La pandemia acelera tendencias, pero hunde la contratación de oficinas flexibles en 2020

La situación generada por la expansión del Covid-19 ha tenido un efecto demoledor entre los operadores de espacios flexibles. En 2020 se han contratado un total de 9.120 metros cuadrados en Barcelona y 2.427 metros cuadrados en Madrid, lo que supone un descenso del 87% y 96%, respectivamente, según el estudio ‘Un nuevo modelo en un nuevo entorno’ sobre espacios flexibles, elaborado por Cushman & Wakefield, y la asociación de espacios de trabajo flexible ProworkSpaces.

“La caída de contratación se debe al contexto en el que nos encontramos y al auge del sector en los últimos años, lo que provoca que el flex esté entrando en un estado de maduración donde hay que rentabilizar los espacios”, asegura Ramiro Rodríguez, Head of Research de Cushman & Wakefield en España.

Cushman & Wakefield cree que la contratación de espacio flexible se reactivará, pero se producirá una deslocalización de estos espacios hacia las afueras de las ciudades

El análisis, que ha sido presentado en el marco de la Conference Week, organizada por ProworkSpaces, apunta también qué soluciones están adoptando los gestores de espacios flexibles para hacer frente al nuevo escenario.

De acuerdo con la encuesta realizada a los 200 asociados de la patronal del sector, los despachos privados cobrarán mayor protagonismo -hasta llegar a representar el 75% de la superficie total y el resto, además de las zonas comunes, incorporará salas especiales para eventos virtuales. Además, las nuevas aperturas, se realizarán prioritariamente en zonas céntricas.

“Los operadores flex han demostrado desde el primer momento de la pandemia una gran capacidad de adaptación a los cambios del mercado y una notable vocación por ofrecer a sus clientes lo que necesitan en cada momento, atendiendo a estrictas medidas de seguridad y manteniendo unos costes asequibles para facilitar el que todos los agentes económicos puedan mantener su actividad”, explica Eduardo Salsamendi, presidente de ProworkSpaces.

Startups, autónomos y pymes son los principales demandantes de este tipo de espacios, llegando a sumar entre el 60% y el 80% de la contratación. Por esa razón, se valoran muy positivamente los servicios de consultoría para empresas de nueva creación, ofrecidos por el 22% de los grupos, y los de oficina virtual, con internet profesional y acceso a servidores propios y VPN (Virtual Private Network), disponible en el 80% de los espacios.

El 45% de los encuestados cree que las cifras de ocupación se mantendrán a corto plazo. En cuanto a los precios, el 56% de los referentes del sector considera que los precios se mantendrán y el 44% de los grupos de coworking dispone de plan de fidelización o prevé diseñar uno en el corto o medio plazo.

Según la consultora inmobiliaria, la contratación de espacio flexible se reactivará, pero se producirá una deslocalización de estos espacios hacia las afueras de las ciudades. En los últimos años, las áreas suburbanas de las principales ciudades se están reformando a imagen de la facilidad que encarnan los centros de las urbes para vivir, trabajar y comprar.

Los millennials se han trasladado a las afueras de la ciudad, de hecho, solo el 15% que adquiere una vivienda lo hace en el centro. Los mercados suburbanos contienen entre la mitad y dos tercios de todo el stock de oficinas. “A corto plazo, observamos que las ofertas de flex space y coworking suburbanas son una tendencia para el sector y la descentralización de la demanda refuerza el uso del espacio flexible”, comenta Ramiro Rodríguez.

Tendencias

La pandemia y el confinamiento han acelerado algunas tendencias que se estaban haciendo hueco en el sector de las oficinas. Según la consultora inmobiliaria, el lugar de trabajo ya no será concebido como una única ubicación, sino como un ecosistema de diferentes escenarios que fomenten la conveniencia, la productividad y el bienestar de los empleados.

Mientras persiste la crisis sanitaria las empresas están adoptando nuevas formas de uso de su espacio de trabajo y ahora la oficina (tradicional y flexible) se concibe como un elemento más de espacio de trabajo.

La mayoría de las empresas seguirán demandando espacio para ejecutar su actividad como consecuencia de tres formas principales de trabajo: desde casa, mezclando la presencia física en oficina y virtual, así como un modelo donde los empleados no comparten ubicación y todo se efectúa en remoto. “Lo que determina el futuro del espacio flexible es la viabilidad de su modelo de negocio y la crisis sanitaria está contribuyendo a apuntalar la flexibilización de los puestos de trabajo”, añade Rodriguez.

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