La reputación de las promotoras inmobiliarias ha recuperado en 2026 el máximo histórico que alcanzó en 2024, al registrar una puntuación media de 5,8 puntos sobre 10, 0,3 puntos más que el año pasado, según la novena edición del informe “La reputación de las empresas promotoras” elaborado en el marco del Observatorio de la Reputación Inmobiliaria a partir de las encuestas realizadas al público visitante de SIMA 2026.
Dicho estudio refleja una notable recuperación de la reputación de las promotoras inmobiliarias tras el retroceso de 2025 y una evolución positiva respecto al comienzo de la serie en 2017, consolidando la tendencia positiva registrada en los últimos años.
El informe también revela que la reputación no se puntúa de forma homogénea: inversores, hombres y perfiles de mayor edad ofrecen valoraciones más positivas, mientras que compradores finales, mujeres y jóvenes se muestran más exigentes.
La principal fortaleza, la profesionalidad
De los cinco atributos analizados (confianza, transparencia, honestidad, responsabilidad y profesionalidad), la principal fortaleza reputacional del sector continúa siendo la profesionalidad, entendida como la capacidad de conocer el servicio que se presta y de hacerlo correctamente. Este atributo alcanza los 6,7 puntos (casi un punto más que el Indicador Global) y es el que sostiene la percepción favorable del sector y el que mejor resiste en todos los segmentos analizados.
En el extremo opuesto se sitúa la transparencia, que sigue siendo el eslabón más débil de la reputación de las promotoras. Aunque mejora respecto a 2025 y vuelve a situarse por encima del aprobado (5,3 puntos), se mantiene como el principal freno reputacional.
El informe recuerda que la confianza, la honestidad, la responsabilidad y la transparencia son atributos determinantes para construir una reputación sólida a medio y largo plazo. También advierte de que, aunque una empresa actúe correctamente, la imagen agregada del sector puede verse condicionada por factores externos que no siempre son controlables.
La conclusión de fondo es clara: la mejora de la reputación del sector promotor constituye una inversión estratégica en confianza, legitimidad y capacidad de liderazgo, especialmente relevante en un contexto de elevada sensibilidad social hacia el mercado de la vivienda.
Los profesionales, mejor valorados que las empresas
El informe constata, un año más, la distancia entre la valoración de las empresas promotoras y la de sus profesionales. El estudio identifica lo que denomina “la gran paradoja reputacional del sector”: los profesionales obtienen una valoración claramente superior a la de las empresas como instituciones. Concretamente, el indicador se sitúa 1,2 puntos por encima del de las empresas promotoras.
Así, el indicador global de los profesionales alcanza 7 puntos en 2026, un nivel alto y estable, muy cerca del máximo registrado en 2022 y claramente por encima de 2025. Estos resultados refuerzan una de las principales conclusiones del estudio: el contacto directo con los profesionales genera una percepción más favorable que la valoración de las empresas como instituciones.
Por atributos, se distinguen dos grupos. Profesionalidad, confianza, amabilidad, empatía y colaboración superan ampliamente la media, con valoraciones entre 7,3 y 7,6 puntos. Por otro lado, cuando toca valorar la información que proporcionan (información completa, información clara, información transparente), la puntuación se reduce significativamente (entre 6,4 y 6,6 puntos), si bien se sitúa muy por encima del aprobado.
El contacto directo con comerciales, asesores y personal de las promotoras genera una valoración considerablemente más favorable que la percepción global de las compañías. Cuanto más cercana y directa es la experiencia con el sector, mejor es la evaluación; cuanto más abstracta, institucional o mediada por el contexto social, más exigente se vuelve la opinión de los encuestados.
Emociones negativas al comprar una vivienda
El informe incorpora también un análisis de las emociones asociadas al proceso de compra de vivienda, que en 2026 siguen mostrando un balance globalmente negativo (-15 puntos), aunque con una mejora sustancial respecto a 2025. El proceso continúa percibiéndose como más bien cansado, complicado y frustrante, lo que significa que la experiencia no se considera ni cómoda, ni sencilla, ni satisfactoria. La única dimensión claramente en positivo es que la compra de una vivienda se percibe como una experiencia más bien emocionante.
El estudio también identifica diferencias entre perfiles: al igual que ocurre con los indicadores de reputación, los hombres, los perfiles de mayor edad y los inversores particulares declaran una experiencia emocional más favorable que las mujeres, los jóvenes y los compradores finales.









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