El estado de alarma por el coronavirus pone en jaque al sector inmobiliario

El sector inmobiliario afronta una situación inédita desde este lunes, después de que el Gobierno decretase el estado de alarma en toda España a partir de la medianoche del sábado y durante, al menos, los próximos quince días, para hacer frente a la propagación del coronavirus.

La medida supone la restricción de los movimientos de los ciudadanos y el cierre de buena parte de los comercios y establecimientos del sector servicios. Pero también es un duro golpe para un sector que ya en los últimos meses de 2019 empezaba a mostrar síntomas de agotamiento en segmentos como el residencial o el retail.

La Crisis del Coronavirus afecta a todo el inmobiliario, pero golpea con más fuerza a determinados negocios de los que depende el sector, como el retail, el ocio o el turismo

La drástica ralentización de la economía que está provocando la Crisis del Coronavirus afectará a todo el inmobiliario, pero golpea con más fuerza a determinados negocios de los que depende el sector, como el comercio minorista, que echará el cierre a la gran mayoría de establecimientos, o los sectores relacionados con el ocio y el turismo.

Actividades como la construcción o la consultoría podrán seguir funcionando con cierta “normalidad”. Eso sí, con las debidas medidas de precaución, que en muchas ocasiones pasan por el teletrabajo, la reubicación de equipos y la limitación al máximo del personal en las oficinas.

No obstante, la caída de la actividad se presupone importante en el sector ante la limitación de movimientos de la población. Muchas empresas cerrarán voluntariamente estos días por responsabilidad, y otras lo harán por las medidas que impone el estado de alarma.

Cierres frente al Coronavirus

El decreto publicado en el Boletín Oficial del Estado en la madrugada del domingo establece que los establecimientos que sólo podrán permanecer abiertos las próximas dos semanas para “la adquisición de alimentos y productos de primera necesidad” son los supermercados y tiendas de alimentación y bienes de primera necesidad, así como farmacias, ópticas y ortopedias.

También podrán abrir los kioskos, gasolineras, estancos, tiendas de equipos tecnológicos y de telecomunicaciones, tintorerías y lavanderías y tiendas de animales doméstico. En un principio se incluyeron en esta lista de excepciones las peluquerías, que finalmente han quedado al margen de las tiendas que pueden abrir, y sólo tienen permitido prestar servicios a domicilio.

Precisamente el servicio a domicilio es la única opción que podrán aprovechar los establecimientos de hostelería y restauración para seguir funcionando estos días. El comercio online y telefónico también podrá seguir operando en estos días de estado de alarma, poniendo a prueba la logística de los operadores.

El impacto económico de estas medidas para frenar el Coronavirus es enorme. Sectores como la moda, con grupos y cadenas tan importantes como Inditex, H&M, Cortefiel, Kiabi, Adolfo Domínguez, Desigual o Mango cierran todas sus tiendas y sólo prestarán servicio desde su plataforma online. También cierran obligatoriamente cines, gimnasios, salas de eventos, espectáculos y centros de ocio de todo tipo.

Igualmente, los operadores de restauración como Aldesa, que gestiona marcas como como Foster’s Hollywood, Vips, Starbucks, Cañas y Tapas, Domino’s Pizza o Burger King, entre otras, se ven obligados a tomar medidas tan drásticas como plantear un ERTE sobre los 22.000 trabajadores que conforman su plantilla, tras tener que cerrar el millar de restaurantes que opera en España.

Otras grandes multinacionales, como Apple o Ikea también cerrarán todas sus tienda en España, y esta última ha comunicado a los sindicatos que planteará un ERTE para los más de 7.500 empleados de sus centros en toda España.

Supermercados y centros comerciales

Mientras, El Corte Inglés ha anunciado el cierre de todos sus centros comerciales, agencias de viaje y tiendas Sfera en España a raíz del estado de alerta decretado por el Gobierno para intentar frenar la crisis sanitaria causada por el coronavirus. Sin embargo, mantendrá abiertas todas las áreas de alimentación y productos de primera necesidad “ante la situación de alerta sanitaria que vive el país y que ha supuesto el cierre de comercios en todo el territorio nacional declarado por las autoridades competentes”.

Esto supone tener operativos alrededor de 300 establecimientos comerciales que incluyen todos los supermercados Supercor, los hipermercados Hipercor, y las áreas de alimentación y gran consumo de los centros de El Corte Inglés.

Los centros comerciales de Carmila también abrirán sus puertas, pero la empresa ha comunicado que permanecerán cerrados todos los establecimientos permitidos por el decreto de estado de alarma. No obstante, hay centros comerciales vinculados exclusivamente al ocio o al comercio minorista, que han cerrado parcial o totalmente sus instalaciones.

Mientras, las grandes cadenas de distribución y alimentación que sí abrirán durante el estado de alarma, como Mercadona, Carrefour, Lidl o Eroski, han lanzado mensajes en redes sociales para tranquilizar a sus clientes e informarles de las limitaciones y precauciones que establecerán en sus establecimientos por esta situación.

En cuanto a los hoteles, muchos de ellos ya han decidido el cierre como medida de prevención ante el coronavirus, y varias cadenas hoteleras han puesto a disposición de las autoriades sus establecimientos en Madrid para aprovechamiento sanitario. La última en hacerlo ha sido Paradores, que podrán sus hoteles a disposición del Ministerio de Sanidad para reforzar el número de camas disponibles en toda España.

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