La vivienda sigue encareciéndose, aunque a un ritmo más moderado. Según la estadística mensual Tinsa IMIE General y Grandes Mercados correspondiente al mes de octubre, el precio de la vivienda subió un 13,7% con respecto al mismo mes de 2025, frente a la subida internanual del 14,2% registrada en septiembre.
El crecimiento supera en 8,2 puntos la tasa de inflación y sitúa el valor de la vivienda un 3,5% por encima de los máximos de 2007. No obstante, si se descuenta la inflación acumulada en estos casi 20 años, en términos reales la vivienda se mantiene un 31,6% por debajo del valor registrado en el pico del boom inmobiliario.
“En octubre el precio residencial ha seguido consolidando su ralentización paulatina, si bien continúa registrando tasas interanuales contundentes en todas las zonas, por encima de la inflación y superiores al umbral del 9% interanual nominal, designado en el procedimiento de desequilibrio macroeconómico de la Comisión Europea”, apunta Cristina Arias, Head of Research en Tinsa by Accumin.
Según el informe, la costa mediterránea y las áreas metropolitanas presentaron el mayor avance interanual de los precios, con una subida del 16,7% y del 15,6%, respectivamente. A continuación, se situaron las capitales y grandes ciudades (+13,3%), las islas (+13,2%) y el resto de municipios (+10,3%)
En términos mensuales, el grupo ‘Capitales y grandes ciudades’ se encareció un 1,4 % en octubre, frente a la estabilización mostrada por el resto de los grupos analizados. Los incrementos en tasa mensual se movieron entre +0,3 % y +1,4 % en términos nominales (-0,4 % y +0,7 % en términos reales).
Descontando el efecto de la inflación, las desaceleraciones de precio más notorias se observan en el territorio insular y en las áreas metropolitanas, mientras que la intensidad del crecimiento en las capitales y grandes ciudades se sostiene tras las desaceleraciones experimentadas en agosto y septiembre
Según explica la Tinsa, las presiones inflacionistas sobre el poder adquisitivo de los salarios persisten, aunque la resistencia del empleo en combinación con una tasa de ahorro aún elevada están contribuyendo a sostener el consumo de los hogares.
En este contexto, las compraventas residenciales continúan moderándose ante el crecimiento de los precios, las restricciones de oferta, el aumento de los tipos de interés y el mayor esfuerzo de compra. “Pese a ello sostienen un volumen por encima de la media histórica, consistente con el aumento de la población experimentado en los últimos años”, explica la directora de Research de Tinsa.









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