Tribuna firmada por Ricardo Martí-Fluxá, presidente de la Asociación de Consultoras Inmobiliarias (ACI).
En un momento marcado por el debate público sobre el acceso a la vivienda y por un entorno internacional de incertidumbre, resulta imprescindible reivindicar el papel que desempeñan las consultoras como garantes del rigor y profesionalización del sector.
En un entorno donde los diagnósticos simplificados pueden derivar en decisiones poco acertadas, el conocimiento técnico y la interpretación rigurosa de los datos son más necesarios que nunca.
El trabajo de las consultoras inmobiliarias es decisivo para actuar como auténticas catalizadoras de inversión, orientando capital nacional e internacional hacia proyectos sólidos y viables. A través de sus departamentos de Research aportan información rigurosa y metodológicamente sólida, imprescindible para comprender la realidad del mercado.
Por eso, tanto en residencial como en el resto de segmentos, es fundamental reivindicar la labor de las consultoras. Su labor no consiste en acumular datos, sino en interpretarlos e integrarlos con la experiencia de los equipos, bases de datos propias, referencias internacionales y, cada vez más, herramientas avanzadas de inteligencia artificial. Este enfoque permite construir una fotografía fiel del mercado y, lo más importante, anticipar hacia dónde puede evolucionar.
Sin rigor, se corre el riesgo de llegar a diagnósticos erróneos y, en consecuencia, a decisiones poco acertadas.

Colaboración público-privada
El sector inmobiliario volvió a demostrar en el pasado ejercicio capacidad para actuar como un auténtico pilar y uno de los principales motores de la economía española. Así, la inversión total en el conjunto de los segmentos del sector alcanzó los 17.000 millones de euros, lo que supone un crecimiento de un 30% respecto al ejercicio anterior.
En el año 2026, el sector continuará con su papel estratégico, a la vez que contribuirá a la modernización de nuestras ciudades. Junto a la vivienda, activos como oficinas, retail, logística, hoteles o los denominados activos alternativos continúan desempeñando un papel esencial para el desarrollo económico y social de España.
Las previsiones apuntan a la continuidad de este ciclo inversor, siempre que se den las condiciones adecuadas. La inversión institucional mantiene su interés por el mercado español, pero su consolidación dependerá en gran medida de la seguridad jurídica y de una mayor colaboración público-privada. En un contexto marcado por la escasez de suelo finalista y por plazos administrativos excesivamente prolongados, resulta imprescindible agilizar los procesos y dotar de seguridad a los proyectos.
El principal desafío estructural sigue siendo el acceso a la vivienda. España crea en torno a 200.000 hogares cada año, mientras que la producción de vivienda nueva se sitúa entre las 80.000 y 100.000 unidades. Hemos dejado de construir al ritmo de su población y nos enfrentamos a una situación donde el crecimiento de hogares supera sistemáticamente la producción de vivienda. Esta realidad se agrava con la consolidación de dinámicas de mercado que refuerzan el desequilibrio. La escasa disponibilidad y el elevado coste de la obra nueva siguen desplazando la demanda hacia el residencial existente y, además, solo un 3% de las transacciones se realizaron sobre vivienda protegida, lo que evidencia la débil intervención de las administraciones públicas en la generación de oferta asequible.
“El trabajo de las consultoras inmobiliarias es decisivo para actuar como auténticas catalizadoras de inversión, orientando capital nacional e internacional hacia proyectos sólidos y viables”
No basta con aumentar el número de viviendas, sino que se necesita una nueva visión que incluya la rehabilitación del parque existente, la diversificación tipológica y una planificación territorial que contemple la desigual evolución de las provincias. Afrontar este reto exige políticas de largo plazo, alejadas de soluciones coyunturales y de enfoques ideológicos.
En este sentido, desde la ACI defendemos la necesidad de avanzar hacia un Pacto de Estado por la Vivienda y hacia una Ley del Suelo basada en criterios técnicos, que garantice seguridad jurídica, estabilidad normativa y movilización conjunta de recursos públicos y privados. El acceso a la vivienda es uno de los grandes desafíos sociales y económicos de nuestra época, pero la experiencia de algunos países europeos nos demuestra que es posible avanzar cuando hay visión estratégica.
Entre las tendencias del sector no debemos olvidar los criterios ESG. La sostenibilidad ha dejado de ser un elemento opcional para convertirse en un factor clave de viabilidad. Las exigencias normativas en materia de eficiencia energética, junto con el nuevo Código Técnico de la Edificación, supondrían importantes inversiones para evitar la obsolescencia de activos. En este contexto, resulta fundamental que la normativa sea factible y técnicamente sólida, de modo que permita avanzar hacia un parque inmobiliario más eficiente sin alejar a la inversión.
España tiene la capacidad, el talento y la experiencia para consolidar un modelo inmobiliario profesional y sostenible. Desde la ACI, junto a nuestras consultoras, seguiremos aportando análisis contrastados y una visión técnica imprescindible para afrontar, con responsabilidad, los grandes retos del mercado inmobiliario español.

Desafíos en la percepción del sector inmobiliario
La vivienda se ha convertido en una de las principales preocupaciones de los españoles. Esta preocupación es legítima, pero en un contexto de fuerte polarización ha llevado a que una parte de la opinión pública mire al sector inmobiliario con suspicacia, como si todo el sector fuese responsable de la tensión actual.
Esa percepción contrasta con el momento de fortaleza que vive la actividad inmobiliaria, que está contribuyendo de forma decisiva al crecimiento de la economía española. El sector es un motor de empleo cualificado y tiene un impacto directo en industrias estratégicas como el turismo, la tecnología, la energía o la rehabilitación urbana.
Cerrar la brecha entre percepción pública y realidad es uno de los grandes retos que tenemos por delante. Para lograrlo, es imprescindible explicar con mayor claridad qué aporta el inmobiliario: moderniza activos, impulsa vivienda asequible, genera espacios productivos y moviliza inversión que mejora ciudades y barrios. Mostrar ese valor con transparencia es clave para recuperar legitimidad y recordar que el sector no es un problema, sino una parte esencial de la solución.









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