Entrevista a Manuel Balcells, director general de Inbisa.
Manuel Balcells dirige Inbisa con una visión de solidez y crecimiento sostenido. La promotora cerró 2025 con resultados que refuerzan su base operativa y ha entrado en 2026 con un plan de negocio hasta 2030 que apunta a 630 millones de volumen de negocio acumulado. En esta entrevista repasa las claves de dicho éxito, el papel del suelo finalista y la preventa como pilares del modelo, así como su visión de un mercado residencial con demanda robusta pero condicionado por la escasez de oferta y los plazos administrativos.
¿Qué fotografía hace del momento actual de Inbisa?
Venimos de un 2025 muy positivo, en el que conseguimos consolidar en resultados el trabajo de los últimos ejercicios. La entrega de dos promociones en Bilbao y Valladolid, un beneficio antes de impuestos de 6,5 millones y más de 160 millones en preventas pendientes de escriturar nos han dado una base muy sólida para arrancar 2026 con paso firme.
En este ejercicio esperamos dar un paso más: tenemos 250 viviendas previstas para entrega, en Castellar del Vallès (Barcelona) y Barakaldo (Bizkaia), que nos generarán un volumen de negocio en torno a los 100 millones de euros y un beneficio antes de impuestos de 15 millones, lo que supone prácticamente duplicar el resultado del año anterior. El incremento en el número de viviendas entregadas nos permite reflejar con mayor intensidad el crecimiento operativo alcanzado en los últimos ejercicios y consolidar una base sólida para los próximos años.
Inbisa gestiona una cartera relevante de viviendas en distintas fases de desarrollo. ¿Cómo se equilibra esa gestión con la presión comercial en un mercado donde la demanda supera a la oferta?
El crecimiento previsto se sustenta en una estructura comercial sólida y en un entorno en el que el mercado residencial español continúa condicionado por la falta de oferta de vivienda nueva, especialmente en grandes áreas urbanas y entornos metropolitanos. Gestionamos actualmente una cartera de más de 1.400 viviendas en distintas fases de desarrollo, de las cuales casi 700 están en construcción, y de estas, más del 75% ya prevendidas, lo que garantiza ingresos asegurados para los próximos ejercicios.
El suelo finalista y la preventa son dos de los pilares de nuestro modelo, porque permiten acompasar comercialización, financiación y producción con mayor previsibilidad y reducir la exposición a los ciclos del mercado.
La compra de suelo es el oxígeno de cualquier promotora. ¿Cómo está gestionando Inbisa esa inversión y qué criterios rigen las adquisiciones?
Inbisa mantiene su política de adquisición selectiva de suelo, con la intención de incorporar en 2026 activos capaces de generar aproximadamente 120 millones de euros en futuras ventas. Queremos comprar suelo finalista porque la intención es ponerlo en carga y en comercialización lo más pronto posible, minimizando riesgos urbanísticos y especulativos. No obstante, aunque nuestro objetivo son esos suelos finalistas, también estamos abiertos a oportunidades de compra de suelo en últimas fases de gestión urbanística, como ha sido el caso de Solana y Los Berrocales, en Madrid. En definitiva, buscamos crecer con prudencia y planificación para garantizar continuidad productiva y estabilidad en resultados.
El mercado residencial español sigue mostrando una demanda sólida, pero también acumula tensiones estructurales importantes. ¿Cómo está viendo la situación del sector?
La demanda sigue siendo fuerte, especialmente en grandes áreas urbanas y entornos metropolitanos, pero el sector arrastra problemas estructurales que no se están resolviendo con la rapidez necesaria. La escasez de suelo finalista, el encarecimiento acumulado de los costes de construcción y la prolongación de los plazos administrativos han reducido el ritmo de producción, generando un desequilibrio entre oferta y demanda que no es fácil de corregir a corto plazo.
“El suelo finalista y la preventa son dos de los pilares de nuestro modelo, porque permiten acompasar comercialización, financiación y producción con mayor previsibilidad y reducir la exposición a los ciclos del mercado”
Hay una tendencia de subida de precios que todavía puede durar algunos años, porque sigue habiendo demanda y falta de suelo. Pero esa brecha entre precios y salarios se tendrá que moderar. Y hay que tener en cuenta que el sector funciona con ciclos largos: entre la compra del suelo y la entrega de las viviendas pueden transcurrir de media unos 40 meses. Eso limita mucho la capacidad de reacción, por muy buena que sea la voluntad de los promotores.
Donde sí vemos un problema creciente es en el acceso a la primera vivienda. Quienes ya tienen un inmueble se benefician de la revalorización, pero los nuevos compradores afrontan cada vez mayores dificultades para asumir el esfuerzo financiero inicial. Si realmente estamos ante una emergencia nacional, se pueden adoptar medidas de choque: mayor seguridad jurídica, agilidad administrativa y también incentivos fiscales directos, como rebajas en el IVA o en el Impuesto de Transmisiones Patrimoniales para la compra de primera vivienda. La estabilidad es el escenario más deseable para todos. Con estabilidad se pueden hacer las cosas mejor que con vaivenes y sustos.
¿En qué mercados está poniendo el foco Inbisa para seguir creciendo?
Tenemos una presencia consolidada en Madrid, Cataluña, el País Vasco, Navarra, Cantabria, Castilla y León y Andalucía, mercados donde llevamos años operando y donde seguimos viendo recorrido. Son entornos que conocemos bien, donde tenemos capacidad de ejecución contrastada y donde la demanda de vivienda nueva sigue siendo sólida, especialmente en las grandes áreas urbanas y entornos metropolitanos.
Pero paralelamente estamos analizando oportunidades de suelo en otras zonas que consideramos estratégicas para el crecimiento residencial a medio plazo, como Alicante, Valencia, Málaga y Baleares. Son mercados donde detectamos condiciones favorables y donde creemos que podemos aportar valor con nuestro modelo de desarrollo.
2026 marca también el arranque del plan de negocio de Inbisa hasta 2030. ¿Qué objetivos se han marcado?
Es un plan ambicioso pero muy anclado en la realidad del negocio y en lo que hemos ido construyendo en los últimos años. El objetivo es alcanzar 630 millones de euros de volumen de negocio acumulado, 114 millones de beneficio antes de impuestos y un ebitda estimado de 137 millones en el periodo. Son cifras que reflejan una trayectoria de crecimiento sostenido, no un salto en el vacío.
La hoja de ruta contempla reforzar nuestro negocio residencial como eje principal, mantener niveles elevados de preventas e incrementar la rotación de proyectos en los mercados donde operamos, para consolidar un crecimiento ordenado y capaz de ofrecer continuidad incluso en ciclos sectoriales más moderados. En definitiva, no buscamos crecer a cualquier precio, sino hacerlo con solidez y con una visión clara orientada a garantizar la continuidad y estabilidad de los resultados a largo plazo.
¿Cómo definiría el modelo de Inbisa y hacia dónde quiere llevar la compañía?
Nuestro objetivo es impulsar un desarrollo sostenible de la actividad, apoyados en la calidad del producto, la selección rigurosa de ubicaciones, una gestión prudente del riesgo y con una clara orientación al cliente en todas las fases del proceso: comercialización, ejecución, entrega y posventa. En ese sentido, las promociones bien ubicadas continúan registrando una absorción comercial destacada, lo que refuerza nuestra convicción de que el camino es ese: crecer con criterio, sin renunciar a la solidez ni a la continuidad que nos ha traído hasta aquí.









Añadir comentario