La apuesta de los centros comerciales como puntos neurálgicos de actividad

Por Cristina Pérez de Zabalza, socia y directora de Retail Leasing de Cushman & Wakefield.-

 

El sector de los centros y los parques comerciales encara un 2019 que se antoja decisivo para su futuro, en una época marcada por la disrupción tecnológica, por los cambios en el comportamiento de los consumidores y por la incertidumbre respecto al comportamiento de las principales economías.

En este escenario cambiante, el pronóstico es muy favorable para los próximos meses. Prevemos que se producirá un incremento de la actividad en centros y parques comerciales, con una subida de la demanda en ubicaciones estratégicas.

Los centros comerciales deben apostar por convertirse en centros neurálgicos de actividad, en lugares de encuentros y convivencia dentro de sus comunidades

El alza vendrá motivada, además de la venta física tradicional, por el empuje del retail online y su estrategia de diversificación y servicios omnicanal. Marcas tradicionales de venta por Internet, denominadas como “nativas digitales”, están apostando también por el “ladrillo” para complementar su operativa habitual.

El mercado del retail, principalmente desde la perspectiva de los operadores, muestra una actividad saludable, con grandes marcas ampliando su espacio comercial y reposicionándose, y con las ventas aumentando. Esta circunstancia se produce, especialmente, en centros consolidados.

Consideramos que los centros comerciales deben apostar por convertirse en centros neurálgicos de actividad, en lugares de encuentros y convivencia dentro de sus comunidades. Aquellos espacios que sean capaces de adecuar la propuesta de valor de los retailers a las necesidades del mercado -superficie, diseño, servicio de venta omnicanal (presencial y online), o que generen un buen mix de tendencias con establecimientos de Food & Beverage (F&B), etc.- serán los que lideren el segmento clave.

También es clave acompañar la oferta de restauración con propuestas variadas de ocio y tiempo libre. Cada vez más, el usuario quiere poder elegir y es cada vez más exigente.

La Tercera Generación de centros comerciales

Desde Cushman & Wakefield, la estrategia que seguimos depende de cada centro o parque, pero el objetivo de todos nuestros proyectos es la modernización de los activos para que sean referentes en lo que conocemos como la Tercera Generación de centros y parques comerciales.

Y en esta modernización tienen que tenerse en cuenta varios aspectos. Es muy importante adecuar cada proyecto a su zona de influencia, para evitar repetir las mismas ofertas en todos los centros.

El buen equilibrio de los usos y los espacios da como resultado apuestas mixtas exitosas que combinan el retail con el ocio y el Food & Beverage. Los centros comerciales que lideran los incrementos de ventas en la actualidad son lugares a los que los consumidores o clientes finales quieren ir, porque aúnan todas las necesidades comerciales o lúdicas del usuario en una única localización.

Un cóctel perfecto para optimizar tiempo en la era de la inmediatez y la comodidad, pero en el que la calidad y la diversidad son características cada vez más demandadas por los usuarios.

La inversión que hace cada propietario en el centro o parque comercial es distinta. En algunos casos, se destinan a ampliaciones de espacio o de superficie comercial, y también observamos proyectos de reposicionamiento, distribución o cambio de actividades.

A todo ello debe sumársele el área de influencia de cada centro comercial, la competencia existente y el propósito que actúa como paraguas de todo: la necesidad de que los operadores y los propios gestores de los centros comerciales conecten aún más con su cliente. Cada ubicación es única y tendrá soluciones distintas. No debemos olvidar que los centros y parques tienen que ser parte de las comunidades.

Tampoco podemos olvidar la necesidad de cuidar el entorno en el que nos encontramos; todos queremos estar a gusto en nuestro tiempo libre dando cada vez más importancia a este aspecto. En esta línea, existe un valor añadido clave que define los diseños de los nuevos centros: la sostenibilidad, el cuidado del medio ambiente y la reducción de las emisiones. Los centros que aprovechan, en la medida de lo posible, las energías renovables son mejor percibidos por los clientes.

Este valor social cuenta con un peso cada vez mayor y más valorado en los modelos de actuación de las empresas, y más aún en la construcción de nuevas infraestructuras de trabajo, como oficinas o centros comerciales. Un buen ejemplo es el del centro comercial Islazul (Madrid), que es considerado el “centro comercial más sostenible de España” gracias a su gestión medioambiental.

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