“A día de hoy hemos entregado casi 18.000 m2 de vivienda industrializada modular”

Entrevista con Roberto Beitia, director de Marketing y Comercial de Homm

El aumento de los costes de materiales no impedirá que Homm cumpla los objetivos que la empresa se marcó para este año. Roberto Beitia, director de Marketing y Comercial, asegura que la compañía va a mejorar las cifras del 2021 y recuerda que, a día de hoy, la firma ha entregado ya casi 18.000 m2 de vivienda industrializada modular.

Ya estamos en el último trimestre del 2022, ¿cómo prevé cerrar este año en Homm?

Tenemos una valoración muy positiva de lo que llevamos de año, y vamos a mejorar las cifras del 2021, con lo que estamos cumpliendo con los objetivos que nos marcamos para este 2022. A día de hoy, hemos entregado casi 600 módulos, o lo que es lo mismo, casi 18.000 m2 de vivienda industrializada modular.

Y todo ello incluso con el aumento de los costes de materiales. El hecho de que ofrezcamos una solución integral que engloba la totalidad de los proyectos, nos ha permitido tener un control total del producto y mitigar al máximo las desviaciones relacionadas para que estas afectasen lo mínimo posible a la oferta. Con todo ello, hacemos un balance muy positivo del año.

¿Ha notado Homm algún cambio en el sector de la construcción industrializada?

La industrialización en general no ha parado de crecer en el último año. Tanto las empresas especializadas como el cliente final han apostado por ello. Y en consecuencia vemos más oferta y más demanda. El sector ha entendido que existen una serie de ventajas de las que se puede aprovechar aplicando métodos de construcción industrializada de todos los tipos.

“La vivienda modular ha evolucionado muy rápidamente en los últimos dos años. Se ha visto una apuesta clara de los diferentes actores que casi ha triplicado la capacidad de producción del sector”

En nuestro caso, la vivienda modular, que consiste en fabricar íntegramente las viviendas en módulos 3D, ha evolucionado muy rápidamente en los últimos dos años. Se ha visto una apuesta clara de los diferentes actores que ha casi triplicado la capacidad de producción del sector. De hecho, el sector tiene mucha más capacidad productiva de la contratada actualmente. La producción en fábrica permite trabajar en turnos y así acelerar la producción si fuera necesario. El resultado, más metros cuadrados en menos tiempo.

Esa es claramente una realidad, tanto para promotores como para clientes finales, lo que se debe, fundamentalmente, a que cada vez hay más información sobre las múltiples ventajas que ofrece esta tipología constructiva. A ello se une, en nuestro caso, el aval que supone el gran número de viviendas que ya hemos entregado en los últimos años, lo que hace que cada vez más clientes (pequeños, medianos y grandes) nos contacten atraídos por la viabilidad y seguridad que ofrece nuestro producto, así como por la reducción de incertidumbres, algo cada vez más valorado.

¿Cuál es la gran diferencia de la fabricación modular?

La vivienda modular se produce íntegramente en líneas de montaje en fábrica. Una vez listos los módulos, se transportan a la ubicación final, se montan, se conexionan entre sí, se ponen en marcha las viviendas y se entregan al cliente. Esto significa que la mayor parte del proceso se desarrolla en un entorno de fábrica de manera ágil y altamente productiva, donde se mejora ampliamente el control de calidad. Bajo techo, en vez de in situ, las viviendas se producen en un ambiente limpio y seguro que no se ve afectado por el clima.

Muchas veces se compara o más bien se dice que la construcción debería ser más parecida a la fabricación de coches y a sus líneas de montaje. Pese a que quizás no es la mejor comparativa –puesto que hay un condicionante que ha sido clave para el desarrollo del sector del automóvil que es la estandarización de vías, tanto en anchuras como en acabados del firme, cosa que no ocurre en la parcelación y cimentación de la vivienda– es comprensible que se busque ese símil para ilustrar la idea. Pero lo que sí podemos decir en esta línea, es que al comprar un coche nadie se plantea que sea la marca la que venga a tu rampa de garaje a montártelo, y más aún si llueve, ya que sería un sistema claramente ineficiente. La industrialización modular ofrece la solución en este sentido.

La construcción se basa en el equilibrio de tres factores, coste, tiempo y calidad. Con el modular se busca conseguir una mayor eficiencia en todos ellos y en especial en el plazo de entrega y en la calidad recibida. Gracias a la eficiencia de la fábrica somos capaces de producir a un ritmo de al menos una vivienda por semana y, una vez transportado el módulo, en dos semanas montamos y ponemos en marcha la vivienda, lo que supone un ahorro en el plazo total de entre el 40% y el 50%, o lo que es lo mismo, de entre 6 y 9 meses.

El hecho de trabajar siempre en base a productos, con una plantilla fija y en una misma ubicación permite un aumento de la productividad por encima del 40%, además de facilitar la innovación y el proceso de mejora continua propio de una industria, lo que permite producir mejores viviendas, que luego generan una posventa mínima y evita los problemas derivados de la misma.

Gracias a todo ello, el modular es capaz de ofrecer un precio cerrado desde el inicio, y eso le permite a nuestros clientes tener un control total sobre la rentabilidad del proyecto.

Además, el control del diseño del producto y su eficiencia en la fábrica, permiten que el modular pueda ofrecer un producto sostenible tanto en eficiencia energética, consumiendo menos energía en su vida útil, como en reducción de residuos, generando un 90% menos de residuos durante su fabricación.

“Gracias a la eficiencia de la fábrica somos capaces de producir a un ritmo de al menos una vivienda por semana, y una vez transportado el módulo, en dos semanas montamos y ponemos en marcha la vivienda”

Pese al crecimiento de la demanda, la vivienda industrializada aún no supone más que un 1,5% del total de casas construidas. ¿Qué necesita este sector para crecer?

Es cierto que, pese a que el modular está entregando hogares de calidad, más ecológicos y de una manera más rápida, éste sigue suponiendo una pequeña parte del sector en general. No hay duda de que será un actor clave en la generación de viviendas en España, pero quedan barreras que necesitamos eliminar para desbloquear todos sus beneficios.

Es fundamental que el sector apoye a los industrializadores y apueste por ellos desde el inicio para que puedan generar economías de mayor escala y puedan llegar a ser más competitivos. Es una relación a largo plazo en la que todos salimos ganando.

La Administración tiene también un papel clave en este aspecto, ya que ésta puede fácilmente impulsar el desarrollo del sector y fomentar la aplicación de estos sistemas. Por ejemplo, considerar la vivienda por su coste en su vida útil y no solo en la licitación constructiva, o destinar suelo específico a este tipo de productos. O comprometerse a que un tanto por ciento de su plan de vivienda asequible se construya de manera modular. En definitiva, definir un plan con una evolución creciente en la demanda a lo largo de los años, para así fomentar su crecimiento y beneficiarse de sus ventajas. Es la propia Administración la mayor interesada en aportar soluciones sostenibles al problema de acceso a la vivienda, y la que tiene la necesidad de poder disponer de vivienda de calidad en plazos cortos, aspectos que convierten al modular en su mejor aliado.

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