Tribuna firmada por Natalia Rubio, directora territorial de Levante en AQ Acentor.
La edificación en altura surge como una solución necesaria para afrontar el problema de la vivienda. Esta apuesta permite aprovechar mejor la ciudad, optimizar servicios y ofrecer más hogares con rapidez sin renunciar a la calidad urbana; sin embargo, solo es posible mediante la implicación coordinada de agentes públicos y privados.
Hace cinco años, los españoles estábamos centrados en los efectos de la pandemia y la vivienda era la vigesimoquinta entre nuestras preocupaciones. Hoy, encabeza el debate social. Este cambio se entiende al observar la evolución del mercado: durante el último lustro, los precios de compra y alquiler han registrado fuertes incrementos, mientras que la creación de nueva oferta residencial no ha sido capaz de acompasar el crecimiento de la demanda.
Así, la agenda política actual pivota en torno a la vivienda. El debate se centra en medidas para facilitar el acceso, movilizar suelo e incrementar el parque residencial. Entre ellas, hoy me quiero parar en una: la edificación en altura.
En enero de este año, el Ayuntamiento de Valencia presentaba un plan para responder a la crisis de la vivienda con medidas dirigidas a ampliar la oferta. Entre las propuestas contemplaba elevar la densidad de los desarrollos desde las 75 hasta las 140 viviendas por hectárea. Aunque alejado de las 240 viviendas de ciudades como París o Londres, refleja una tendencia que ya ha demostrado su eficacia en otras grandes urbes europeas.
“Un mismo terreno puede albergar más hogares sin ocupar nueva superficie. Esto incrementa la productividad de las parcelas y de las infraestructuras“
Esta tendencia hacia la densificación resulta necesaria en enclaves urbanos donde el terreno disponible es limitado y las necesidades residenciales continúan aumentando. Cuando la expansión horizontal encuentra límites, es necesario plantear fórmulas que permitan crecer en vertical. Se consume menos suelo, la inversión en infraestructuras públicas tiende a ser menor cuando busca optimizar y no expandir, y permite acercar a residentes y actividad cotidiana.
Una misma parcela puede albergar más hogares sin ocupar nueva superficie. Esto incrementa la productividad de los terrenos y de las infraestructuras, mejora la viabilidad de los proyectos y acelera la respuesta a una demanda que lleva años acumulándose. Existe, además, capacidad empresarial y técnica para acometer desarrollos de estas características. Nuestra experiencia lo demuestra, hemos impulsado y desarrollamos promociones con éxito en municipios tan distintos como Burjassot o Málaga, dando testimonio de que como industria podemos crear edificios verticales e integrarlos en su ámbito con altos estándares arquitectónicos, eficiencia y prestaciones adecuadas.
“Construir más alto, cuando el entorno lo permite y los servicios lo acompañan, no significa renunciar a la calidad urbana“
Nuestras actuaciones son solo posibles por la implicación de los agentes públicos. Requieren planificación y la implicación coordinada de administraciones, promotores, arquitectos, constructores y operadores de suministros. El crecimiento volumétrico debe acompañarse de transporte público, zonas verdes, centros educativos y sanitarios, oferta comercial y espacios de convivencia. Sin esta visión conjunta, una mayor densidad puede generar congestión y deteriorar el entorno; pero bien proyectada, favorece barrios más eficientes, conectados y vivos.
La crisis de la vivienda no admite soluciones únicas, pero exige utilizar todas las herramientas disponibles. Agilizar el planeamiento y las licencias, desbloquear suelo y promover vivienda asequible seguirá siendo imprescindible. A estas medidas debemos añadir una apuesta decidida por la urbanización vertical. Construir más alto, cuando el entorno lo permite y los servicios lo acompañan, no significa renunciar a la calidad urbana. Significa aprovechar mejor la ciudad para ofrecer más viviendas, proteger el territorio y responder con mayor rapidez a una de las principales necesidades de nuestra sociedad. Esta es solo una solución ‘de altura’ al problema de la vivienda.











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