedad: industria, innovación e infraestructuras, ciudades y comunidades sostenibles, producción y consumo responsables; el trabajo decente y crecimiento económico, la acción por el clima, o alianzas para lograr objetivos entre otros.

Este tipo de construcción ya sea modular en 3D o en 2D, puede trabajarse en dos escalas: la dedicada a edificios en altura y la de viviendas unifamiliares, siendo ya toda una realidad. En España solo representa el 1% de la construcción, en el Reino Unido el 7%, en Alemania el 9%, pero ya en los Países Bajos llega al 50% y en Suecia alcanza casi al total de la producción, según datos de la Plataforma para Industrialización de Viviendas (PIV). Los avances en este sistema permiten que se puedan ejecutar edificios completamente con componentes industrializados. De este modo podríamos llegar incluso a que solo se realizarían in situ el movimiento de tierra, y el hormigonado final de la cimentación, los ensamblajes de los diferentes componentes complejos y los acabados finales.

“La construcción industrializada permite la reducción de residuos tanto en el proceso de construcción, como en el de explotación, y sobre todo al final de la vida útil del inmueble, puesto que se pueden reutilizar y revalorizar los componentes”

Si consideramos los términos prácticos relativos a este sistema de edificación, encontramos que presenta una gran ventaja en lo relativo a los costes. Desde el principio del proyecto estos se pormenorizan y establecen para que, una vez iniciado el proceso de edificación, no sufran variaciones. Esto es posible ya que la mayor parte de las decisiones se adoptan de manera conjunta y colaborativa, entre todos los agentes participantes en el proyecto, desde el momento en el que éste se define.

Esta colaboración inicial compromete a todos los actores implicados desde el inicio (arquitectos, calculistas, constructor, cliente, proveedores industriales, suministradores). Además, la construcción industrializada permite que se solapen varias fases del proyecto, elaborando en fábrica parte de los componentes, mientras se realizan los movimientos de tierra o se ensamblan otras partes de la edificación. De este modo, se pueden reducir sustancialmente los plazos en obra, representando del orden de un 60% en viviendas unifamiliares y aproximadamente seis meses en vivienda en altura.

Comparativamente al modelo tradicional, este sistema permite la reducción de residuos tanto en el proceso de construcción, como en el de explotación, y sobre todo al final de la vida útil del inmueble, puesto que se pueden reutilizar y revalorizar los componentes (principio de economía circular).

En lo referente al diseño, existe la falsa creencia de que todas las viviendas construidas mediante sistemas industrializados son uniformes y no admiten ninguna personalización. En realidad, hoy en día esto ya no es así. En la construcción industrializada el promotor puede establecer desde un primer momento el concepto de vivienda que se adecúa a sus necesidades y preferencias, en base a los procesos y sistemas de fabricación disponibles, con la guía profesional del equipo redactor del proyecto que determina los usos y parámetros más adecuados.

“Los avances en este sistema permiten que se puedan ejecutar edificios completamente con componentes industrializados. De este modo podríamos llegar incluso a que solo se realizarían in situ el movimiento de tierra, y el hormigonado final de la cimentación, los ensamblajes de los diferentes componentes complejos y los acabados finales”

Avances sociales

Asimismo, otro de sus compromisos con los avances sociales, lo constituye la capacidad de inclusión de diferentes grupos de población a la construcción. Al poderse realizar hasta casi el 80% del proceso constructivo en fábrica, se elimina gran parte de trabajo a pie de obra. Y este puede ser un aliciente para la atracción hacia este sector, dando acceso a mayor mano de obra femenina en las fábricas y al talento joven que vea la industrialización con mayor atractivo que la obra tradicional. Pero sobre todo, se ha detectado que se reduce la siniestralidad al eliminar procesos ejecutivos peligrosos, tener más controlados y asegurados los procesos y dejar de estar a merced de las inclemencias meteorológicas.

Sin embargo, como en todo proceso innovador, la tecnología avanza más rápido que muchas vertientes de la sociedad y ello nos lleva a ver algunos desajustes. No toda la industria de la construcción está preparada. Los procesos se encuentran en fase de desarrollo y además existen limitaciones ligadas a la obtención de financiación al promotor debido a las exigencias de la normativa vigente.

Todos estos procesos gestan una auténtica revolución en el modelo constructivo, que camina paralelo a la evolución de una nueva sociedad cada vez más tecnológica, digital, y sostenible.

 

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