La venda antes de la herida

Por José Luis Marcos Muñoz, presidente de Proel Consultoría.-

 

Viene el título a cuenta de la inefable y alucinante nota de la OCU, acrónimo de la Organización de Consumidores y Usuarios, que no tiene desperdicio. Más o menos viene a decir a los consumidores que dice representar y/o proteger de ‘delincuentes’ varios, que el sector promotor está en gravísimos malos pasos y que la compra sobre plano es una práctica de riesgo que debe ser desterrada.

Omite el bienintencionado, ¿sí..? creador de la nota, que las entregas a cuenta han de estar avaladas por un banco y que a medida que vaya pagando se le irá ampliando el aval sobre las cantidades a cuenta. Aval que garantiza la entrega de las cantidades y que habrá de devolver al emisor cuando reciba su inmueble en el notario.

Se olvida también de que todo lo que se utilice en la publicidad de ventas sobre plano, alcanza carta de naturaleza contractual y obliga al anunciante a entregar qué y cómo lo ha dicho. Es decir que, asumiendo que del futuro nada podéis saber, la compra sobre plano no es la ley de la selva y que el consumidor está protegido por las leyes.

El inmobiliario es uno de los pocos sectores en el que están reguladas las ventas y la publicidad en las compras de viviendas sobre plano para proteger al comprador

Se olvida la OCU, que todo un Real Decreto, y desde 1989, indica cómo proceder en las ventas inmobiliarias y que, sin duda, es una protección real para el consumidor. Siendo el inmobiliario uno de los pocos sectores que tiene reguladas las ventas y la publicidad, para algo que, generalmente, se compra sobre plano y, por tanto puede haber una cierta inseguridad acerca de qué y cómo se va a entregar. Por ello, el legislador lo hizo sobre esta actividad y no sobre otras.

La compra sobre plano posibilita el esfuerzo familiar para la compra de una vivienda. Ya que para poder ser propietario del activo es necesario generar el 30% del precio, impuestos incluidos, a lo largo de los más de 24 meses que suele durar el proceso constructivo, desde el momento en que se tiene un proyecto de ejecución y se pide la licencia.

Dando plazo al comprador para generar tesorería a lo largo de esos dos años de proceso constructivo. Por ende, la compra llave en mano, encarecería el producto y dificultaría el acceso a él.

Hoy día, cualquier promoción en construcción y con financiación bancaria concedida, quiere decir que tiene vendido y en contrato privado, al menos, el 70% de las unidades en oferta. Y eso, de alguna manera, garantiza que el proceso constructivo tiene un cimiento sólido para poder terminar con bien. La publicación de esta nota, es un “palo” más sobre las ventas futuras del sector.

Porque en el fondo lo que queda para una parte de nuestro público objetivo es que empiezan a pintar bastos en el horizonte económico del sector y que, pronto, lloverán chuzos de punta: “…cui prodest…”, me pregunto retóricamente. Pero no voy a continuar con la OCU y sus apreciaciones y profecías acerca de nuestro sector.

Me voy a la capacidad de un mundo tan intercomunicado como el nuestro de transformar una percepción en realidad. Notas como estas no son nada buenas, si por un lado las noticias que aparecen en los medios sobre el futuro devenir económico no son optimistas.

Esto es ya un llover sobre mojado que ralentiza la toma de decisiones en algo como es la compra de una futura vivienda y es lo que estamos viviendo ahora, que se resume en dos puntos: falta de seguridad en el futuro, no como realidad sino como sentimiento subjetivo; y malas noticias magnificadas y sacadas de contexto que minan el estado de ánimo, y este es clave en cualquier actividad humana que se extienda en el futuro.

Esperanza

Trasladado a nuestro sector, tenemos razones para la esperanza: tipos de interés bajos, una velocidad de crucero de más de 120.000 viviendas año de demanda interior, a fecha de hoy, una bonanza en el empleo y la afiliación a la Seguridad Social que esperemos sea duradera, aunque habrá que estar atentos a los datos que se publiquen en los próximos meses.

No siendo menos cierto que el “parón” gubernamental desde el pasado noviembre y los juegos malabares de nuestros políticos no ayudan a crear confianza, porque en un país como el nuestro, muchas cosas, quizás demasiadas, dependen de “papá” Estado y sus presupuestos. Pero este elemento, no depende de nosotros y tenemos que acostumbrarnos a vivir con él…, son una piedra más en nuestros zapatos de promotores.

Otros elementos son también preocupantes: el desaforado incremento de los precios del binomio mano de obra más materiales, que hace por ejemplo. que sea difícil afrontar una promoción de VPPB en una Comunidad como la nuestra, aunque te regalen el suelo.

Igualmente es preocupante la carencia de suelo ordenado para edificar a precios razonables en las regiones de España donde se concentra nuestra demografía. Y la problemática de las licencias en diferentes ámbitos de nuestro país. Pero todo esto, no presupone la caída en un desastre inmobiliario como fue el del 2008. Pueden venir curvas pero no una ruina inminente.

 

Más información, en nuestra revista inmobiliaria.

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