El mercado de centros y parques comerciales mantiene el pulso positivo con el que cerró 2025. Así lo refleja el noveno informe del Observatorio del sector elaborado por PwC y Apresco, que constata un incremento interanual del 8,3% en las ventas durante el primer trimestre de 2026. El informe pone de relieve la fortaleza operativa del sector inmobiliario comercial, que encadena ya veinte trimestres consecutivos de crecimiento.
Por categorías, ocio y entretenimiento lidera claramente el crecimiento en este primer trimestre (25,5%) gracias a los buenos datos de actividad de los cines. Hogar, bricolaje y electrónica mantiene una evolución sólida, con un crecimiento del 9,2%, mientras que moda y complementos avanza un 8,2%, acercándose de nuevo a tasas próximas al 10%. Por su parte, restauración registra un crecimiento más moderado, en torno al 7,5%.
Por formatos, los parques comerciales lideraron el avance de las ventas con un crecimiento del 10,5%, seguidos por los centros comerciales grandes y muy grandes, que registraron un incremento del 8,8%. Los complejos medianos y pequeños también mantuvieron una evolución positiva, con un avance del 5,9%.
En paralelo, las afluencias crecieron un 3,5% interanual, una evolución más moderada que la de las ventas y que, según el informe, evidencia una tendencia de mayor gasto medio por visita. Además, la tasa de ocupación alcanzó el 96,2% entre enero y marzo, 1,1 puntos porcentuales por encima del mismo periodo del ejercicio anterior, consolidando la elevada demanda por este tipo de activos.
El estudio también incorpora un análisis sobre la creciente relevancia de la ciberseguridad en el ámbito inmobiliario. El documento advierte de que un ciberataque en un activo comercial puede afectar directamente a infraestructuras críticas como sistemas de climatización, cámaras IP, redes WiFi, megafonía o aparcamientos.
Según el informe, el principal desafío no es tecnológico, sino organizativo, situando a las gestoras como actores clave en la coordinación de la seguridad digital de los activos. Entre las medidas prioritarias propuestas destacan la elaboración de inventarios digitales de dispositivos conectados, la revisión de contratos con proveedores tecnológicos y la implantación de planes de respuesta ante incidentes digitales equiparables a los protocolos de emergencia física.









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