¿Qué significa para los propietarios la revolución del espacio de trabajo flexible? Adaptación

Por Philippe Jiménez, country manager de IWG Group España .-

El crecimiento del trabajo flexible en todo el mundo y con él, de los espacios de trabajo, está en boca de todos. En 2017, JLL lanzó un informe comentando que el 30% de las propiedades inmobiliarias para empresas incluirá espacios de trabajo flexible para 2030. Esto significa 3 de cada 10 edificios.

En el mismo año, CBRE publicó su propio informe sobre el espacio de trabajo flexible, afirmando que el 71% de los ocupantes cree que estos espacios son vitales para alcanzar sus objetivos inmobiliarios corporativos, y que el mercado de oficinas flexibles está creciendo a un ritmo del 13% anual. Pero, ¿de dónde viene este boom y qué significa para los propietarios?

Se prevé que en 2030, los espacios de trabajo flexibles estén presentes en el 30% de los edificios de oficinas

Hay algunas razones por las que los espacios de trabajo flexible se han disparado en los últimos años. La primera es que la tecnología ha transformado las posibilidades. Dentro de dos años, el 80% de la población mundial tendrá un smartphone y las conexiones 4G representarán el 61% del total (frente al 34% en 2016).

La nube ha crecido exponencialmente, mientras que la inteligencia artificial nos está ayudando a hacer actividades cotidianas desde una gran variedad de dispositivos. De hecho, más del 50% del tráfico de Internet podría proceder de sensores de la Internet de las cosas (IoT) en 2025. En pocas palabras, ahora es cada vez más fácil para una persona conectarse y trabajar desde cualquier lugar, y los profesionales están encantados con esta tendencia.

En segundo lugar, la capacidad de trabajar en cualquier momento y lugar ayuda a aumentar la productividad. Las interacciones con otras personas en la comunidad o el entorno adecuado pueden ayudar a generar grandes ideas, y trasladarse a nuevos lugares evita que los empleados caigan en la rutina y que su productividad se vea afectada. Por último, a medida que los empleados ven el potencial al alza del trabajo flexible, las empresas también están percibiendo sus beneficios.

Desde el punto de vista financiero, el ahorro de costes del trabajo flexible frente a los bienes inmuebles fijos puede oscilar entre el 5% y el 75%, mientras que la escalabilidad estratégica es cada vez más importante en un mundo tan dinámico como éste.

Para los propietarios, este auge implica tres aspectos clave para la forma en que perciben -y gestionan- los negocios en la era del trabajo flexible:

1. Satisfacer la demanda

La mejor manera en que los propietarios pueden asegurarse de que están atentos a la revolución del espacio de trabajo es participando. Esto no significa abandonar completamente los arrendamientos convencionales, por supuesto, sino más bien añadir espacios de trabajo flexibles a su oferta.

Una forma de hacerlo es dividir el proyecto en partes iguales con un proveedor de espacio de trabajo flexible. Esto permite que el mismo edificio pueda albergar a empresas que solo estén interesadas en un arrendamiento flexible, así como empresas más grandes que prefieran contratos a largo plazo.

Otra forma de hacerlo es que los proveedores de espacios de trabajo flexible lleguen a un acuerdo con los propietarios tradicionales en términos de alquiler, firmando un contrato a largo plazo y asumiendo el riesgo del espacio.

Al comprometerse a un contrato de arrendamiento de diez años, las empresas de trabajo flexible pueden ofrecer a los propietarios la seguridad de un contrato de alquiler a largo plazo, al tiempo que ofrecen a los inquilinos los contratos adaptables a corto plazo que desean.

2. Considerar la oferta como un todo

Un centro de coworking dinámico, con un conjunto variable de empresarios activos, tiene beneficios para la comunidad circundante y para el aprovechamiento del suelo, tanto si se trata de locales comerciales como de oficinas a largo plazo.

3. Gestión del impacto de la NIIF 16

Por último, la NIIF 16 entrará en vigor en 2019 y está modificando el coste de los bienes inmuebles tradicionales. La legislación exige que las empresas incluyan en sus balances todos los arrendamientos operativos, incluidos los inmobiliarios, de más de un año de duración, y las empresas están buscando formas de acceder a una oferta inmobiliaria más eficaz.

Firmar contratos de arrendamiento más cortos es una manera de resolver el problema, y un espacio de trabajo flexible ofrece un modo rentable de conseguir tales contratos.

La buena noticia es que los propietarios ya se están dando cuenta de la necesidad de alejarse de las formas tradicionales de hacer negocios. Hasta el punto que aquellos que han comenzado a ofrecer opciones flexibles están observando un aumento en el valor de las propiedades, inquilinos más felices y una mayor capacidad para atraer nuevo negocio.

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