Especial Project Management

De la excepción a la necesidad: el project management como respuesta a la crisis habitacional

Tribuna de José Javier Gil Sebastián, secretario general de AEDIP, sobre project management.

Durante décadas, el project management ha sido percibido como un extra o, en el mejor de los casos, una solución reservada para proyectos singulares de gran complejidad. Una herramienta útil, pero no imprescindible. Sin embargo, la situación actual del sector inmobiliario y la emergencia habitacional que atraviesan muchas ciudades españolas han modificado profundamente este paradigma. El project management ya no es una opción estratégica: es una necesidad estructural.

Nos enfrentamos a un contexto sin precedentes. La presión sobre los precios de la vivienda, el deterioro del parque edificado, la escasez de mano de obra, las restricciones normativas, la fragmentación competencial y la necesidad de ejecutar en tiempo récord los fondos europeos Next Generation dibujan un escenario altamente exigente. En él, las Administraciones Públicas se ven obligadas a hacer más con menos, en plazos más ajustados y bajo un escrutinio cada vez mayor. ¿Cómo responder a este reto sin poner en riesgo la calidad, el presupuesto o el propio cumplimiento de los plazos? La respuesta es clara: con una gestión profesional, especializada y flexible. Es decir, con project management.

Hace treinta años, hablar de dirección integrada de proyecto en España era hablar de un concepto incipiente, defendido por un puñado de empresas pioneras que apostaron por introducir prácticas profesionales de gestión en un sector todavía dominado por relaciones informales y jerarquías rígidas. AEDIP nació en ese contexto, en 1994, como un espacio de cooperación entre empresas que compartían una convicción: que otra forma de hacer proyectos era posible. Desde entonces, hemos recorrido un largo camino. Durante los años de bonanza previa a la crisis de 2008, el mercado del project management experimentó un crecimiento sostenido, especialmente en el sector privado. Tras el desplome del sector inmobiliario, muchas empresas supieron adaptarse e internacionalizarse, ganando experiencia en mercados donde la figura del project manager es habitual tanto en obra privada como pública. Hoy, esa experiencia vuelve a ser clave porque España necesita poner en marcha miles de actuaciones de rehabilitación energética, construir vivienda social, reposicionar activos infrautilizados y transformar el parque edificado para adaptarlo a las exigencias de un futuro más sostenible. Y todo ello en poco tiempo, con recursos limitados y sin margen para el error.

Salto al sector público

Aunque tradicionalmente la contratación de servicios de project management ha sido más habitual en el ámbito privado, la situación actual exige un salto cualitativo en el sector público. Las Administraciones, especialmente las locales y autonómicas, tienen ante sí un volumen de trabajo que supera con creces sus capacidades internas. La gestión de ayudas, la redacción de proyectos, la coordinación de múltiples agentes y la supervisión de la ejecución suponen una carga ingente, muchas veces imposible de asumir sin refuerzos externos.

Aquí es donde la dirección integrada de proyecto se convierte en un acelerador de políticas públicas. Porque permite a la Administración escalar sus capacidades, gestionar múltiples proyectos de forma simultánea, incorporar buenas prácticas internacionales y reducir los riesgos asociados a la improvisación o a la sobrecarga técnica.

Contratar un equipo de project management no es externalizar la responsabilidad, sino reforzar la capacidad institucional de llevar los proyectos a buen puerto. Es dotarse de una estructura ágil, flexible y orientada a resultados que trabaja del lado de la Administración, y no en su contra.

Es una pregunta legítima. Si el project management ofrece tantas ventajas, ¿por qué su uso en la Administración ha sido tan limitado? La respuesta es múltiple: desconocimiento, barreras jurídicas, escasez de formación específica y falta de incentivos.

Durante años, la LOE no ha reconocido expresamente al project manager como figura dentro del proceso edificatorio. La Ley de Contratos del Sector Público dificulta la contratación de servicios con alcance integral. Y los pliegos tipo de muchas Administraciones siguen anclados en esquemas obsoletos. A esto se suma que la mayoría de técnicos de la función pública no ha recibido formación en gestión de proyectos, y que innovar –por muy beneficioso que sea– suele conllevar más trabajo y pocos reconocimientos.

En AEDIP conocemos bien estos obstáculos. Por eso llevamos años trabajando con las distintas Administraciones para resolverlos. Creamos un grupo de trabajo específico para la Administración Pública, elaboramos en 2023 un informe riguroso sobre la contratación de servicios DIP y ofrecemos asesoría técnica gratuita para la redacción de pliegos. Nuestra voluntad es clara: ponernos al servicio del interés general y ayudar a que el project management se consolide como herramienta habitual en los proyectos públicos.

El project management no construye viviendas. Pero acelera su construcción, mejora su calidad, reduce sus sobrecostes y multiplica su impacto social. Acompaña a la Administración desde la fase de concepción del proyecto, ayudando a definir los objetivos, planificar los recursos, seleccionar a los mejores proveedores y garantizar que se cumplen los compromisos adquiridos.

En este contexto de emergencia habitacional, una de las apuestas más ambiciosas del Gobierno ha sido la de impulsar la construcción industrializada como vía para aumentar el parque de vivienda asequible en menos tiempo. Así lo anunció el presidente del Gobierno el pasado 25 de abril, en un acto en el que presentó medidas para facilitar el acceso a la vivienda y promover este nuevo modelo constructivo basado en la eficiencia, la sostenibilidad y la rapidez de ejecución.

Sin embargo, conviene no caer en simplificaciones. La industrialización no es una receta mágica, y su implantación exige más y mejor gestión que los modelos tradicionales. Requiere una planificación milimétrica, una coordinación precisa entre agentes, una logística adaptada y una toma de decisiones anticipada desde fases muy tempranas. En este sentido, los profesionales de la dirección integrada de proyecto, con una visión que abarca desde la viabilidad hasta la puesta en marcha, son los mejor equipados para asegurar el éxito de este tipo de iniciativas. No basta con prefabricar viviendas; hay que gestionar adecuadamente su diseño, producción, transporte, montaje y puesta en servicio. Solo con una dirección experta se garantizará que la industrialización cumpla con sus promesas de velocidad, calidad y ahorro.

“El project management no construye viviendas. Pero acelera su construcción, mejora su calidad, reduce sus sobrecostes y multiplica su impacto social”

En una situación como la actual, donde el acceso a la vivienda se ha convertido en uno de los principales problemas sociales del país, esta capacidad de gestión es determinante. La emergencia habitacional no se resuelve solo con voluntad política o con financiación. Hace falta capacidad ejecutiva. Hacen falta herramientas. Hacen falta aliados.

Desde AEDIP sostenemos que la dirección integrada de proyecto es una de esas herramientas clave. Porque permite, por ejemplo, que un pequeño ayuntamiento pueda rehabilitar 200 viviendas sin colapsar sus servicios técnicos. O que una comunidad autónoma gestione un programa de ayudas complejo con garantías de ejecución. O que un ministerio lance una convocatoria ambiciosa sin poner en riesgo sus plazos ni su reputación.

Durante sus 30 años de trayectoria, AEDIP ha construido una red de colaboración entre empresas que comparten valores, metodologías y objetivos. Hoy, nuestras 24 empresas asociadas representan a más de 15.000 profesionales y facturan más de 200 millones de euros anuales. No somos solo una asociación. Somos una comunidad al servicio de la transformación del sector.

Esta comunidad aporta conocimiento, estabilidad y profesionalidad. Y está preparada para colaborar con las Administraciones en los grandes retos que tenemos por delante: rehabilitación energética, construcción de vivienda social, gestión de programas europeos, transición ecológica, transformación digital…

Ya no podemos seguir tratando el project management como una figura decorativa o como una moda importada. La dirección integrada de proyecto es una respuesta eficaz y contrastada a los desafíos actuales de la vivienda. Y es, por tanto, una herramienta imprescindible para cualquier Administración que quiera hacer bien su trabajo.

Porque no se trata de construir más. Se trata de construir mejor, más rápido y con más impacto social. Eso es exactamente lo que ofrece el project management. Y eso es, justamente, lo que necesita hoy el sector público. 

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