El sector agribusiness en Iberia ha arrancado 2026 con una dinámica de mercado más sólida y una previsión de actividad que comienza a alinearse con los ritmos estructurales del sector, pese a un entorno caracterizado por un levantamiento de capital en Europa aún moderado y por un contexto geopolítico que sigue influyendo en los flujos comerciales y en los costes del sector.
Así, Iberia alcanzó en 2025 los 1.200 millones de euros en inversión institucional, un incremento del 50% respecto al año anterior, según el informe de CBRE “Iberian Agribusiness Report 2026”. Este crecimiento se apoyó en la recuperación tanto de operaciones inmobiliarias como corporativas, junto con la consolidación de estructuras de deuda y financiación más sofisticadas aplicadas a cultivos como almendro, olivar o aguacate.
Los datos de CBRE muestran que el mercado estuvo liderado por operaciones de compraventa de tierra, que concentraron en 2025 cerca de 600 millones de euros, mientras que las estructuras de deuda y refinanciación alcanzaron los 300 millones y las operaciones de M&A sumaron otros 300 millones, impulsadas por fondos que buscan alianzas con operadores locales para reforzar sus plataformas. Estos datos confirman un mercado más activo, diversificado y con mayor sofisticación financiera que en ejercicios previos.
En perspectiva histórica, el mercado muestra una clara estabilización en niveles sólidos: de los 1.200 millones registrados en 2022 se pasó a un 2023 excepcional, que alcanzó los 2.200 millones de inversión institucional. Tras la moderación de 2024, el repunte de 2025 vuelve a situar al mercado en una senda de crecimiento, anticipando un 2026 con mayor visibilidad y una actividad más sostenida.
La actividad en España continúa dominada por la compraventa de tierra, especialmente en Andalucía, Castilla-La Mancha, Extremadura y Aragón, aunque se observa una presencia creciente de operaciones corporativas y acuerdos estructurados con operadores locales que aportan escala y conocimiento especializado. Las operaciones registradas en 2025 confirmaron la solidez y diversidad del mercado ibérico, con transacciones destacadas en olivar y almendro sumando más de 5.000 hectáreas (mayormente en Andalucía y Extremadura), con inversores diversos desde grupos industriales locales a varios fondos de pensión norteamericanos; igualmente, se observaron operaciones de aguacate financiadas mediante estructuras de deuda privada y comercial.
La encuesta realizada por CBRE a los principales actores del sector refleja un sentimiento claramente positivo: el 57% de los inversores prevé un aumento moderado de la actividad, entre el 5% y el 20%, de cara a 2026, mientras que un 29% anticipa una estabilización del mercado. Este equilibrio entre expectativas de crecimiento y estabilidad dibuja un escenario favorable para la inversión agroalimentaria en el próximo ejercicio.
No obstante, el flujo de capital disponible sigue condicionado por el ritmo de fundraising en Europa, que continúa situándose ligeramente por debajo de los niveles históricos. En 2025, los fondos con foco europeo captaron algo más de 6.000 millones de dólares, una cifra estable respecto a 2024 pero inferior a los picos de ciclos anteriores. Esta moderación limita, de momento, la cantidad de capital que puede desplegarse en nuevos proyectos, contribuyendo a un entorno de inversión más selectivo y ajustado a la capacidad real del mercado.
El ecosistema de operadores sigue evolucionando hacia estructuras más robustas. CBRE identifica más de 40 operadores y más de 400.000 hectáreas gestionadas en Iberia, una muestra del avance hacia modelos de gestión más profesionalizados, con mayor integración industrial, mejor capacidad de reporting y un creciente peso de la gestión a terceros. Plataformas de origen familiar están dando el salto hacia estructuras de mayor dimensión, con estrategias de integración vertical y acuerdos comerciales que aportan estabilidad y eficiencia.
Estabilización generalizada de los precios de la tierra agrícola
Los precios de la tierra agrícola en España muestran una tendencia general a la estabilización después de cinco años de incrementos continuados, especialmente en las zonas con mercados más maduros. No obstante, determinadas regiones como el norte de Cáceres, Aragón o el secano gaditano continúan registrando subidas superiores al 10%, influenciadas por la calidad del suelo, la topografía y, sobre todo, la disponibilidad hídrica. A pesar de estos incrementos puntuales, la tierra de regadío española sigue siendo competitiva frente a otras regiones agrícolas de referencia a nivel mundial, aunque la diferencia en cultivos de alto valor, como el almendro, se ha reducido ligeramente en los últimos años.
En España y Portugal, la tierra de regadío adecuada para almendro se sitúa entre 25.000 y 35.000 €/ha, con disponibilidad hídrica anual de 6.000–7.000 m³/ha y precipitaciones moderadas, mientras que regiones como California o Australia presentan precios sensiblemente superiores —entre 70.000 y 90.000 €/ha al incorporar derechos de agua— y mayores necesidades hídricas.
Las condiciones hídricas han mejorado de forma notable en lo que va de año hidrológico, con precipitaciones un 40% superiores a la media de la última década y embalses casi 20 puntos porcentuales por encima de su promedio histórico. Esta mejora ha reforzado la disponibilidad de agua para uso agrícola, un factor clave tanto para la productividad como para la estabilidad de los precios de la tierra en regadío.
Contexto geopolítico: aranceles, acuerdos y costes redefinen las rutas y el atractivo del sector
El contexto geopolítico se ha convertido en un factor determinante para el agribusiness: aranceles, acuerdos comerciales y reconfiguración de rutas generan retos y nuevas oportunidades para productos mediterráneos, mientras que las tensiones en Oriente Medio elevan los costes como en productos como los fertilizantes. Aun así, los inversores continúan viendo la agricultura como activo defensivo y con capacidad de protección frente a la inflación.
“España afronta 2026 en una posición especialmente sólida dentro del agribusiness europeo. El mercado muestra una mayor profesionalización, operadores con más capacidad de gestión y un creciente alineamiento entre industria e inversión. Aunque el levantamiento de capital en Europa avanza a un ritmo más moderado que en años anteriores, el interés inversor hacia activos agrícolas se mantiene firme gracias a su carácter defensivo. La estabilización de los precios de la tierra, la mejora en el acceso al agua y el retorno de operaciones corporativas de relevancia anticipan un ejercicio más dinámico. El capital internacional valora de forma creciente la propuesta única que ofrece España: estabilidad productiva, conocimiento técnico, clima y una cadena de valor cada vez más integrada. Todo ello refuerza a nuestro país como uno de los destinos más atractivos y competitivos para invertir en agricultura a largo plazo”, explica Manuel Albuquerque, líder de Agribusiness para el sur de Europa (España, Portugal e Italia) en CBRE .









Añadir comentario