El empleado, un cliente más

Por Carlos Pueyo, socio & director de Project & Development Services de Cushman & Wakefield España.-

 

En una época en la que la atracción y posterior retención del talento se han convertido en dos de las tareas prioritarias para las compañías que quieren desarrollar ventajas competitivas en el mercado, la estrategia de poner a los empleados en el centro y tratarlos como si fuesen clientes supone prácticamente una obligación para las empresas.

Esta labor, que se complementa de forma decisiva con el diseño de soluciones y espacios disruptivos que sean atractivos y saludables para los profesionales; no sólo implica a las empresas que ocupan los edificios, sino también a los propietarios de los mismos. La inversión en la mejora del entorno de trabajo es necesaria.

Carlos Pueyo, de Cuhsman & Wakefield: 'La ubicación de las oficinas influye de forma decisiva en el ánimo y la productividad de los empleados'Haz click para twittear

Uno de los puntos que influye de forma decisiva en el ánimo y en la productividad de los empleados en los últimos años tiene que ver con la ubicación de las oficinas. Los trabajadores demandan cada vez más trabajar en zonas bien comunicadas y con una buena gama de servicios alrededor, y, por ello, vemos que las empresas están buscando de nuevo ubicaciones en el centro de las ciudades.

Estas localizaciones más céntricas sirven para instalar las partes del negocio más creativas y las divisiones de carácter más relacional, mientras que el back-office, llegado el caso, puede reubicarse en zonas algo más alejadas.

“Las instalaciones más céntricas sirven para instalar las partes del negocio más creativas y las divisiones de carácter más relacional”

Según estudios recientes, aproximadamente el 80% de los trabajadores a nivel mundial tiene falta de compromiso con su empresa, y, dentro de este porcentaje ostensiblemente mayoritario, aproximadamente el 15% tiene una visión negativa de la misma.

Es muy importante cambiar esta situación y mejorar la percepción corporativa de los profesionales, las compañías deben ser capaces de conseguir que también sean prescriptores de las firmas para las que trabajan.

Si los empleados no están comprometidos ni con la empresa ni con los valores que ésta defiende y representa, no podrán atraer talento de fuera y no se convertirán en buenos embajadores de la marca. Además, este compromiso conlleva, como también hemos destacado anteriormente, una mayor productividad y mejores niveles de eficiencia por parte de las plantillas.

Productividad y tecnología

Si hablamos de productividad y unimos este concepto con el de la tecnología, está claro que la robótica y la inteligencia artificial van a modificar tanto el espacio como los entornos de trabajo tal y como hoy los conocemos. Para ello, quizá resulte conveniente definir cuáles son las tareas de las que se han hecho cargo los robots en los últimos años y que probablemente asumirán en el futuro.

“La robotización de las tareas más repetitivas permitirá a los profesionales centrarse en los trabajos de mayor valor añadido”

En síntesis, vemos que son aquellas enmarcadas dentro de las denominadas como “3 D’s”, esto es, en inglés, “dirty, dangerous and dull” (trabajos sucios, peligrosos y aburridos, por su traducción). La robotización de aquellas tareas más repetitivas permitirá a los profesionales centrarse en trabajos de mayor valor añadido.

También en el ámbito de la innovación tecnológica, veremos que los trabajadores podrán personalizar sus preferencias de confort en el entorno laboral a través de sus smartphones. Opciones como la gestión del control de la temperatura o la iluminación de las diferentes salas de una oficina son herramientas que se convierten en gadgets personalizables para los empleados en la búsqueda del espacio perfecto para realizar su labor.

En definitiva, la oficina debe ser el centro de la innovación que sea capaz de adaptarse a las nuevas formas de trabajar. Por lo tanto, la clave para soportar los cambios en el mercado reside en la capacidad de ocupantes y propietarios de aunar todas las opciones que demandan los empleados. La transformación de los entornos laborales viene de la mano de la tecnología, y la realidad es que la propia ciudad ya se ha convertido en un espacio de trabajo.

Las opciones de los profesionales son muy variadas y el nivel de rotación de las empresas ha aumentado sensiblemente. Los trabajadores, además, cuentan con la capacidad para decidir dónde quieren desarrollar su actividad profesional. Flexibilidad y experiencia del empleado, sin duda, marcarán la evolución de los espacios de trabajo.

El empleado, un cliente más
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