Las perspectivas para el sector agroalimentario en la península ibérica son positivas, a pesar del contexto geopolítico incierto y el impacto de las medidas arancelarias en el comercio mundial. Hay apetito por el sector y el buen arranque de 2025 apunta a una reactivación del mercado este año con el previsible cierre de transacciones que se retrasaron o pausaron el año pasado. El informe Iberian Agribusiness Report de CBRE refleja un volumen de inversión institucional hasta junio de en torno a 500 millones de euros, más de la mitad de todo lo transaccionado en 2024 a nivel ibérico. En el primer semestre de 2024 el volumen de inversión institucional fue de 400M€.
Si bien el año pasado se produjo un freno en la inversión por el desajuste en precios y complejidades regulatorias, el volumen total de inversión institucional en Iberia entre 2022 y 2024 ha superado los 4.100 millones de euros. Estos datos reflejan el atractivo del sector, que se caracteriza por ser menos volátil que otros activos tradicionales y alternativos. La inversión institucional en los últimos años está impulsada por atractivas rentabilidades a largo plazo y la posibilidad de desarrollar portfolios diversificados.
Una de las grandes operaciones del inicio de 2025 ha sido la desinversión del Grupo Agrihold, participado por las familias Martinavarro y Ballester, fundadores de Citri&CO, de sus activos situados en Alentejo (Portugal), con el asesoramiento de CBRE.
La previsión de que se materialicen operaciones pospuestas del año pasado y el ajuste en expectativas de precio entre compradores y vendedores, unido a un sector cada vez más especializado y profesionalizado, seguirá dinamizando el mercado, que cada vez cuenta con más actores involucrados.
CBRE ha analizado la tipología de inversor en los últimos años, mapeando más de 500 actores y el volumen transaccionado a nivel ibérico en el periodo 2022 – 2024, con más de 4.100 millones de euros. El capital institucional representa ya la mitad de la inversión en el sector agribusiness ibérico. Los fondos especializados en Agribusiness, normalmente basados en EEUU, Canadá y UK, y con una perspectiva a largo plazo buscando grandes inversiones, suponen el 25% del capital invertido en este periodo. Seguidos de los fondos generalistas, que representan el 14%, los cuales buscan diversificar su cartera de inversión y están empezando a asignar capital al sector o lo aumentan progresivamente. En el caso de los family offices, concentran el 10% de la inversión con apetito por tickets pequeños y medianos.
Por su parte, los productores/comercializadores industriales, tanto ibéricos como extranjeros, suponen el 51% del capital invertido en el sector en estos años. Se caracterizan por completar su oferta con nuevas localizaciones, por ejemplo en el segmento de fruta fresca, buscando complementar sus ventanas de producción a lo largo de todo el año.
Más del 40% de las transacciones en el periodo comprendido entre 2022 y 2024 han sido de menos de 10 millones de euros, seguidas de las de entre 10-50M€, que han supuesto el 41% del total. Las de más de 100M€ han representado solo un 8% del total.
Manuel Albuquerque, líder de Agribusiness para el sur de Europa (España, Portugal e Italia) en CBRE, explica el atractivo del mercado ibérico que cada vez encuentra mayor diversidad de inversores: “Iberia ha alcanzado en 2024 el primer puesto en valor de producción agrícola en Europa, con cifras récord. Se trata del mercado de inversión más institucionalizado, con un atractivo creciente a nivel geoestratégico. La profesionalización del sector está favoreciendo la entrada de actores de diferentes tipologías en un mercado que cada vez es más grande. Vemos desde players industriales con exposición operativa, a inversores inmobiliarios que compran tierras para alquilar o actores financieros como private equity o fondos de deuda. Esto tiene su reflejo también en los tickets medios, que pueden ir desde los 10-50M€ en el caso de los family office a superar los 100M€ para fondos de pensiones internacionales. La especialización del mercado va a permitir una mejor alineación de las expectativas de precio, lo que impulsará la eficiencia en el desarrollo de las operaciones y se reflejará en una mayor actividad”.
En cuanto a las principales estrategias de inversión, Albuquerque comenta: “Los inversores institucionales no sólo se fijan en la rentabilidad, sino también en el impacto sobre el capital natural. En paralelo, los propietarios enfrentan una necesidad de relievo generacional, mayor eficiencia para mejorar su competitividad. Y el cambio climático se une también como variable. Con todo esto, veremos rotación de activos, cambios en los cultivos plantados y aumento del tamaño medio de las explotaciones. Los productores locales ganan peso, sirviendo el gran mercado Europeo que es todavía deficitario en muchos de los cultivos, y existe incluso una expansión a mercados emergentes”.
“En cualquier caso, no podemos ser ajenos a factores que pueden impactar en el mercado, como son la burocracia en el desarrollo de proyectos agrícolas o las limitaciones al comercio y a las cadenas de suministro con medidas arancelarias, siendo el agribusiness un sector muy globalizado”, añade.
La asignación de capital a la agroindustria crece año tras año
La sofisticación a lo largo de toda la cadena de valor del sector, una mayor especialización y elevadas rentabilidades en las últimas décadas son algunas de las claves del mercado de inversión agrícola. A nivel global, CBRE observa un aumento progresivo de los fondos levantados en el sector desde el año 2.000, cuando se registraban volúmenes poco significativos, hasta los más de 200.000 millones de euros levantados acumulativamente hasta el año pasado. Se están diversificando estrategias y a pesar de que el private equity versátil sigue liderando el levantamiento de capital, los fondos Farmland siguen de cerca, y los venture capital y fondos AgTech están tomando posiciones.
La región con mayor número de fondos e importe recaudado hasta hoy es Norteamérica, pero seguida de Europa donde el ticket medio por fondo es más alto (€300M aprox). Albuquerque comenta que “seguiremos viendo una asignación creciente de capital a la agroindustria como tipología de activo menos volátil y anticíclica, y un papel cada vez más destacado de Europa frente a otras regiones para diversificar el riesgo”.








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