Tribuna firmada por José Luis Sebastián, presidente y consejero delegado de Grupo Ayuso.
La transición energética del parque inmobiliario europeo se ha convertido en uno de los grandes retos del sector de la construcción. En un contexto marcado por los objetivos climáticos de la Unión Europea para 2050, la mejora de la eficiencia energética de los edificios ya no es solo una cuestión ambiental, sino también económica, normativa y social.
España afronta además un desafío de gran magnitud: la renovación de un parque edificado envejecido que, en muchos casos, fue construido antes de la existencia de normativas exigentes en materia de aislamiento y consumo energético. Según datos del Instituto para la Diversificación y Ahorro de la Energía (IDAE), más del 70% de las viviendas españolas cuenta con una calificación energética baja (E, F o G), mientras que cerca del 58% de los edificios se construyó antes de que se introdujeran los primeros requisitos de eficiencia energética en la normativa nacional. Este escenario sitúa a la rehabilitación energética como una de las principales palancas de transformación del sector inmobiliario. En este proceso, la industria auxiliar de la construcción desempeña un papel determinante.
En este contexto, compañías especializadas como Grupo Ayuso, con una larga trayectoria en el desarrollo de sistemas de carpintería de aluminio, PVC y soluciones para la envolvente del edificio, están contribuyendo a impulsar soluciones técnicas capaces de mejorar significativamente la eficiencia energética del parque edificado.
La rehabilitación energética de edificios se ha consolidado como uno de los segmentos con mayor potencial de crecimiento dentro del sector. Factores como el aumento del precio de la energía, la creciente conciencia ambiental, la evolución normativa o los programas públicos de ayudas están impulsando la renovación de viviendas y edificios con criterios de eficiencia.
A diferencia de la obra nueva, la rehabilitación implica intervenciones selectivas sobre elementos concretos del edificio que permiten mejorar significativamente su comportamiento energético. En este contexto, la envolvente térmica adquiere un papel central, ya que es responsable de gran parte de las pérdidas energéticas que se producen entre el interior y el exterior.
Actuar sobre elementos como fachadas, cubiertas o cerramientos permite reducir la demanda energética del edificio y mejorar el confort interior sin necesidad de intervenciones estructurales complejas. Para la industria auxiliar –fabricantes de sistemas constructivos, carpinterías, aislamientos o soluciones técnicas– esto supone una oportunidad estratégica para aportar innovación y valor añadido al proceso de rehabilitación.
La envolvente del edificio: clave para reducir la demanda energética
En el ámbito residencial, la calefacción y la refrigeración representan aproximadamente entre el 40% y el 50% del consumo energético de los hogares. Esta cifra pone de relieve la importancia del aislamiento térmico en el comportamiento energético de los edificios. Una envolvente mal diseñada o con prestaciones insuficientes provoca pérdidas de calor en invierno y ganancias térmicas en verano, lo que incrementa el uso de sistemas de climatización.
Desde el punto de vista técnico, el rendimiento térmico de una ventana se mide principalmente a través de su transmitancia térmica (valor U), que indica la cantidad de calor que atraviesa el conjunto. Cuanto menor es este valor, mayor es la capacidad de aislamiento. En este comportamiento influyen distintos parámetros, como la transmitancia del marco (Uf), del vidrio (Ug) o del conjunto de la ventana (Uw). La optimización de cada uno de estos elementos permite reducir la demanda energética del edificio, mejorar el confort interior y aumentar el aislamiento acústico de los espacios.

La sustitución de ventanas: una intervención de alto impacto
Entre las distintas actuaciones posibles en rehabilitación energética, la sustitución de ventanas antiguas por sistemas de altas prestaciones destaca por su elevada relación coste-beneficio. En muchas viviendas españolas todavía existen carpinterías instaladas hace décadas, con marcos de baja capacidad aislante y vidrios simples o poco eficientes. Este tipo de soluciones favorece la aparición de corrientes de aire, condensaciones y pérdidas energéticas que repercuten directamente en el confort y en la factura energética.
La renovación de estos cerramientos por sistemas modernos permite mejorar de forma inmediata el comportamiento térmico del edificio. Además de reducir el consumo energético, esta intervención aporta otras ventajas relevantes, como la mejora del aislamiento acústico, una mayor estanqueidad frente al aire y al agua, un incremento del confort interior y la revalorización del inmueble. Por este motivo, la sustitución de ventanas se ha consolidado como una de las actuaciones más habituales dentro de los programas de rehabilitación energética impulsados tanto por administraciones públicas como por comunidades de propietarios.
Innovación tecnológica aplicada a los cerramientos
El desarrollo tecnológico de los sistemas de carpintería ha evolucionado de forma notable en los últimos años. La investigación en materiales, diseño de perfiles y soluciones de aislamiento ha permitido mejorar significativamente las prestaciones térmicas de ventanas y fachadas. En este contexto, la innovación resulta fundamental para que la industria auxiliar pueda responder a las exigencias cada vez más estrictas del Código Técnico de la Edificación (CTE) y a los estándares de edificios de consumo casi nulo. Un ejemplo de esta evolución es el desarrollo de tecnologías orientadas a optimizar la rotura de puente térmico en los perfiles de aluminio.
Soluciones como la tecnología CORE, basada en la utilización de resinas de poliuretano de baja densidad en el interior del perfil, permiten alcanzar transmitancias térmicas muy reducidas incluso en perfiles de menor profundidad, mejorando el aislamiento sin aumentar las secciones y facilitando soluciones constructivas más eficientes.
Dentro de esta línea de desarrollo se sitúa el sistema EIRA 60 CORE de Grupo Ayuso, una serie de ventanas de 60 mm de sección que incorpora un núcleo interior de poliuretano de baja densidad tanto en el marco como en la hoja. Este material presenta una conductividad térmica de apenas 0,035 W/m²K, lo que permite mejorar la transmitancia térmica del marco en más de un 50% respecto a sistemas convencionales de aluminio de la misma sección.

Gracias a este diseño técnico, el sistema puede alcanzar valores de transmitancia del marco de Uf = 1,1 W/m2K y lograr transmitancias del conjunto de la ventana de hasta Uw = 0,70 W/m2K cuando se combina con triple acristalamiento. Estas prestaciones sitúan a este tipo de soluciones entre las más eficientes dentro de su categoría y las hacen especialmente adecuadas para proyectos de rehabilitación energética, donde mejorar el aislamiento térmico sin modificar en exceso las dimensiones constructivas es un factor clave.
Además, la compatibilidad con distintos tipos de acristalamiento y configuraciones de apertura facilita su integración en proyectos de reforma residencial, donde la mejora del confort térmico y acústico, junto con la eficiencia energética, se han convertido en prioridades para propietarios y proyectistas.






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