El Índice Registral de Actividad Inmobiliaria (IRAI) se situó en 119,1 (122,0 el trimestre anterior) y el índice suavizado, libre de factores estacionales, en 113,2 (110,4 el trimestre anterior). Elaborado por el Colegio de Registradores, este índice combina transacciones e hipotecas inmobiliarias inscritas en los registros de la propiedad con la actividad mercantil del sector de la construcción e inmobiliario.
Se ralentiza, por tanto, la recuperación de la actividad inmobiliaria iniciada en el 2º trimestre de 2020, que marcó 97,5. La ralentización se debe, sobre todo, a la evolución negativa de la parte de propiedad (-3,36%); mientras que la parte mercantil del IRAI ha permanecido esencialmente constante (0,13%).
Durante el cuarto trimestre, se puede observar una subida del 11,9% frente al mismo trimestre de 2021. En cualquier caso, este valor es inferior a los grandes incrementos anuales registrados desde el segundo trimestre, afectados todavía en la comparación con dichos trimestres durante 2020, debido al gran impacto de la crisis sanitaria sobre la economía, que provocó en aquel momento caídas del 11,4% en el segundo y del 5,0% en el tercero. Continúa, por tanto, aunque más moderada, el crecimiento de la actividad iniciada en el segundo trimestre de este año.
La evolución anual ha compensado ya los descensos de 2020. El crecimiento de los tres últimos trimestres de este año, aunque matizado por la comparación con los peores momentos de la pandemia en 2020, sigue consolidando crecimientos importantes de la actividad inmobiliaria global.
El crecimiento se produjo fundamentalmente por el incremento en el área de propiedad (16,3%) debido al gran aumento del número de compraventas (27,7%) y del incremento similar del número de hipotecas (25,6%); acompañados del precio de las compraventas (5,2%) y también del importe de las hipotecas (6,8%).










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