El impacto del Covid-19 aumenta el peso de las viviendas unifamiliares vendidas y el tamaño de las casas adquiridas

La actividad inmobiliaria mejora, aunque el impacto de la crisis del Covid-19 se deja notar en el descenso de las compraventas de viviendas y en la tipología de las casas que se compran actualmente, hasta el punto de que en el tercer trimestre el peso de la vivienda unifamiliar ha registrado el máximo de la serie histórica frente a las viviendas colectivas vendidas.

Así lo muestra la estadística registral que revela que las compraventas de viviendas inscritas descendieron durante el tercer trimestre el 16,6% sobre el mismo trimestre del año anterior. En los últimos doce meses se han inscrito 423.486 compraventas de vivienda, retrocediendo a niveles anuales de la primera mitad de 2017.

Las compraventas de viviendas inscritas descendieron durante el tercer trimestre el 16,6% sobre el mismo trimestre del año anterior, según el Colegio de Registradores

No obstante, son “mejores datos que en el segundo trimestre, cuando disminuyó de forma generalizada, el 46,1% y el 42,2% respectivamente”, apuntan desde el Colegio de Registradores, cuyos datos reflejan también un descenso del 5,1% en las hipotecas sobre vivienda.

De hecho, la mejora en la actividad es clara, de trimestre en trimestre. Entre julio y septiembre se inscribieron en los registros de la propiedad 102.197 compraventas de vivienda, con un incremento del 33,5% sobre el trimestre anterior.

La vivienda nueva es la que ha impulsado esta mejoría, con 22.269 compraventas, que suponen un alza del 58,5% sobre el trimestre anterior. La vivienda usada registró 79.548 operaciones, con un incremento trimestral del 27,8%.

Cambian las viviendas que se compran

Además, la pandemia no sólo está alterando los ritmos del mercado; también está cambiando la tipología de viviendas que hoy demandan quienes buscan casa para comprar, como constatan los primeros estudios del Colegio de Registradores sobre el cambio producido en la sociedad española en la compra de vivienda tras el confinamiento y la pandemia.

De esta forma, la estadística registral revela que está aumentando la compra de viviendas unifamiliares, normalmente con mayor superficie media y espacios abiertos (terrazas y jardines).

Así, las compraventas de vivienda durante el tercer trimestre se han desagregado en un 79,6% de vivienda colectiva (pisos) y un 20,4% de vivienda unifamiliar. Con respecto al trimestre precedente se ha registrado un incremento en el peso de compraventas de vivienda unifamiliar de 1,94 pp, con el correspondiente descenso en el peso de pisos.

Estos resultados suponen que el peso de la vivienda unifamiliar ha registrado el máximo de la serie histórica y el peso de vivienda colectiva su mínimo histórico.

Además, tener más espacio se ha convertido en una prioridad, y los datos confirman que se compran viviendas con más superficie. En el análisis de la superficie media de vivienda, ésta se ha incrementado nuevamente (0,8%), registrando su máximo de la serie histórica con 101,7 metros cuadrados para el conjunto de vivienda.

En vivienda nueva libre la superficie media transferida se ha elevado a los 110,2 metros cuadrados, próximo al máximo histórico del segundo trimestre (110,4 m2).

Por su parte, la vivienda usada alcanzó una superficie media de 100,25 metros cuadrados, que también supone su mayor registro de la serie histórica.

Pisos más amplios

Si nos fijamos sólo en las compraventas de pisos, se constata que la demanda se focaliza en mayor medida en los pisos con mayor superficie. De este modo, en el tercer trimestre el 53,3% de las compras de pisos han sido de superficie superior a 80 metros cuadrados, modalidad que ha registrado un incremento de peso relativo de 0,33 pp con respecto al trimestre precedente y un incremento de 2,9 pp con relación al mismo trimestre de 2019.

Los pisos entre 60-80 metros cuadrados han supuesto el 27,6% de las compraventas, los de superficie entre 40-60 metros cuadrados el 15,8% y los de menos de 40 metros cuadrados el 3,4%.

Otra de las tendencias que el Covid-19 está consolidando es la búsqueda de ubicaciones fuera de las grandes capitales. La estadística registral analiza esta tendencia estudiando el peso de las compraventas de vivienda en las capitales de provincia con respecto al total de la provincia.

La evolución histórica de las ocho mayores capitales de provincia por número de habitantes constata la reducción de peso relativo en compraventas de vivienda en dichas capitales con respecto al total de la provincia.

Tomando, por ejemplo, las cuatro grandes capitales de provincia, Madrid ha registrado en el último trimestre un peso del 47,3%, siendo que a mediados de 2015 suponía el 57,7% de las compraventas de la provincia.

En Barcelona el peso es del 23,8% y a mediados de 2014 representaba el 36,1% de las compraventas de la provincia. Valencia mostró un peso del 28,05% y a finales de 2016 estaba en el 37,3%. Por último, Sevilla registra el 36,8% de las compraventas de vivienda de la provincia, mientras que a finales de 2016 superaba el 50%.

“Los datos anteriores apuntan a una cierta inercia hacia la búsqueda de vivienda en núcleos poblacionales con menor densidad, pero deberán ser confirmados en posteriores trimestres dado que son modificaciones en la forma de vida que normalmente requieren un periodo de tiempo más o menos amplio, por ser decisiones familiares y personales relevantes, y por tanto no suelen provocar reacciones inmediatas”, matizan los regiostradores al respecto.

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