El sector prevé continuar en 2025 con el ciclo expansivo
2024 dice adiós. Y lo hace como un año en el que se han cumplido las previsiones y que ha ido de menos a más a partir del segundo semestre, impulsado por la moderación de los tipos de interés y el buen paso de la economía española.
Durante el ejercicio se ha moderado la inflación, animando la inversión inmobiliaria y la venta de vivienda, que ha experimentado un verdadero boom especialmente durante los últimos meses, lo que augura un 2025 positivo tanto en el mercado residencial como en los distintos segmentos del sector (retail logística, oficinas…) si se mantiene el buen comportamiento del consumo y el dinamismo del mercado laboral.
Como ha ocurrido este año, en 2025 la falta de oferta de vivienda seguirá siendo el mayor desafío y la mayor prioridad del sector. Poner más hogares a disposición de la población es la única manera de frenar unos precios que continúan imparables y hacerlo supone apostar no solo por la vivienda tradicional sino por las nuevas modalidades de alojamiento flexible que contribuirán a canalizar la demanda hacia otras opciones y ayudarán a rebajar la presión del mercado.
Con estas mimbres, la ‘cesta’ inmobiliaria para 2025 anticipa un ejercicio de oportunidades en todos y cada uno de los negocios que forman el real estate y la capacidad de adaptación de las empresas del sector permite pensar que esas buenas previsiones se hagan realidad.
El Inmobiliario mes a mes publica su tradicional radiografía anual en la que relevantes profesionales del sector examinan lo acontecido en el ejercicio y analizan las perspectivas con las que el mercado afronta los próximos doce meses, respondiendo a las siguientes cuestiones: ¿qué balance hace su empresa o asociación del año 2024? y ¿qué previsiones manejan para 2025?


