La importancia de los trabajadores autónomos y microempresas en el tejido productivo español

Por Francisco Ruiz, director del departamento de Responsabilidad Civil de Asefa.-

Los autónomos y microempresas de la construcción, que constituyen un eje imprescindible en la recuperación económica del país, requieren contar con una fórmula de aseguramiento específica que les proteja de las responsabilidades en las que pueden incurrir en el ejercicio de su labor.

El Ministerio de Trabajo y Economía Social informó que a 31 de diciembre de 2020 había 2.003.991 trabajadores por cuenta propia, personas físicas, inscritos en los diferentes regímenes de la Seguridad Social, siendo el RETA el más numeroso de ellos. El 20,1% de estos trabajadores tiene asalariados a su cargo.

Por otra parte, de acuerdo a las cifras del Ministerio de Industria, Comercio y Turismo, a 31 de diciembre de 2020 existen en España más de un millón de microempresas (entre 1-9 asalariados), que representan el 38,1% del total del sector empresarial y que generan más de tres millones de empleos (una media de tres trabajadores por microempresa).

El sector de la construcción aglutina el 11,3% de los trabajadores autónomos, concretamente 227.310, de los cuales el 14,8% tienen asalariados y las microempresas de construcción representan el 32,25% del total de este sector.

El desempeño de la actividad empresarial para un trabajador autónomo de la construcción presenta numerosos riesgos derivados de la complejidad del entorno y de la estricta normativa

Estas cifras muestran el peso significativo de los trabajadores autónomos y microempresas en el tejido empresarial español y su identificación como uno de los motores de la economía nacional. Además, los autónomos y microempresas de la construcción constituyen un elemento esencial en el sector de la rehabilitación de viviendas, un eje imprescindible en la recuperación económica del país tras los efectos derivados de la pandemia y la transición energética que demanda el entorno actual.

Riesgos a los que se enfrenta el trabajador autónomo y su transferencia

El desempeño de la actividad empresarial para un trabajador autónomo de la construcción presenta numerosos riesgos derivados, por un lado, de la complejidad del entorno donde se desarrollan los trabajos y, por otro lado, de la estricta normativa y régimen de responsabilidades que fijan el entorno jurídico y legal donde operan, así como del diverso número de intervinientes dentro del proceso productivo.

Estos riesgos pueden materializarse y convertirse en reclamaciones de terceros que se realicen a causa de los daños y/o perjuicios que hayan sufrido en el desarrollo de la actividad constructiva realizada por el autónomo.

Un elemento fundamental para mitigar y transferir la mayoría de estos riesgos es la contratación de un seguro de responsabilidad civil, consiguiendo de esta forma proteger el patrimonio personal o empresarial de estos trabajadores.

Esta transferencia de riesgos también sirve como un apoyo en la estrategia comercial del autónomo o microempresa ya que puede ser un elemento diferenciador, o inclusive un requisito, a la hora de poder optar a trabajos subcontratados por contratistas de mayor envergadura o exigencia del promotor de una obra (con especial mención en aquellos promovidos por la Administración Pública).

Principales garantías

Las principales garantías con las que debe contar un autónomo de la construcción en su póliza de responsabilidad civil son: explotación (dando cobertura a su responsabilidad inmobiliaria, locativa, subsidiaria por hechos de subcontratistas, daños a colindantes, daños conducciones, trabajos en caliente, transporte, carga y descarga o contaminación accidental; y patronal (dando cobertura a la responsabilidad civil del empresario derivada de los accidentes de trabajos de sus empleados, el mayor de los riesgos a los que se puede enfrentar un empresario del sector de la construcción). Esta cobertura es de vital importancia dado que este sector cuenta con el mayor índice de incidencia de accidentes de trabajo en jornada con baja y unos de los más altos con incidencia mortal.

Un elemento fundamental para mitigar y transferir la mayoría de estos riesgos es la contratación de un seguro de responsabilidad civil

Otra garantía que debe tener una póliza de responsabilidad civil para este colectivo del sector de la construcción es cubrir los post-trabajos (para dar cobertura a los posibles daños que ocurren una vez finalizados los trabajos y con origen en los mismos). Y también dirección jurídica y fianzas, así como la defensa jurídica y reclamación a terceros: para gestionar los procedimientos jurídicos y legales más habituales para un autónomo, y cubrir los gastos asociados.

Existen otras garantías complementarias, que en función de la actividad del trabajador autónomo y la tipología de trabajos pueden ser necesarias para realizar una cobertura sólida de sus riesgos. Por ejemplo, la garantía de responsabilidad civil cruzada por daños personales (dando cobertura a la responsabilidad civil del empresario derivada de los accidentes de trabajo de empleados de otros intervinientes en el proceso constructivo), preexistentes o las demoliciones.

Riesgos no asegurables

Existen riesgos que no son asegurables para un autónomo en una póliza de responsabilidad civil, tanto por su prohibición en la legislación actual, como por criterios de suscripción de las compañías.

En el apartado legislativo, el artículo 164.2 de la Ley General de la Seguridad Social establece que la responsabilidad del pago del recargo de prestaciones recaerá directamente sobre el empresario infractor y no podrá ser objeto de seguro alguno, siendo nulo de pleno derecho cualquier pacto o contrato que se realice para cubrirla, compensarla o trasmitirla. Sin lugar a dudas, esta cuestión es un riesgo muy significativo para el autónomo y el pago de este recargo puede suponer una amenaza importante para la viabilidad de su negocio y de su patrimonio.

Respecto al apartado de suscripción de las pólizas, las exclusiones comunes en los contratos de seguro son los daños al propio trabajo, la responsabilidad civil decenal regulada en el artículo 1591 del Código Civil y en la Ley 38/1999, de Ordenación de la Edificación, el incumplimiento de contratos, así como las responsabilidades contractuales que excedan de la responsabilidad civil legal o los daños derivados de riesgos relacionados con el medio ambiente.

Asefa Seguros ofrece un producto específico de Responsabilidad Civil dirigido a autónomos y microempresas con una amplia variedad de opciones de límites de capital asegurado para contratar y con garantías de cobertura ajustadas en función de la tipología del riesgo a asegurar (volumen de facturación, empleados) para dar una repuesta sólida a los riesgos del autónomo o microempresa.

Entre las actividades cubiertas se incluyen los principales gremios de la construcción: trabajos de albañilería, construcción y/o reforma de edificios de viviendas–naves industriales, carpintería de madera y metálica; cerrajería; cristalería; energía solar, térmica, fotovoltaica; fontanería, etc., existiendo, igualmente, la posibilidad de contratación para los instaladores de gas que da respuesta a los requisitos normativos exigidos para su actividad.

 

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