El turista nacional, el ocio y el vacacional serán las palancas de la recuperación tras el peor año de la historia del Turismo

El año 2020 ha supuesto un punto de inflexión de características históricas para la industria turística tal y como muestran los principales indicadores que se recogen en el Barómetro del Sector Hotelero en España, que elaboran conjuntamente STR y Cushman & Wakefield. Desde la consultora apuntan que, tras el peor año histórico para el Turismo en España, la recuperación a corto plazo se deberá orientar a la demanda doméstica y el segmento ocio, sobre todo los fines de semana, fiestas nacionales y temporada vacacional.

El turismo de eventos y congresos se seguirá viendo afectado, mientras que la demanda internacional dependerá de la evolución de la pandemia, el ritmo de vacunación y las acciones gubernamentales aplicadas al tránsito de viajeros.

Los datos del ‘Barómetro Hotelero’ confirman que 2020 ha supuesto un punto de inflexión de características históricas para la industria turística

Estas previsiones parten de un ejercicio en el que la industria hotelera no supera el 30% de ocupación en el acumulado del año, lo que representa un descenso del 59% con respecto al año anterior, empujando al RevPAR a caer un 67,8% (hasta los 27 euros). Los ingresos medios por habitación (ADR), en cambio, siguen mostrando resiliencia con un descenso solo del 21%, situándose en los 90 euros.

El matiz que hay tener en cuenta es que los datos corresponden únicamente a los hoteles que han tenido actividad durante 2020 que, en algunos destinos, no supera el 30% del total. Estos datos, además, contrastan con la evolución del trienio 2017-2019 en el que se obtuvieron récords históricos en muchos destinos tanto de ingresos como de ocupación, como destacan desde Cushman & Wakefield.

Para Javier Serrano, Country Manager de STR para España y Portugal, “la recuperación debemos esperarla a partir de la demanda doméstica con una perspectiva más optimista en segmento vacacional y en el entorno regional, donde ya tenemos ejemplos de destinos con un recorrido aceptable durante 2020. Por el contrario, los indicadores internacionales de países donde ya se han levantado gran parte de las restricciones manifiestan que la demanda sigue mostrando confianza y puede volver rápido”.

La temporada vacacional, en la que la situación pandémica no permitió recuperar la actividad hotelera en los destinos de sol y playa, y la llegada de la segunda ola del virus, que también limitó las opciones vinculadas al puente de la Constitución y periodo navideño, han dejado tras de sí el peor año histórico para la industria hotelera española.

Ciudades

Según los datos del Barómetro, la ciudad con una mayor ocupación en los establecimientos abiertos ha sido Zaragoza con un 38% mientras que la menor ha sido en Baleares, con un 24%. Sin embargo, la mayor caída respecto al año pasado la registra Barcelona con un -67% de ocupación.

Para Albert Grau, socio y codirector de Cushman & Wakefield Hospitality en España, “la industria turística ha activado mecanismos para lograr el único objetivo razonable en estos momentos que es la supervivencia de las empresas. En ocasiones eso se ha logrado manteniendo hoteles abiertos a pesar de las bajas ocupaciones con el objetivo de reforzar imagen de marca, proponer nuevas estrategias de marketing y seguir analizando el mercado con vistas a la reactivación durante 2021”.

Por otro lado, el Barómetro destaca que la industria ha hecho un esfuerzo por no entrar en una caída de precios que no beneficiaría la recuperación cuando, por fin, podamos ver cómo se levantan paulatinamente las restricciones. En este aspecto, la menor corrección de precios ha tenido lugar en Canarias donde solo han bajado un 3% mientras que en Barcelona ha sido del 31% pasando de los 142 euros del año 2019 a los 98 euros de 2020.

“La industria hotelera es consciente de lo importante que es mantener una política de precios razonable porque, la experiencia r de crisis anteriores demuestra que es muy difícil volver a recuperarlos. En el caso de la crisis global financiera iniciada en 2008 se tardó más de 5 años en recuperar las cifras de los ejercicios anteriores, algo que debe tratar de evitarse en esta ocasión ya que también el tipo de crisis tiene connotaciones completamente diferentes”, comenta Javier Serrano.

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