La sede de la constructora Fernández Molina, récord en LEED Platino de Europa

Las oficinas de la calle Apolonio Morales 29 en Madrid, sede la constructora Fernández Molina Obras y Servicios, se han convertido en un emblema de eficiencia energética, sostenibilidad e innovación, al haber conseguido en enero de este año la primera certificación LEED Platinum de toda Europa según el esquema de LEED v4.1 Operations and Maintenance: Existing Buildings, con 89 puntos.

La consultora inmobiliaria Savills Aguirre Newman ha realizado la certificación LEED O+M con mayor puntuación en España en este tipo de sellos de sostenibilidad. De este modo, el edificio Apolonio Morales 29, ubicado en Madrid, propiedad de Fernández Molina Obras y Servicios, ha batido récords superando en cuatro puntos al de mayor puntuación obtenida en el país hasta la fecha.

Apolonio Morales 29 ha alcanzado la certificación LEED v4.1 Existing Building Platino consiguiendo 89 puntos de 100 puntos posibles en la categoría Operación y Mantenimiento, lo que le convierte en el primer certificado en este rango en Europa y, además, el primer Platino en todas las categorías LEED de España en versión 4.1.

LEED v4.1 certifica que se cumplen los estándares de eficiencia energética en el diseño, la construcción y el rendimiento de los edificios ecológicos. El sello tiene como objetivo asegurar la triple rentabilidad en los aspectos relativos a personas, medioambiente y económico

Ejemplo de sostenibilidad

La empresa Fernández Molina explica que el sello se ha logrado por el esfuerzo que se hizo en la rehabilitación para “aprovechar el potencial energético de la estructura garantizando niveles óptimos de calidad ambiental, junto a una gestión racional del agua, de la energía, de los residuos, y a la limitación de la contaminación favoreciendo el uso de vehículos eléctricos”.

Las oficinas ubicadas en la calle Apolonio Morales 29 baten récords de puntuación de la categoría en España

Savills Aguirre Newman informa que “hasta enero, únicamente 35 inmuebles en toda Europa y 278 en el mundo habían recibido este certificado LEED v4.1 O+M Existing Building”. Y destaca que “con el sello obtenido, Apolonio Morales 29 se posiciona como ejemplo en sostenibilidad al cumplir todos los parámetros de rendimiento exigidos por LEED 4.1, la versión revisada más moderna del sello de origen americano y que incorpora las últimas tendencias y necesidades para la evaluación de la sostenibilidad y eficiencia de los edificios existentes y en uso”.

“Esta certificación supone una evolución en este tipo de sellos al exigir un seguimiento continuo del comportamiento total del edificio y sus ocupantes en cuanto a emisiones y su impacto medioambiental, rendimiento continuo y pruebas en aspectos que incluyen transporte, energía, residuos, o agua”.

Modelo experimental

El edificio de oficinas de la calle Apolonio Morales 29, es un modelo experimental en rehabilitación energética de edificios ubicado en una zona residencial y empresarial de alto nivel de Madrid. Fue rehabilitado integralmente en su envolvente y sistemas energéticos en 2009. La intervención fue promovida y ejecutada por Fernández Molina Obras y Servicios S.A. y diseñada en su concepto energético integral por ENERES.

El inmueble fue concebido con una gran capacidad de interacción energética con el entorno, aprovechando sus características potenciales de diseño pasivo. Esto planteó un conjunto de medidas básicas de eficiencia destinadas a reducir su demanda de energía térmica para la climatización.

En el proceso de modernización, se conservó el 95% de la estructura ya que tenía un claro potencial termoactivo y se mejoró la capacidad termodinámica de la masa edificatoria contenida en la estructura y losas existentes, convirtiéndola en un excelente sistema de almacenamiento de energía térmica para climatización.

Asimismo, un sistema de circuito cerrado conectado con dos bombas de calor geotérmicas se utiliza como intercambiador de calor. La construcción de un sistema mecánico para un aparcamiento semiautomático bajo el solar trasero del edificio provocó la necesidad de excavar un espacio de 6 metros de profundidad, con pilotes de 10 metros, 22 de los cuales se activaron como intercambiadores de calor geotérmicos, produciendo 25% de la energía requerida por el edificio. El 75% adicional de la energía se obtiene mediante seis intercambiadores de pozo de 100 metros de profundidad.

Todos estos sistemas están controlados por un conjunto de sensores y dispositivos gestionados por un sistema de control centralizado. Su apertura y versatilidad permiten la implementación, en un marco común, de numerosas estrategias para maximizar la eficiencia del edificio, al tiempo que se logra un gran nivel de confort y ahorro energético.

Con todo ello, en cuanto al capítulo de energía, el consumo anual registrado del edificio es de 85 kWh/m2 estando este dato muy por debajo de la media del uso de oficinas y posicionándose como uno de los edificios más eficientes del país.

 

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