Especial construcción industrializada

“Sin IPD, la industrialización no funciona”

Entrevista a Francisco Rivera, responsable de Proyectos Colaborativos, IPD de Bilba.

Bilba apuesta por los contratos colaborativos como base imprescindible para industrializar el sector. Francisco Rivera defiende que integrar a todos los agentes desde el inicio no solo mejora plazos y costes, sino que evita los errores que han frenado la evolución del modelo constructivo en España.

En Bilba llevan tiempo impulsando los contratos colaborativos bajo metodología IPD. Para contextualizar, ¿en qué consiste exactamente este modelo y qué factores explican su creciente relevancia en el contexto actual?

Los contratos colaborativos o el IPD responden a integrated project delivery, una metodología de trabajo colaborativa en la que todos los agentes clave de un proyecto –promotor, constructor, proyectistas e industriales– participamos desde las fases iniciales, compartiendo información, riesgos y objetivos.

Para nosotros en Bilba, no es solo una forma distinta de contratar; es una forma distinta de pensar y ejecutar los proyectos. Frente a los modelos tradicionales más fragmentados, el IPD nos permite alinear a todos los actores desde el inicio, lo que reduce incertidumbres, mejora la toma de decisiones y optimiza el resultado final.

Desde su compañía vinculan estrechamente los contratos colaborativos con la industrialización. ¿Por qué considera que ambas estrategias deben desarrollarse de forma conjunta?

Porque la industrialización exige definición, planificación y coordinación desde el minuto uno. Y eso, sin contratos colaborativos (o IPD), es prácticamente inviable.

Cuando hablamos de industrialización, nos referimos a trasladar parte del proceso constructivo a entornos controlados, trabajar con sistemas cerrados, tolerancias muy ajustadas y procesos altamente secuenciados. Esto implica que evitamos tener que improvisar en obra. El IPD es lo que permite que todos los agentes diseñemos y tomemos decisiones de forma conjunta desde fases tempranas, integrando al industrial en el propio diseño. Sin esa integración real, la industrialización pierde eficiencia, genera conflictos y, en muchos casos, directamente no funciona. Por eso siempre digo que sin IPD no hay industrialización real.

¿Qué ventajas concretas aporta la metodología IPD en el desarrollo de proyectos industrializados frente a modelos tradicionales?

Aporta tres pilares fundamentales que cambian por completo el desarrollo de la obra:

Definición temprana del proyecto: Reducimos drásticamente los cambios en fases avanzadas, que son los más costosos cuando hablamos de industrialización.

Coordinación real entre disciplinas: Estructura, arquitectura, instalaciones y la parte industrial trabajan sobre un mismo modelo desde el inicio, evitando interferencias. Los agentes industriales participan en el diseño para estandarizar soluciones y optimizar la cadena de suministro. Esto permite que el modelo digital sea un “gemelo de fabricación”, reduciendo los residuos y comprimiendo el cronograma.

Optimización de plazos y procesos: Nos permite planificar solapes reales entre fases (estructura, cerramientos, instalaciones), algo que es clave en los sistemas industrializados.

¿Podría compartir algunos ejemplos de proyectos en los que Bilba esté aplicando de forma integrada industrialización e IPD?

Sí, por supuesto. Es una línea estratégica clara para nosotros y estamos incorporando sistemas industrializados en distintas tipologías de proyectos, siempre bajo esquemas colaborativos. Algunos ejemplos destacados son:

Sierra de Castril (Sevilla): un proyecto de obra pública y vivienda protegida donde aplicamos un sistema industrializado con estructura Steel Frame y cerramientos tipo panel sándwich. El IPD ha sido clave para coordinar a todos los agentes antes de ejecutar.

Barriada de Los Pacos (Fuengirola): se trata de una promoción de 15 viviendas en alquiler (BTR) para el ayuntamiento de Fuengirola, donde la industrialización mediante sistema Steel Frame nos ha permitido reducir plazos de forma muy significativa frente a sistemas tradicionales. De nuevo, el trabajo colaborativo desde fases tempranas ha sido determinante para conseguir esa eficiencia.

Promoción de 69 viviendas en Fuengirola: repitiendo la zona anterior, nos encontramos realizando una promoción privada de 69 viviendas con estructura metálica (sistema Steel Frame) y, por tanto, metodología IPD.

191 viviendas públicas industrializadas en Alcalá de Guadaíra (Sevilla).

Dos proyectos en Alcalá de Guadaíra (Sevilla): tenemos en curso dos proyectos donde vamos a utilizar estructura de madera mediante paneles contralaminados (CLT). El conjunto suma 191 viviendas públicas industrializadas, de las cuales 84 serán destinadas a alquiler (BTR) y 107 para venta protegida. En total, constituye uno de los mayores desarrollos residenciales industrializados en CLT en España.

Cortijo Merino (Málaga): en Málaga, también contamos con un gran desarrollo de 308 viviendas industrializadas donde estamos implementando estructura prefabricada de hormigón.

Además, como dato común a nuestra estrategia, todas estas promociones contarán con baños prefabricados.

A partir de su experiencia, ¿cuáles son los principales errores que se cometen al intentar industrializar proyectos sin una metodología colaborativa estructurada?

El principal error es intentar aplicar la industrialización sobre un proyecto pensado con una lógica tradicional. Si el proyecto no está definido desde el inicio con criterios industrializados, si el industrial no participa en la fase de diseño o si cada agente trabaja demforma independiente, las consecuencias son claras:

Aparición de incompatibilidades en obra.

Retrasos por falta de definición.

Sobrecostes por modificaciones tardías.

Pérdida total de las ventajas reales de la industrialización.

En esos escenarios, la industrialización deja de ser una ventaja competitiva y se convierte en un problema.

En este contexto, ¿considera que el IPD ha dejado de ser una opción para convertirse en una necesidad dentro del sector?

Sin duda. Si queremos avanzar hacia un modelo constructivo más eficiente, más sostenible y más predecible en España, necesitamos cambiar cómo trabajamos. La industrialización es una palanca clave para transformar el sector, pero solo funciona si viene acompañada de metodologías como la colaborativa, que permiten gestionarla correctamente.

En Bilba lo tenemos muy claro: no se trata solo de construir de otra manera, sino de pensar los proyectos de otra manera desde el primer trazo. Para ello contamos con un equipo de 12 profesionales en posiciones clave, con formación continua, que acompañan los proyectos desde las fases iniciales y garantizan la correcta implantación del modelo. 

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