Julian Salcedo
Actualidad

La inteligencia artificial (IA) está llamada a revolucionar el sector inmobiliario

Tribuna firmada por Julián Salcedo, doctor en Economía y presidente del Foro de Economistas Inmobiliarios.

La inteligencia artificial (IA) se plantea como una herramienta esencial también en el sector inmobiliario y en algunas actividades estrechamente relacionadas con él: arquitectura, ingeniería, urbanismo o construcción.

En la historia de la humanidad han tenido lugar varias revoluciones que han transformado por completo nuestro modo de vida y han permitido avanzar a la sociedad, dando un gran salto hacia delante en los tres ejes clásicos: cultural, social y económico. Pero si las cuatro revoluciones industriales introdujeron grandes cambios en la forma de producir hasta entonces, y resultaron trascendentales a la hora de abordar las relaciones laborales, como la reducción de jornada y el tiempo de descanso, y la necesaria conciliación con la vida familiar, son las tecnologías que dan forma a la transformación digital las que más incidencia van a tener, desde las ya lejanas introducción de la informática y el uso de internet, hasta la más reciente, la inteligencia artificial (IA), pasando por el big data, business analytic, blockchain, machine learning, o la realidad virtual, por citar algunas.

Y este es el momento de la IA, aún en una fase incipiente, pero que nos hace imaginar posibilidades que hace un año no podíamos siquiera soñar. Reconozco que no soy un experto, pero sé que es una disciplina cuyo objetivo es crear máquinas y programas que emulen la inteligencia humana, que sean capaces de actuar con autonomía y tengan capacidad para la toma de decisiones. También sé que se distingue entre una IA estrecha o débil frente a una general o fuerte, incluso hay quien introduce una categoría más, la superinteligencia artificial. Y, por último, la IA se manifiesta actualmente en dos dimensiones: predictiva (se apoya en el uso de algoritmos para interpretar datos y anticipar acontecimientos futuros basados en historiales) y generativa (tiene como propósito generar contenido inédito).

Con estos elementales mimbres voy a intentar enfrentarme a su previsible incidencia en el sector inmobiliario y, por extensión, a algunas actividades estrechamente relacionadas con él: la arquitectura, la ingeniería, el urbanismo, la construcción, y tantas otras, cuya evolución no pasa solo por la IA, sino también por la aparición de nuevos materiales, nuevas técnicas, nuevas máquinas, llamadas a transformar por entero la forma en que hoy se hacen los edificios y se desarrolla la actividad.

Lo primero que hay que decir es que la digitalización, que es el paso anterior y necesario a la aplicación de la IA en todas estas actividades, aún no se encuentra suficientemente extendida. Lo pone de manifiesto el informe ‘Digitalización del sector de la construcción e inmobiliario’ presentado por PlanRadar, en el que el 77% de los profesionales consideran difícil o muy difícil la puesta en marcha de nuevas tecnologías digitales en sus organizaciones. Lo achacan a la visión extremadamente tradicional de los agentes que intervienen, a la falta de incentivos y subvenciones por parte de las Administraciones y al bajo retorno de las inversiones en estas tecnologías. Un temor a la incorporación de modelos disruptivos, que contrasta con el hecho de que el 95% de los encuestados reconoce que la utilización de soluciones digitales ha supuesto una reducción de costes en los proyectos, y que el 41% manifiesta la intención de aumentar la inversión en digitalización durante los próximos tres años.

Pero no hay otra opción: digitalizarse o desaparecer (o, al menos, dejar de ser competitivo, lo que indefectiblemente aboca a la desaparición a medio y largo plazo). La digitalización conlleva ventajas significativas: mejora y actualización continua de los procesos y de la eficiencia empresarial, aumento de la productividad y de la rentabilidad, potencia el crecimiento profesional y personal, atrayendo y reteniendo el talento, optimiza la información, facilitando la identificación con el perfil de los clientes y el conocimiento de sus necesidades, permite la relación directa, permanente e individualizada con ellos, fidelizándoles y abriendo canales de comunicación más eficientes, etc.

Como conclusión, mi recomendación es que se aborde la digitalización y la IA sin demora, que se haga de forma inmersiva, con un planteamiento disruptivo, dedicando los recursos necesarios y, sobre todo, procurando la formación adecuada a los profesionales.