La flexibilidad, omnicanalidad y digitalización son las claves para la creación de un nuevo entorno y proceso de trabajo

Por Óscar Fernández, Head of Business Development Project & Development Services en España de Cushman & Wakefield.-

Las oficinas no morirán, pero sí se transformarán. Flexibilidad, omnicanalidad y digitalización son las claves para el futuro al que se enfrentan las empresas en este nuevo escenario. La pandemia, el confinamiento y la desescalada han sorprendido a las empresas que, sin margen de maniobra, han tenido que poner en marcha acciones de trabajo en remoto para todos sus empleados, lo que condicionará el futuro sobre la nueva forma de trabajar en las oficinas.

La madurez tecnológica, la cultura corporativa y la capacidad de implantar nuevas formas de trabajar se convierten en factores clave para medir la eficiencia del teletrabajo.

Las oficinas no volverán a ser las mismas, se convertirán en un punto de encuentro para fortalecer la cultura corporativa de empresa, que fomente la creatividad y la innovación

Como consecuencia forzada de la crisis del coronavirus ha emergido de nuevo el debate empresarial sobre el teletrabajo. En nuestro país, aunque ya existía y estaba regulado, era una realidad solo extendida en determinados sectores. Hasta ahora, el teletrabajo estaba concebido como una opción a favor de la conciliación más que en una normalidad de trabajar como ha pasado en los últimos meses.

La experiencia sin precedentes, generada por la pandemia, marcará un antes y un después en las formas de trabajar. En el sector de las oficinas, en el futuro a corto plazo, las empresas priorizarán aquellos espacios en los que sus propietarios hayan reflexionado sobre la convivencia en el espacio de trabajo y hayan actuado en consecuencia, diseñando planes de actuación que prioricen la seguridad de las personas en sus instalaciones, además de saber conciliar con el peso que ha ganado el teletrabajo.

Durante el confinamiento y la experiencia con el teletrabajo, los empleados han visto mermada la conexión humana y el vínculo social con la empresa, lo que afecta negativamente a la cultura y el aprendizaje corporativo.

Según el estudio ‘In place’, elaborado por C&W a partir de una encuesta realizada previo y durante a la pandemia en España, el 99% de los participantes considera que disponer de una oficina física es primordial, coincidiendo en que las relaciones humanas, la colaboración, el trabajo en equipo o la cultura de empresa no es sustituible, asegurando que la relación con sus compañeros ha disminuido para el 62%.

Nuevo escenario

La vuelta a los espacios de trabajo cambiará el concepto de oficina que hasta ahora se tenía. Tras la pandemia y el escenario generado, las oficinas no volverán a ser las mismas, se convertirán en un punto de encuentro para fortalecer la cultura corporativa de empresa, que fomente la creatividad y la innovación. Los espacios de oficinas actuarán como núcleo del entorno de trabajo, el teletrabajo ya no será un complemento de conciliación, sino que tendrá el mismo protagonismo que los espacios físicos de trabajo.

Las empresas, por tanto, deben prepararse para estar alineados con lo que los profesionales desean y el nuevo escenario, creando un plan de gestión del cambio que contemple políticas de flexibilidad, digitalización, omnicanalidad y un entorno de trabajo con medidas wellbeing, pasando del concepto “entorno de trabajo” al “ecosistema del trabajo”.

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