El Gobierno vasco ‘dictará’ cómo deben ser las viviendas para cumplir con las exigencias de género

Dormitorios de 10 metros cuadrados, cocinas de 6 metros conectadas al salón o comedor para que las parejas compartan las tareas domésticas, son algunas de las polémicas propuestas que ha hecho el Gobierno Vasco para la distribución de las viviendas.

Son algunos de los criterios que han orientado el borrador del decreto de Habitabilidad que ultima el Ejecutivo autonómico y se convertirá en el primero que aplica exigencias «de género» para autorizar la habitabilidad de un piso, y quiere erradicar posiciones de jerarquización en el hogar. Los criterios arquitectónicos desaparecen.

El Ejecutivo autonómico se convertirá en el primero que aplica exigencias de género para autorizar la habitabilidad de un piso, y en erradicar posiciones de ‘jerarquización’

El decreto, que ahora se encuentra en fase de alegaciones, considera que la distribución que se plantee en un piso puede contribuir a eliminar o reducir esa percepción para la mujer en cambio favorecer la convivencia de la pareja.

Por eso determinará que, a partir de ahora, estarán prohibidas las cocinas minúsculas, las que impiden que dos personas puedan estar al mismo tiempo en ella.

Hasta ahora en el País Vasco la exigencia mínima para autorizar una cocina era de 5 metros cuadrados, requisito que se ampliará a 7 metros cuadrados útiles, bajo la premisa de que a más espacio, mayor posibilidad de que una pareja comparta y conviva en ese espacio, se relacione en él y evite un aislamiento de quien esté cocinando.

Pisos colmena

El decreto también quiere evitar la construcción de las famosas soluciones habitacionales, que propuso en su día una ministra del Gobierno socialista de José Luis Rodríguez Zapatero, exigiendo espacios más amplios que eviten la construcción de pisos ‘colmena’ en el futuro. Así, no se concederá la habitabilidad a ninguna vivienda por debajo de los 35 metros cuadrados.

Será la dimensión mínima exigida para autorizar un piso de una habitación. Por cada nueva habitación el piso tendrá que tener al menos 12 metros cuadrados útiles más, elevando hasta los 47 metros cuadrados una vivienda de dos habitaciones, y hasta los 59 metros cuadrados útiles la dimensión mínima para una vivienda de tres estancias.

Asimismo, se determina que cada una de las habitaciones deberá tener una dimensión mínima de 10 metros cuadrados y no de siete, como hasta ahora.

El problema es que estas mejoras de espacio no se vinculan a criterios arquitectónicos; como se señala en el decreto es un modo de erradicar lo que se denomina la ‘jerarquización’ de los diseños de tiemp0o atrás en los que se primaba de modo excesivo la habitación principal, habitualmente destinada los padres, y de mayores dimensiones, mientras que las de los hijos se diseñaban de forma mucho más reducida.

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