“La colaboración público-privada es clave para impulsar la industrialización de la promoción residencial”

Entrevista a Roberto Beitia, director de Marketing y Comercial de Homm.-

 

Homm es una empresa especializada en la industrialización de promociones residenciales llave en mano. Su fábrica está ubicada en Seseña y produce edificación modular de hormigón para clientes promotores que buscan entregar un producto de calidad, eliminando las incertidumbres del proceso gracias a ofrecer precio y plazo cerrados desde el inicio. Su director de Marketing y Comercial, Roberto Beitia, explica las oportunidades y retos de un sector que necesita como palanca la colaboración público-privada.

¿Cómo puede la construcción industrializada dar respuesta a los problemas que el sector lleva arrastrando desde hace años?
La situación actual es bastante incierta ya que la viabilidad económica sufre mucho con la incertidumbre del coste en ciclos tan largos. La industrialización busca cambiarlo aportando certidumbre y reduciendo las opacidades de un sector muy fragmentado. Buscamos pasar a ser un sector más colaborativo en el que todos los agentes se tienen en cuenta desde el inicio y en el que las colaboraciones entre estos se enmarcan en el largo plazo.

Creemos que la industrialización cada vez va a ser más un requerimiento más que una intención en la promoción. Ya estamos viendo como desde hace un tiempo se está implantando la industrialización en todas sus variantes, tanto 2D como 3D, y creemos que así debería seguir porque, en cualquiera de las tipologías, es capaz de acotar más o menos esos parámetros y dar seguridad al promotor. Y en el caso del 3D aún más porque permite alcanzar el máximo nivel de acabado en fábrica (actualmente llegamos a un nivel de integración del 90% con respecto a la totalidad de la edificación) de tal forma que conseguimos tener el proceso totalmente parametrizado conforme a los estándares industriales. Antes de comenzar el proyecto, el promotor ya sabe lo que le va a costar, cuándo va a tener las llaves y qué calidad esperar.

¿Y cómo impacta la industrialización en el medioambiente?
La construcción industrializada de por sí, al fabricarse en su gran mayoría en fábrica, es capaz de reducir considerablemente los consumos, desplazamientos y generar menos residuos, permitiendo una reducción del 60% de las emisiones.

De cualquier forma, el 60% de la huella de carbono de un edificio se genera en el uso del inmueble durante su vida útil. Por ello, todos los proyectos en Homm se diseñan con el objetivo de obtener certificación energética A (e incluso cumplen con las características necesarias para poder obtener el sello BREEAM – un certificado de construcción sostenible avalado mundialmente). Eso, sumado a la calidad de ejecución y, en consecuencia, a la gran reducción de mantenimiento y aumento de la durabilidad de la vivienda, permite reducir las emisiones en más de un 30% en el uso.

¿Cuáles son las principales ventajas que ofrece este sistema para el empleo teniendo en cuenta que existe falta de mano de obra?
A medida que crece la demanda y disminuye la disponibilidad de mano de obra cualificada, los contratistas se ven obligados a hacer más con menos; muchas empresas están invirtiendo en técnicas y sistemas basados en la tecnología, ¿cómo está impactando la digitalización en el sector?

Las principales ventajas son que permite generar empleo estable, en un mismo entorno de trabajo, seguro y con condiciones de calidad. Además, genera especialistas en la línea de montaje debido a la repetitividad de los trabajos y a la mejora continua que eso supone.

Que el Código Técnico de la Edificación y la Ley Hipotecaria contemplen específicamente las soluciones industrializadas en su normativa son dos de los grandes retos del sector

La digitalización va de la mano en el proceso industrial ya que permite automatizar procesos repetitivos y asegurar que estos se cumplen bajo los estándares de calidad.

Igualmente, a medida que evolucionan las herramientas digitales, estas nos permiten integrar flujos de información entre diferentes departamentos y conseguir ser más competitivos en el desarrollo de nuevos productos y soluciones.

Además, utilizar sistemas de construcción industrializados disminuye considerablemente la siniestralidad laboral.

La industrialización de un sector que supone el 7% del PIB en países como España abre, sin duda, un nuevo abanico de oportunidades. ¿Cuáles son estas oportunidades? ¿cuáles son los retos?
Oportunidades de generar una industria robusta y con capacidad de ofrecer edificación de calidad, eficiente y duradera en unos plazos más competitivos.

Y en cuanto a retos, existen varios, como por un lado que el urbanismo y sus ordenanzas se enmarcan por localidades y no a nivel nacional, cosa que no ocurre en otros países y que impide que se puedan desarrollar soluciones que sirvan en todo el territorio. Por otro, la inexistencia de un CTE (Código Técnico de la Edificación) que contemple soluciones industrializadas en su normativa. Y otro gran reto es la ley hipotecaria que no contempla los elementos industrializados hasta que se montan en parcela.

¿Qué necesita el sector para alcanzar cifras de otros países europeos? ¿Qué papel juega la colaboración público-privada?
En nuestro país, la construcción industrializada representa tan solo un 1%, según datos de la Plataforma para Industrialización de Viviendas (PIV), que considera imprescindible que España se aproxime a los niveles de nuestros vecinos europeos, como Alemania, donde este tipo de construcción supone el 9%; Reino Unido con cerca de un 7%; o Holanda o Suecia con casi un 50%. Para lograrlo, necesita que el sector acompañe a los industrializadores, que el promotor confíe en el modelo y le aporte continuidad en la demanda para que las fábricas puedan aumentar y crecer en capacidades con seguridad y que se puedan implantar nuevas iniciativas por todo el territorio nacional.

La colaboración público-privada es clave. El apoyo de la administración es muy importante para impulsar el desarrollo del sector. Además, es la propia administración, la mayor interesada en ello por la gran presión social que provoca el problema de la vivienda. Por eso debe coger este tema en primera persona cuanto antes.

A mediados de 2021 se espera que esté listo el engranaje del Fondo de Recuperación Next Generation de la Unión Europea, y en el sector inmobiliario se beneficiarán aquellos proyectos que se enmarquen en los ámbitos de la sostenibilidad y transformación digital. ¿Los fondos europeos van a ser el impulso a esta forma de hacer viviendas?
Desde luego serán un dinamizador, pero no la llave. La industrialización es intensiva en inversiones, pero como hemos visto con el caso de Katerra —la start-up norteamericana, especializada en construcción modular con madera que alcanzó una valoración de 1.000 millones de dólares y que acaba de declararse en concurso de acreedores— la clave no solo está en el capital sino en el product market fit.

Es importante encontrar el producto que sea más susceptible de ser industrializado y apostar por él y no pensar que la industrialización es la solución para todos los casos y tipologías porque eso sería un error.

¿Es industrializar algo más que automatizar procesos?
Sí. Industrializar es pasar de pensar en proyectos a pasar a pensar en productos. En nuestro caso, nos hemos especializado en la industrialización de promociones residenciales de baja densidad. Diseñamos, producimos, montamos y entregamos llave en mano todos nuestros productos. De esa forma somos capaces de actuar de extremo a extremo y de ofrecer un producto testado que va incorporando todas las mejoras que se van detectando en el proceso de manera continua.

Además, implica tener en plantilla a un gran equipo técnico y una mano de obra propia en los que revierta ese conocimiento y esa mejora continua.

Por otro lado, la productividad industrial es el resultado de dos factores: el porcentaje de integración en fábrica y la repetitividad y volumen. La automatización es el resultado de buscar hacer más eficiente esa repetitividad de los procesos.

¿Qué ventajas tiene para los clientes apostar por la construcción industrializada?
Un total control de plazos, calidad y precio final, lo que supone grandes ventajas para el promotor ya que elimina varias incógnitas y, en definitiva, de las incertidumbres que existen en los proyectos de promoción inmobiliaria.

Y para el comprador, todo esto le aporta seguridad en su inversión puesto que sabe que lo que ha comprado se va a ejecutar y a entregar con las máximas garantías de calidad, confort y durabilidad, y eso pone en valor su activo y ratifica que es una buena inversión, ayudando a su vez al promotor a tener éxito en la comercialización de las promociones.

 

Más información, en la revista inmobiliaria.

Deja una respuesta

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *

Time limit is exhausted. Please reload CAPTCHA.