Mace, firmemente comprometida con la Neutralidad en carbono de sus proyectos inmobiliarios

Es bien conocida la importancia del sector inmobiliario en la lucha contra el cambio climático. La descarbonización de los edificios es clave para contener las emisiones de gases de efecto invernadero (GEI) y alcanzar los objetivos comprometidos por las instituciones. Desde Mace se observa un importante crecimiento de la necesidad de conseguir la neutralidad en carbono de los nuevos proyectos inmobiliarios.

El concepto de neutralidad en carbono se puede analizar desde dos perspectivas: carbono incorporado y carbono operacional:

  • Un edificio neutro en carbono incorporado es aquel construido con materiales de alto desempeño ambiental, minimizando el impacto en la etapa de construcción, reduciéndolo en la de uso y, en última instancia, compensando las emisiones residuales (aquellas que ya no es posible reducir razonablemente).
  • Un edificio neutro en carbono operacional es aquel que requiere poca energía para mantener sus condiciones de funcionamiento, dispone de instalaciones de alta eficiencia, genera energía renovable in situ, consume energía renovable y, en última instancia, compensa las emisiones residuales.

La neutralidad de carbono de un nuevo proyecto inmobiliario debe perseguirse desde las fases más tempranas del diseño, y desde el enfoque de ciclo de vida completo, que incluya tanto la neutralidad del carbono incorporado como la del carbono operacional.

Existen multitud de soluciones que permiten reducir el impacto en términos de GEI de los edificios, persiguiendo tanto la reducción del uso de materiales y energía, como la mejora de sus prestaciones ambientales.

Es cada vez más frecuente la sustitución de materiales “convencionales” por materiales “alternativos” de prestaciones equivalentes y mejor desempeño ambiental, como cementos o aceros con mayor proporción de material reciclado en su composición. Esta línea de acción se fundamenta en la disponibilidad de información –especialmente la Declaración Ambiental de Producto (DAP)– y el desarrollo tecnológico. Crece el esfuerzo de los fabricantes para entregar información ambiental de sus productos; de la mejora de los procesos productivos y la aplicación de innovaciones resultan productos menos impactantes con ventajas competitivas en el mercado.

La construcción industrializada o los métodos de construcción más eficientes en el uso de materiales son soluciones que contribuyen, de manera definitiva, a la reducción del carbono incorporado en los edificios.

En cuanto a la descarbonización en la fase operacional, hay dos factores principales, la reducción de consumos energéticos, y la reducción del factor de emisión (cantidad de emisiones por unidad de energía) de las fuentes de energía utilizadas. La combinación de esfuerzos sobre estos factores permitirá avanzar hacia la neutralidad.

Las soluciones “pasivas” –mejora de las propiedades de la envolvente térmica o reducción de infiltraciones– junto con soluciones “activas” –sistemas de producción de frío y calor de alta eficiencia o sistemas de ventilación con recuperación de calor– minimizan la demanda y el consumo energético del edificio.

Mientras no esté disponible el suministro de gases renovables (biogás, hidrógeno renovable) que descarbonice el uso de combustibles, la completa electrificación de los edificios es una estrategia adecuada para beneficiarse de los esfuerzos del sector eléctrico por su descarbonización mediante la incorporación masiva de energías renovables a la matriz de producción.

La generación de energía renovable in situ mediante tecnología fotovoltaica, encaja perfectamente en el entorno de la edificación; desde Mace consideramos que implementar esos sistemas es una solución casi imprescindible para alcanzar la neutralidad.

Definido el edificio, los pasos para poder declarar de forma solvente que un activo es neutro en carbono son: cálculo de las emisiones, compensación de las emisiones residuales y demostración de la neutralidad.

El cálculo de las emisiones se puede dividir en dos fases, de manera que se consideren por separado las particularidades de los periodos de construcción y de operación.

En nuestros proyectos analizamos la metodología adecuada para cada fase –tomando un enfoque de producto o de organización–, siendo habitual el Análisis de Ciclo de Vida (ACV) del edificio de acuerdo con la norma ISO 14040 en la fase de construcción y el cálculo de la Huella de Carbono de acuerdo con ISO 14064-1 durante la de operación.

El ACV bajo el enfoque “de la cuna a la tumba” considera la fase de construcción, que incluye: extracción y procesado de materias primas, transporte a centros de producción, procesos de producción, suministro de materiales, productos y energía, el envasado y transporte, así como el procesado de los residuos generados. También la fase de uso, que incluye sustituciones y reformas y la de fin de vida, que incluye desmontajes, demoliciones, transporte de residuos y procesado.

Tomando como referencia el ACV en fase de diseño (según documentación del proyecto), se realizará seguimiento en obra y actualización del cálculo de emisiones del edificio completo tras su ejecución. Así, se incorporan las modificaciones ocurridas durante las obras, se detectan desviaciones y se recopilan evidencias (DAPs, albaranes, facturas, certificaciones de obra) que respaldan el resultado final del cálculo del carbono incorporado.

La realización del ACV por parte de nuestros equipos cualificados y con experiencia, garantiza que se limite la utilización de valores de desempeño genéricos –con frecuencia peores que los reales– y que el resultado del análisis se ajuste más a la realidad.

Las emisiones residuales se compensarán para alcanzar la neutralidad en carbono. El abanico de instrumentos que permiten esta compensación es amplio. En función de la tipología de las emisiones a compensar (carbono incorporado u operacional), los intereses de la propiedad y sus políticas internas se podrán seleccionar unos u otros, siendo habituales la adquisición de créditos de carbono en el mercado voluntario, los proyectos de reforestación o el suministro de electricidad con garantía de origen renovable.

Dependiendo de la finalidad de la declaración de neutralidad en carbono ya sea confirmación a efectos internos, para conseguir financiación preferente o su uso en acciones comerciales, entre otras, se podrá optar por diferentes sellos o esquemas.

Para propiedades que quieran presentar una declaración completa, robusta y confiable (alejándose del “greenwashing”) desde Mace recomendamos demostrar la neutralidad de carbono siguiendo la metodología de la especificación PAS 2060, junto con la verificación por un tercero. En el medio plazo es previsible que se disponga de una norma internacional (ISO 14068, en desarrollo) para demostrar la neutralidad en carbono, mientras tanto PAS 2060 es la referencia en la materia.

Otros sellos o esquemas de neutralidad en carbono de reconocido prestigio y alternativos a la especificación PAS 2060 están orientados exclusivamente al carbono operacional (como es el caso de LEED Zero o EDGE), persiguen compromisos de descarbonización a nivel corporativo más allá de la descarbonización de un solo activo (como ocurre con Advancing Net Zero del WGBC), o están diseñados para situaciones de mercado no equiparables con el mercado español (es el caso del Zero Carbon Certification, de ILFI), generando ciertas incertidumbres para materializar la compensación de emisiones.

En determinadas situaciones puede tener sentido realizar una declaración responsable basada en una demostración sin verificación por un tercero, que puede ser correcta, pero sería la alternativa menos confiable a ojos de las partes interesadas.

Por eso, en los proyectos Mace, intentamos implementar soluciones para usar menos materiales y de mejor de­sempeño (vertiente de carbono incorporado) y conseguir edificios energéticamente más eficientes, electrificados y generadores de energía renovable (vertiente de carbono operacional), para lograr la neutralidad en carbono de un activo inmobiliario y calcular las emisiones residuales compensándolas para alcanzar la neutralidad en carbono. Para ello disponemos de diversos instrumentos y elegiremos el esquema más conveniente, pues la neutralidad ha de demostrarse.

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