La inversión inmobiliaria en España supera los 5.500 millones de euros hasta junio, ligeramente por encima de la cifra registrada en el mismo periodo del año anterior (5.300 millones), según datos de CBRE, que ya pronosticó a comienzos de año un ligero incremento de la inversión para 2024.
El volumen alcanzado en los seis primeros meses del año está en línea con la media de los últimos diez años y CBRE prevé una mayor actividad inversora en la segunda mitad del año. Para el conjunto de 2024, se espera un crecimiento moderado de la inversión de entre el 5-10%, si bien más cerca del 10%, hasta alcanzar previsiblemente los 12.500 millones a cierre de año.
Por sectores, el de living se consolida como el principal foco de inversión, con casi 1.500 millones de enero a junio, principalmente por operaciones de sectores más alternativos (flex living, residencias de estudiantes y senior living) y el segmento affordable dentro del residencial en alquiler. El sector hotelero ocupa el segundo puesto con un 25% de la inversión (1.385 millones), con un gran peso de operaciones en las islas. Retail, por su parte, registra un volumen de 1.008 millones, un 89% superior al del mismo periodo de 2023, con varias transacciones en centros comerciales.
En cuarto lugar se encuentra el sector oficinas, con más de 830 millones, un 14% por encima de la cifra registrada en el primer semestre de 2023, observándose un aumento del apetito por la compra de oficinas para uso propio y el liderazgo de la actividad por parte del segmento midcaps.
Industrial alcanza un volumen de inversión de 407 millones, ligeramente por debajo del mismo periodo del año anterior, seguido de Healthcare (275 millones) y Alternativos (32 millones), este último destaca duplicando la inversión del primer semestre de 2023 por operaciones de educación y deporte.
Las ubicaciones fuera de los mercados de Madrid y Barcelona continúan demostrando su atractivo, concentrando más de la mitad de la inversión, frente al 33% que suponían en el primer semestre de 2019, año prepandemia, destacando Andalucía e islas (tanto Canarias como Baleares).
Miriam Goicoechea, Head de Research en Iberia de CBRE, afirma: “Esperamos una segunda mitad de año con mayor actividad en línea a la normalización de tipos esperado. En cualquier caso, el principal riesgo continúa siendo el contexto geopolítico, marcado por la dinámica global de “urnas y armas”, con la mitad de la población mundial llamada a las urnas y los conflictos armados.
Protagonismo de family office e inversores privados
En este primer semestre, en un entorno de estándares de crédito más estricto, ha continuado la tendencia iniciada un año atrás de protagonismo del perfil inversor menos dependiente de financiación y con mayor capacidad de liquidez. Destaca el auge de las operaciones por parte de family offices frente a las de inversores institucionales. Por perfil comprador, family office e inversores privados concentran alrededor del 18% del volumen total transaccionado, lejos del 5% que representó en todo 2022 y el 12% en 2023. Por su parte, el inversor español lidera la inversión con un 58% del total, según datos de CBRE.
Estabilización de las prime yields
Desde los mínimos alcanzados en diciembre de 2021, las rentabilidades de los principales sectores inmobiliarios se han corregido al alza, especialmente en 2022. Los datos del primer semestre muestran cómo la mayor corrección ya está hecha y se espera estabilidad en adelante. “El endurecimiento de la política monetaria se tradujo en incrementos directos de las prime yields en todos los segmentos, en mayor o menor medida. En la mayoría de las tipologías de activos ya se ha recorrido hasta el 90% del ajuste máximo esperado”.
Miriam Goicoechea añade que “en los últimos trimestres, observamos un incremento de rentas al mismo tiempo que crecen las prime yields, en contra de lo que solía ocurrir tradicionalmente. Esto se debe a la enorme polarización entre los distintos tipos de activos, que se materializa en mayores rentas y ocupaciones en aquellos activos que cumplen con los estándares que demandan los ocupantes de calidad, tecnología, flexibilidad y ESG. Observamos un sector inmobiliario en plena transformación, adaptándose a las nuevas formar de vivir, de trabajar, de comprar o de viajar”.









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