Sergio Martínez, consejero de Chestertons Atomiun, narra de primera mano el desastre provocado por las riadas en Chiva y Alfafar, municipios a los que acudió con ayuda junto a su hijo Jorge pocas horas después de producirse la tragedia.
La devastación provocada por la DANA ha desatado una ola de solidaridad de empresas de distintos sectores y el inmobiliario no ha sido una excepción. Un ejemplo es el de Chestertons Atomiun. Jorge Martínez Rumeu, CEO de la compañía, y Sergio Martínez Herrero, consejero, se pusieron en marcha a la mañana siguiente de la tragedia para ayudar personalmente a los damnificados de Chiva y Alfafar, dos de los municipios más afectados por las inundaciones.
Los empresarios Sergio Martínez Herrero y Jorge Martínez Rumeu, padre e hijo, directivos de Chestertons Atomiun, decidieron el miércoles 30 de octubre ponerse en contacto con varios municipios de Valencia para preguntarles cómo podían ayudar y salieron el jueves 31 con una pickup cargada hasta los topes con agua embotellada, comida para bebes y adultos, además de herramientas de trabajo como palas, rastrillos, botas de agua y otros utensilios de limpieza. Sergio Martínez cuenta lo qué encontraron en Chiva y Alfafar, dos de los municipios en el epicentro de esta tragedia que ya se ha cobrado más de 220 vidas.
¿Cómo decidieron ir a Valencia en un momento de tanta confusión?
Nuestra familia tiene amigos en Valencia, veraneamos allí desde hace muchos años y al ponernos en contacto con un antiguo empleado de nuestra empresa, nos dijo que la situación era horrible y especialmente nos habló de las zonas más afectadas. Durante la noche del miércoles 30 de octubre, mi hijo Jorge y yo decidimos ponernos en marcha el jueves, pero antes hablamos con concejales de varias localidades, algo muy difícil porque no había cobertura telefónica en muchos municipios y las instrucciones nos las daban desde Valencia cuando podían.
¿Qué información le dieron los concejales que nos menciona?
Una concejal del Ayuntamiento de Valencia nos puso en contacto con los municipios de Chiva y Alfafar, dos de los más afectados por la catástrofe. Durante la noche del miércoles, nos pidieron urgentemente agua embotellada, potitos para bebés, comida enlatada para adultos, palas de trabajo, rastrillos, botas de agua, cepillos de barrendero, guantes y mascarillas. Tenían todo tipo de necesidades pero, como es lógico, las más acuciantes eran agua y comida, ya que en el municipio de Chiva, por ejemplo, se quedaron sin agua potable el mismo 29 de octubre por la tarde.
Y el jueves por la mañana fuimos a comprar con la lista de todo lo que nos solicitaban para realizar una primera entrega en el municipio de Chiva, que es el más cercano a Madrid de los dos. Nuestra intención era pasar primero por Chiva para posteriormente llegar a Alfafar.
¿Por qué me dice que su primera intención era llegar primero a Chiva y después a Alfafar?
La información que recibíamos de cadenas de televisión y algunos periódicos estaba alejada completamente de la realidad. No éramos conscientes realmente de la situación en estos dos municipios. Resulta que cuando llegamos a Chiva, todo lo que teníamos para repartir entre los dos municipios era una gota de agua en el océano porque la situación era tan calamitosa que descargamos todo lo que habíamos comprado en Chiva y, por supuesto, nos quedamos muy cortos. Decidimos no volver a Madrid, quedarnos a dormir en Valencia y realizar una segunda compra al día siguiente para llevarla a Alfafar.
Cuéntenos qué se encontraron cuando llegaron a Chiva
Llegamos a Chiva después de un largo viaje, porque la A3 estaba cortada y tuvimos que utilizar carreteras secundarias en mal estado hasta que llegamos al Ayuntamiento. Allí nos recibieron, descargamos muy rápido toda la ayuda. En todo el municipio no había agua potable, tampoco energía ni cobertura telefónica.
En la puerta del Ayuntamiento había una cola de muchas familias con niños pequeños esperando agua potable porque, en algunos casos, algunas familias llevaban sin beber desde la tarde del 29 de octubre. Alguna familia nos comentó que les quedaba algo de comida, pero estaban sin beber. Lo primero que repartimos fue el agua embotellada. Las palas se las entregamos a jóvenes que no tenían herramientas ni utensilios para sacar el agua con barro que había inundado sus viviendas. No tenían de nada y la única autoridad eran los escasos efectivos del municipio de Policía Municipal, Protección Civil y Guardia Civil, absolutamente colapsados popa la falta de ayuda exterior.
¿Qué les impactó más cuando llegaron a Chiva?
Los niños pequeños esperando en la puerta del Ayuntamiento desde hacía horas la llegada de agua embotellada nos entristeció muchísimo. Una vez descargado nuestro vehículo estuvimos allí hasta el anochecer y fuimos conscientes de la verdadera situación que se había creado en la región. Nos pusimos en contacto esa misma noche con amigos y familiares que nos enviaron sus aportaciones económicas para volver a cargar nuestro vehículo y llevar la ayuda al día siguiente a Alfafar. Nos dio mucha pena no haber llevado más ayuda porque la situación era limite en todo el municipio. Era el momento en el que hacía falta que el Estado se hubiera volcado con unos ciudadanos en estado de shock.
¿Dónde pasaron la noche?
Salimos de Chiva con la intención de comprar al día siguiente en Valencia, pero al entrar en la ciudad nos dimos cuenta de la falta de material de trabajo, decidimos pasar la noche en Jávea para salir al día siguiente hacia Alicante, donde tuvimos la suerte de encontrar de nuevo lo que nos solicitaban en Alfafar. La ciudad de Valencia estaba colapsada totalmente, tardamos más de tres horas en atravesarla.
Hábleme del día 1 de noviembre cuando llegaron a Alfafar. ¿Con que se encontraron allí?
Alfafar es un municipio más cercano a la ciudad de Valencia y con muchos más habitantes. Allí nos encontramos con lo que todos han podido ver en redes sociales y televisiones, un municipio totalmente destrozado con coches, motocicletas y furgonetas inservibles y apilados unos encima de otros, garajes y viviendas inundadas, destrucción generalizada en todas las calles.
Los voluntarios abundaban porque es más fácil llegar desde Valencia hasta allí que hasta Chiva. Nos encontramos con personal de Protección Civil que había llegado de distintas partes de España como por ejemplo, Asturias o Castellón. Había agua y comida recién llegada, estaba más organizado porque durante la mañana del día 1 de noviembre comenzaron a llegar vehículos privados como el nuestro con el material que solicitaba el equipo de gobierno municipal. Nosotros seguimos las instrucciones que nos dieron y nos centramos en llevar especialmente potitos para niños y material de trabajo como 40 palas, sacos para llenar los escombros, botas de agua, etc.
¿Cuál es su opinión acerca del futuro de las localidades más afectadas?
Hay muchas familias que no van a poder recuperarse de este problema, especialmente los que han perdido a sus seres queridos. Lo más triste es que los que han perdido a un padre, esposa o hijo también han perdido su casa, su trabajo o su negocio. Son miles de personas que van a necesitar la ayuda del Gobierno para paliar su dolor y sus problemas económicos. Respecto a rehacer las infraestructuras, si hay voluntad del Gobierno de España, en unos años se supone que estará todo como antes de las inundaciones. Hay que prestar especial atención a solucionar los problemas que han ocasionado el agravamiento de la catástrofe, como limpiar los cauces y realizar la obra pública necesaria para que esta situación no se vuelva a producir.
Dígame algo positivo de lo que han vivido su hijo Jorge y usted esos días
A pesar de la mala gestión del Estado, y de que el problema se ha agravado por los retrasos en la toma de decisiones que han provocado más muertes y desolación, nos quedamos con el gran país que tenemos, los españoles nos unimos y somos muy fuertes ante la adversidad. La ayuda particular que está recibiendo Valencia del resto de España es impresionante. El pueblo valenciano es aguerrido y, a pesar de la catástrofe, saldrá adelante fortalecido.









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