ACM Construcciones tira de prudencia y gestión para afrontar la crisis del Covid-19

Entrevista a Carlos Morgado, CEO de ACM Construcciones.-

 

Tras dos años de andadura, acm construcciones se enfrenta al reto de superar los efectos de una pandemia sanitaria. Carlos Morgado, CEO de la joven constructora, explica en esta entrevista cómo la empresa está afrontando la crisis del Covid-19, apostando por la flexibilidad, una gestión rigurosa y el equilibrio económico y financiero.

¿Cómo le ha afectado a acm construcciones la irrupción de esta inesperada pandemia sanitaria?
La pandemia del Covid-19 representa una de las crisis más importantes de nuestra historia reciente, con un gran impacto desde el punto de vista sanitario, social y económico.

Más allá del impacto sobre la vida de millones de personas en todo el mundo, la pandemia del nuevo coronavirus también ha aplicado un duro golpe sobre la evolución de la economía a nivel global.

La desaceleración de la actividad económica y las restricciones de transportes en los países afectados por el Covid-19 han pasado factura a la producción y la rentabilidad de las empresas, entre las que se incluye a acm construcciones.

Carlos Morgado: “A diferencia de 2008, hoy los inversores tienen capacidad para invertir en un mercado en el que pueden aparecer muchas y atractivas oportunidades”

No obstante, la estructura flexible de acm construcciones, orientada a adaptarse a las exigencias del mercado y a los profundos cambios de necesidades de la sociedad, junto con su equilibrio económico y financiero, nos ha permitido afrontar y superar la situación con cierta tranquilidad hasta el momento.

¿Qué proyectos están actualmente desarrollando y cómo se han visto alterados los compromisos adquiridos?
Estamos inmersos en varios proyectos, desde rehabilitación a obra industrial, pasando por la obra residencial. Todos los proyectos en general se han visto afectados, de forma directa o indirecta.

Las obras de rehabilitación como debe ser del conocimiento de la mayoría han estado suspendidas por un largo periodo de tiempo del estado de alarma y las restantes obras, además de los 15 días de parón obligatorio, han sido afectadas por toda la desaceleración económica comentada en el punto anterior.

Se han tomado todas las medidas a nuestro alcance para intentar minimizar los efectos de las afecciones, pero sin que se haya podido anularlas del todo. Los compromisos adquiridos se han visto en su mayoría afectados a nivel del plazo de ejecución y con el correspondiente coste del proyecto, como era de esperar.

¿Cuáles son los cambios más notables que requerirá la vuelta a la denominada “nueva normalidad”?
La “nueva normalidad” tendrá desde luego una duración indefinida y será un proceso largo y sostenido en el tiempo, hasta que se consiga controlar la transmisión del virus, con la obtención de una vacuna u otro tratamiento efectivo.

La “nueva normalidad” implicará que las empresas tengan que desarrollar un plan de acción que, de acuerdo con las indicaciones de Sanidad y de la OMS, establezca los principales parámetros e instrumentos de seguridad para el ejercicio de su actividad.

Prudencia a corto plazo

Las incertidumbres existentes van a exigir un enfoque muy prudente y una continua revaluación de escenarios, lo que en mi opinión ralentizará la capacidad productiva y traerá consecuencias económicas negativas para la mayoría de las empresas y sectores. Una situación que, a mi juicio, tenderá a disminuir de forma gradual, conforme las empresas se vayan adaptando a esta “nueva normalidad”.

En estos momentos de incertidumbre y crisis generada por el coronavirus, ¿qué sensaciones le transmite el mercado inmobiliario español post Covid-19?
Con el comienzo del estado de alarma el 14 de marzo y los sucesos que posteriormente se irían sucediendo a nivel mundial, la economía del país paró su actividad productiva y de consumo en su mayor parte, y todos nos hemos ido dando cuenta que muchas cosas cambiarían.

El sector inmobiliario se detuvo como los demás. Aunque las obras, pese a todas las dificultades y condicionantes, seguían adelante, la comercialización se frenó y prácticamente se paralizó.

Nos ha llevado algún tiempo ver por dónde podían ir las cosas en el futuro, y hoy tampoco se puede asegurar ningún escenario concreto. Pero veo el futuro con cierto optimismo y entiendo que esta crisis nada tendrá que ver con la crisis de mala memoria del pasado 2008.

En 2008 presenciamos una crisis financiera que dejó los mercados sin liquidez, mientras que hoy los bancos están saneados. Los bancos centrales facilitan liquidez a los mercados, la mayoría de las empresas podrán refinanciar sus deudas, y los inversores tienen capacidad para invertir en un mercado que, ahora sí, les puede presentar muchas y atractivas oportunidades.

En mi opinión, la demanda será la que más se va a contraer inicialmente, por la incertidumbre instalada y otros cambios, como la pérdida de empleos y las bajadas de salario. Entiendo que se tratará de un escenario de corto y medio plazo, hasta que se pueda lograr una recuperación efectiva de la economía.

En todo caso, parece haber consenso entre la mayoría de los analistas del sector inmobiliario sobre una posible recuperación de los precios medios de la vivienda para los años 2022 y 2023, donde se podría llegar a superar los niveles de 2019.

Tras haber logrado un hueco en el competitivo mercado ibérico, ¿Con qué fortalezas se encuentra la empresa para superar este nuevo reto?
La estrategia empresarial que entendemos bien definida está basada en la excelencia, la innovación, la experiencia de sus profesionales, la optimización de sus recursos y el compromiso con el cliente, asociado a nuestro equilibrio económico y financiero.

Esta estrategia nos permitirá superar este nuevo y difícil reto, de igual forma que otros que seguramente nos enfrentaremos en un futuro más o menos cercano.

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