España registró en 2025 un máximo histórico de 1,3 millones de certificados energéticos, un 3% más que el año anterior, impulsados en gran medida por las actuaciones de rehabilitación. Sin embargo, el parque residencial español continúa enfrentándose a un importante desafío estructural en materia de eficiencia energética: el 94,2% de las viviendas presenta una calificación energética entre las letras D y G, según el informe Estado de la eficiencia energética en España 2026, elaborado por Accumin Intelligence.
El estudio, basado en los certificados energéticos registrados por las comunidades autónomas y comunicados al Ministerio para la Transición Ecológica y el Reto Demográfico (MITERD), estima que solo el 39% del parque residencial dispone actualmente de un certificado energético registrado. A partir de estos datos, la compañía ha desarrollado un modelo estadístico que permite extrapolar el comportamiento energético del conjunto de las viviendas españolas.
La certificación energética presenta una mayor penetración en los grandes núcleos urbanos y zonas de elevada actividad económica. Madrid encabeza el ranking nacional, con el 69% de su parque residencial certificado, seguida de Navarra (58%), Barcelona (55,3%) y Málaga (51,8%). También superan el 40% Girona, Tarragona, Asturias, Cantabria, La Rioja, Lleida e Islas Baleares.
Por tipología de vivienda, la diferencia es notable. Mientras que el 51,6% de las viviendas plurifamiliares dispone de certificado energético, en el caso de las unifamiliares la proporción se reduce al 17,5%.
Las reformas energéticas ganan protagonismo
El informe destaca que el crecimiento de las certificaciones energéticas ha mantenido una tendencia ascendente desde 2013, acelerada por la puesta en marcha de instrumentos como el Fondo Nacional de Eficiencia Energética y, posteriormente, los fondos europeos Next Generation.
“En 2025 se alcanzó el récord histórico, con más de 1,3 millones de certificados emitidos, de los que un 45% está asociado a reformas energéticas, frente a la media del 19% registrada entre 2016 y 2019. Esto revela la importancia de las ayudas públicas para impulsar la mejora de la eficiencia energética del parque existente, que es la forma más efectiva para alcanzar los objetivos de descarbonización”, afirma Cristina Arias, Head of Research de Accumin Intelligence.
A pesar de este avance, el estudio concluye que la ineficiencia energética sigue siendo predominante. Entre las viviendas que cuentan con certificado energético, el 92,5% obtiene una calificación entre D y G. Al incorporar las viviendas sin certificado mediante técnicas de modelización estadística, la proporción de inmuebles ineficientes se eleva hasta el 94,2%.
Según Accumin Intelligence, esta situación está estrechamente relacionada con la antigüedad del parque residencial español. La vivienda de obra nueva, construida bajo normativas energéticas más exigentes y con calificaciones A, B o C, representa únicamente el 4% del total de viviendas.
La rehabilitación, clave para alcanzar los objetivos climáticos
El informe señala que la mejora de la eficiencia energética del parque residencial dependerá principalmente de la rehabilitación de los edificios existentes, dado el limitado peso de la obra nueva.
Los datos muestran que las actuaciones de rehabilitación energética permiten reducir significativamente el consumo. En las viviendas unifamiliares, las mejoras suelen traducirse en descensos de entre el 25% y el 75% del consumo energético, mientras que en las viviendas plurifamiliares las reducciones oscilan entre el 10% y el 50%.
“En una vivienda unifamiliar, la envolvente es mayor y, por tanto, dispone de mayor capacidad de pérdida de calor, mientras que en el caso de las viviendas en bloque la superficie de pérdida de calor es menor y, en consecuencia, la demanda energética para mantener dicho calor es más reducida”, explica Cristina Arias.
Multiplicar el ritmo de rehabilitación
De cara a los objetivos de descarbonización fijados para 2030, el estudio advierte de que España deberá reducir 26.394 GWh de consumo energético residencial, lo que exigirá rehabilitar la envolvente térmica de 1,2 millones de viviendas y sustituir 3,5 millones de sistemas de calefacción y agua caliente sanitaria durante los próximos cuatro años.
Para alcanzar estas metas, Accumin Intelligence estima que será necesario incrementar en un 50% el ritmo actual de rehabilitación registrado entre 2020 y 2025. No obstante, incluso cumpliendo ese objetivo, el parque residencial seguiría siendo mayoritariamente ineficiente.
“España tiene por delante un reto de gran envergadura. Para acercarse a un escenario de eficiencia intermedio, sería necesario multiplicar por cinco el ritmo de rehabilitación actual. Y para lograr un parque mayoritariamente eficiente, próximo al escenario de cero emisiones al que se aspira en 2050, se requeriría multiplicar por diez las cifras actuales”, concluye Arias.









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