“Apostar por la construcción industrializada elimina la incertidumbre asociada a la falta de mano de obra que sufre el sector”

Entrevista a Roberto Beitia, director de marketing y comercial de Homm

Roberto Beitia, director de Marketing y Comercial de Homm, explica cómo puede la construcción industrializada contribuir a paliar la escasez de mano de obra, uno de los principales desafíos del sector. Al tiempo que desvela las razones por las que empresas como Homm disponen de una plantilla estable incorporando a la mujer y a trabajadores jóvenes.

¿Puede ser la construcción industrializada una buena herramienta para acabar con la falta de mano de obra que es uno de las mayores retos y preocupaciones del sector?

Sí desde luego, la industrialización, entre otras cosas, busca cambiar la calidad del empleo en el sector. Y es que hablar de industrialización sin una plantilla de mano de obra fija es imposible.

En nuestro caso, nos hemos especializado en la industrialización en 3D de promociones residenciales. Ofrecemos una solución integral, que va desde el diseño preliminar o primer encaje, hasta la posventa, todo ello incluido en nuestra oferta (diseñamos, producimos, montamos y entregamos llave en mano todos nuestros productos). De esta forma, somos capaces de actuar de extremo a extremo, y de ofrecer un producto testado que va incorporando todas las mejoras que se van detectando en el proceso de mejora continua de nuestro sistema. Todo ello para que nuestros clientes obtengan siempre la máxima seguridad en su inversión. Gracias a ello, somos capaces de ofrecer un precio cerrado desde el inicio y eso permite a nuestros clientes tener un control total sobre el coste. Para que esto sea posible, es imprescindible tener en plantilla fija a un gran equipo técnico y a una mano de obra propia en la que revierta ese conocimiento y se produzca esa mejora continua.

La falta de mano de obra cualificada es un problema al que ya se está enfrentando actualmente la construcción tradicional, afectando a la calidad, a los plazos y a la viabilidad financiera de las operaciones inmobiliarias. Especialmente a este último punto, porque se trata de un aspecto que sufre mucho con la inestabilidad de los costes en ciclos tan largos. A esto se suma que la escasez de personal también provoca una tensión inflacionaria, algo que no ayuda en este sentido.

Apostando por la industrialización, se elimina esta incertidumbre asociada a la falta de mano de obra, porque el fabricante dispone de un equipo de operarios especialistas en el producto que forman parte de la plantilla estable de la empresa. Por lo que, si la industrialización realmente comenzase a suponer un porcentaje mayoritario dentro del sector, este aspecto dejaría de ser el tremendo foco de preocupación que es ahora para muchos profesionales. Pero para que esto ocurra, necesitamos tiempo y el apoyo de todos los agentes; trabajar juntos para llevar al sector a su mayor grado de excelencia y viabilidad.

No obstante, teniendo en cuenta la poca cultura que ha habido de cuidar al proveedor, en este caso al sector constructor, se podría decir que este problema era algo previsible. En vez de buscar una cultura de desarrollo y prosperidad para todos los agentes de la cadena involucrados en el proceso de edificación, en la que pudieran crecer en capacidad y en calidad, se ha forzado la máquina, obligando al constructor a edificar con la mínima calidad, la justa para cumplir la norma, y a tirar los contratos a la baja. De ahí que veamos como cada vez existen menos constructoras, y las que siguen funcionando, lo hacen con la mínima estructura posible y recurriendo a levantar el teléfono en cada proyecto.

Parece evidente que el haber presionado al constructor a que edificase en base a un único criterio; el menor €/m2 posible, no ha sido tan buena idea al fin y al cabo. Esto ha llevado inevitablemente a una carrera a la baja en todo el sector, ya que las constructoras compiten con márgenes de beneficio peligrosamente bajos mientras aceptan la transferencia casi total del riesgo en el proyecto. Y el resultado no es otro que un parque de vivienda sin ninguna innovación constructiva aplicada, de baja calidad, que ahora no sabemos cómo rehabilitar y que está muy lejos de la sostenibilidad que demanda la sociedad.

¿Cómo se puede atraer a los jóvenes propiciando el relevo generacional que necesita el sector?

Creo que debemos tener en cuenta que la sociedad ha cambiado. Hoy en día, los jóvenes tienen acceso a muchísima información a través de internet, desde su propio móvil, lo que les permite aficionarse e incluso formarse en prácticamente cualquier cosa si tienen las ganas. El mundo digital ha abierto un campo muy atractivo, que les permite tener un abanico mucho más amplio de opciones profesionales. Y aunque parezca algo muy alejado, es lo que consumen diariamente en TikTok, Youtube, Twitch, Instagram, etc., y debemos tener en cuenta que es algo que afecta en sus decisiones, incluyendo las laborales por supuesto, y entre ir a la obra para cobrar el salario mínimo o intentar entrar en una empresa o startup joven más digital y estable, muchos van a preferir la segunda opción. Hemos visto cómo algunas comunidades están tomando medidas al respecto y han ajustado los convenios, lo cual es un claro paso hacia adelante, pero no debemos perder de vista todo lo anterior, que es lo que nos ha llevado hasta aquí.

Por eso, y aunque la industrialización tiene grandísimas posibilidades para revertir problemas como la falta de mano de obra, estas posibilidades se verán truncadas si se continúan cometiendo los mismos errores de siempre, como por ejemplo el primar la aparente rentabilidad inmediata por encima de la mejora y continuidad del sector. Hay que reflexionar y detectar esos puntos que se deben cambiar, sea cual sea la forma de construir, sean métodos tradicionales, industrializados o mixtos.

El mundo digital ha abierto un campo muy atractivo para los jóvenes, que les permite tener un abanico mucho más amplio de opciones profesionales

Desde Homm damos solución a todos estos problemas, aportando certidumbre y reduciendo las opacidades de un sector muy fragmentado. Buscamos pasar a ser un sector más colaborativo en el que todos los agentes se tienen en cuenta desde el inicio, y en el que la colaboración entre todos se enmarca en el largo plazo, bajo unos criterios definidos previamente y que se cumplen.

De hecho, pese a que aún somos pequeños en proporción, empezamos a ver cómo la industrialización está pasando a ser un requerimiento, más que una intención en la promoción. Solo hay que ver cómo desde hace un tiempo se está implantando la industrialización en todas sus variantes, tanto 2D como 3D, y creemos que así debería seguir siendo porque, en cualquiera de las tipologías, es capaz de acotar en mayor o menor medida esos parámetros y, por consiguiente, dar una mayor seguridad al
promotor.

¿Cuáles son las grandes diferencias en cuanto a empleo que aporta una empresa como Homm?

Muchas son propias a la industrialización en general, pero una de las grandes diferencias que aportamos desde Homm es la oferta de empleo indefinido a nuestra mano de obra. Además, otro factor en materia de organización laboral que propicia la estabilidad de nuestra plantilla es el hecho de que, a excepción del montaje in situ, siempre se trabaje en la misma ubicación, con un horario definido, permitiendo la organización y facilitando la conciliación. A lo que se une una mejor capacidad de organización logística en materia de desplazamientos por tratarse siempre del mismo centro de trabajo. Y otro factor importante es que los operarios trabajen en un entorno controlado y protegido de las inclemencias meteorológicas, con condiciones óptimas de trabajo y seguridad, reduciendo considerablemente los riesgos laborales y accidentes.

Tampoco hay que olvidar la inclusión de la mujer en el sector, tanto de mano de obra directa como técnica y la posibilidad de su especialización, a lo que habría que añadir que los empleados de Homm valoran trabajar para la empresa como una opción de formar parte de un proyecto más sostenible y alineado con las demandas actuales de la sociedad.

Otro de los aspectos en materia de empleo que hay que resaltar de empresas como Homm es la generación y dinamización de empleo local en función de la ubicación de la fábrica, así como una mayor estabilidad general derivada del hecho de ser menos dependientes de las fluctuaciones del sector. Igualmente, habría que subrayar que la repetitividad de los trabajos conlleva una mayor especialización de la mano de obra. Destacando, asimismo, la familiarización de los operarios de Homm con herramientas digitales y su especialización, junto a la alineación de la compañía con los criterios ESG.

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