José Gil, secretario de AEDIP - Project Management
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AEDIP pone en valor el Project Management en el Libro Blanco de la Dirección Integrada de Proyectos de Construcción

Tribuna de José Javier Gil Sebastián, secretario general de AEDIP.

Un libro es algo importante. En El infinito en un Junco (Siruela, 2019), se narran los extraordinarios esfuerzos que algunas de las más destacadas civilizaciones hicieron por reunir ejemplares de todos los confines del mundo conocido. En el mundo antiguo el papiro era un bien preciado, como lo es hoy en día el litio o el petróleo, y las bibliotecas eran auténticos centros de conocimiento e investigación. En la época de internet, de las redes sociales, y del streaming, uno podría caer en la tentación de pensar que los libros son agua pasada, pero nada más alejado de la realidad.

Si el lector introduce las palabras project management en su buscador favorito encontrará varios anuncios, alguna definición de dudosa procedencia y casi sin darse cuenta terminará comprando un tostador. En 1967, Russel L. Ackoff, padre del pensamiento sistémico, identificaba que uno de los principales problemas de los directivos no era la falta de información relevante, sino el exceso de información irrelevante. La infoxificación, como se conoce a este exceso de información es un mal que afecta a todos los ámbitos de la vida, desde el uso de redes sociales, hasta el proceso de toma de decisiones en las empresas.

Algunos de los grandes magnates de la actualidad son lectores voraces y no debería sorprendernos que personalidades de la talla de Bill Gates, Jeff Bezos, Warren Buffet o Elon Musk hayan declarado en multitud de ocasiones su pasión por la lectura. El propio Bezos empezó como un librero. A través de la lectura se crean nuevos recuerdos e interconexiones entre ideas que no sucederían de otra manera. La lectura fomenta la memoria y favorece la creatividad. “El conocimiento –decía Buffet– funciona como el interés compuesto, se acumula. Leer está al alcance de todos, pero no mucha gente lo hace”. Es posible que el Libro Blanco de la Dirección Integrada de Proyectos de Construcción no convierta al lector en Warren Buffet, pero seguro que le pondrá en contacto con nuevas ideas, le ayudará a clarificar algunas que ya tenía, y quizás, el día de mañana le ayudará a conseguir nuevos clientes o a ofrecer un servicio innovador.

En 2006, AEDIP lanzó la primera edición de su Libro Blanco. Fue un texto pionero en español en el que las empresas ofrecían por primera vez su visión sobre los servicios del project management y explicaban sus distintas aplicaciones. Desde entonces las empresas de AEDIP han desarrollado infinidad de proyectos aplicando la DIP en todas sus formas: en proyectos públicos y privados, más o menos complejos, con más o menos servicios, etc. Durante todos estos años las empresas han podido comprobar qué funciona y qué no, qué aporta valor y qué no, han compartido sus casos de éxito en el congreso anual de AEDIP y proyecto a proyecto se han convertido en la voz de la experiencia del project management en España. AEDIP como asociación de empresas tiene el deber de compartir esta visión, este conocimiento y estas experiencias con la sociedad.

Son muchos los que piensan que el sector de la arquitectura, la ingeniería y la construcción han cambiado más en los últimos quince años que en los cien anteriores y aún más los que pensamos que la verdadera transformación está sucediendo en este momento impulsada por fuerzas globales como el cambio climático, la transformación digital o la industrialización. Las crisis, como la producida por el estallido de la burbuja inmobiliaria, la Covid-19 o el cambio climático suelen funcionar como aceleradores de tendencias y como catalizadores de innovación ya que fuerzan a las empresas a adaptarse a nuevas realidades para sobrevivir. En Cambio de Clima, el primer ciclo de conferencias organizado por AEDIP en marzo de este año –disponible en nuestro canal de YouTube– quedó patente que desarrollar los proyectos con criterios sostenibles no solo es urgente, necesario y beneficioso para la humanidad sino que además ofrece enormes oportunidades de desarrollo de negocio.

Los proyectos cada vez son más complejos y tienen objetivos más exigentes. Los clientes de la Dirección Integrada de Proyecto han ganado en sofisticación y los equipos cuentan cada vez con más agentes especializados que tienen que dar respuesta a condicionantes de primer nivel. A los objetivos de plazo, coste y calidad hay que sumar otros de igual importancia como la sostenibilidad, o la responsabilidad social. Todo esto en un contexto de creciente digitalización.

Los project managers necesitamos nuevas estrategias, procedimientos, herramientas y habilidades que nos permitan gestionar proyectos de forma eficaz. Para ayudar con esto, desde AEDIP hemos publicado este año el nuevo Libro Blanco de la Dirección Integrada de Proyectos de Construcción. En este libro se busca poner en valor el project management como servicio y como disciplina al tiempo que se relaciona con las numerosas innovaciones en el sector de la construcción y se dan a conocer nuevos servicios, metodologías, contratos, tecnologías y tendencias emergentes. Hemos puesto mucho cuidado en ofrecer una imagen nítida, sin ruido, contrastada y con un contenido cuidadosamente elaborado por expertos en project management. Es un proyecto al que hemos dedicado mucha ilusión y energía y que esperamos que se convierta en un texto de referencia para todos los agentes del sector inmobiliario.

Con este libro hemos querido sacar una foto fija de la actualidad, pero el mundo seguirá girando y el sector se transformará a una velocidad creciente impulsado por los retos globales a los que nos enfrentamos. No cabe duda de que los servicios de project management evolucionarán y se sofisticarán con las necesidades de sus clientes. Basta con abrir algunos periódicos para darse cuenta de que en los últimos 12 meses hemos vivido cambios cuyo alcance somos incapaces de entender en toda su magnitud. En Europa hemos normalizado la pandemia, nos hemos adaptado a escenarios de volatilidad de precios sin precedentes y todo apunta a que por desgracia seguiremos viviendo en un continente en guerra. Lo cierto es que nadie sabe los efectos que los distintos movimientos tendrán a medio o largo plazo sobre nuestra existencia y cómo todo ello transformará nuestra economía.

En estos últimos meses en España, los problemas de suministros derivados de la Covid-19 se han topado con la falta de stock propia de la industria globalizada, con el alza de precios de la energía y con una breve, pero sentida huelga de transportistas creando un cóctel de difícil digestión. La escasez de materias primas y componentes ha hecho que muchos fabricantes no pudieran terminar una gran variedad de productos y sistemas constructivos. A su vez, la escasez de productos terminados ha hecho que algunos industriales hayan tenido que mover personal de las obras que no tenían acopios a las que sí tenían. Estos movimientos inesperados de personal han hecho que en los últimos meses muchos trabajos tuvieran que parar y que otros bajaran los rendimientos haciendo que se perdiera la inercia de trabajo que tanto cuesta conseguir y recuperar en las obras.

Con todo, las empresas de project han vivido un buen año, con niveles de contratación positivos y con perspectivas moderadamente optimistas para el segundo semestre. Algunas empresas están ampliando sus plantillas y están atravesando una temporada con un alto nivel de actividad. La propia asociación ha seguido creciendo y ha sumado nuevos asociados de la talla de WSP, 10t y Gloval Consulting, o empresas como Sika, que se ha sumado a Acieroid y a Autodesk al programa de colaboradores.

A pesar de las buenas sensaciones de estos últimos meses, nadie se siente en terreno seguro. La incertidumbre se ha cronificado y las herramientas para navegar en este escenario convulso serán diferentes para cada organización. El sentido común, sin embargo, nos dice que hay dos estrategias que pueden ayudar mucho en estos tiempos: la primera, rodearse de la voz de la experiencia y la segunda, adquirir un hábito que está al alcance de todos, pero que no mucha gente practica. u