La mal llamada cláusula ‘Rebus sic stantibus’: Incidencia de la pandemia Covid-19 en el ámbito de la contratación civil

Por María Bassols Real Estate Legal Assistant de Roca Junyent.-

La situación provocada por la aparición del virus Covid-19 es de tanta gravedad que, como es sabido, el pasado 14 de marzo el Gobierno declaró el estado de alarma en virtud del Real Decreto 463/2020, siendo aún desconocidas las incidencias de carácter sociológico, económico e incluso moral de la pandemia.

No obstante, si se estudia con detenimiento dicho Decreto así como las modificaciones del mismo producidas mediante el Real Decreto 465/2020, de 17 de marzo, es fácil de observar la gravedad de las medidas llevadas a cabo por el actual ejecutivo, a título de ejemplo, la suspensión de la abertura al público de los restaurantes, bares u hoteles, o lo que es lo mismo, de la mayoría de establecimientos a excepción de aquellos comercios conducentes a la alimentación y necesidades básicas de los ciudadanos.

En este sentido, las medidas adoptadas, las cuales no conocen de precedentes en democracia y son del todo excepcionales, han dado lugar a una alteración absoluta de las bases y expectativas que tenían los ciudadanos al contratar y obligarse, quizás, tan solo unos meses atrás de la declaración de la pandemia.

En consideración a lo explicado no es de extrañar que hayan aparecido multitud de personas tanto físicas como jurídicas que manifiestan que quienes habían contratado con ellos antes de la aparición del virus se niegan a seguir con el cumplimiento de los contratos, a sensu contrario, a aquellos que les resultan muy gravosas las clausulas a cuyo cumplimiento se obligaron antes del Covid-19, quiénes también solicitan amparo.

Por todo ello, muchos juristas se plantean la posibilidad de aplicación de la mal llamada cláusula rebus sic stantibus, con la finalidad de justificar y atenuar las consecuencias de incumplimientos contractuales derivados de la situación de alarma.

Se dice mal llamada porqué la rebus sic stantibus no suele ser una cláusula, sino un principio o regla que la jurisprudencia ha tratado en supuestos excepcionales, en concreto, en aquellos casos en los que la completa alteración de las bases de un contrato ha ocasionado que las obligaciones derivadas del mismo devinieran de difícil o incluso imposible cumplimiento.

A los efectos de entender la naturaleza y requisitos para la aplicación de la regla rebus sic stantibus, así como su concepción desde la codificación hasta la actualidad, necesariamente se debe acudir a la jurisprudencia, ya que carece de regulación en nuestro ordenamiento jurídico. Por este motivo, a continuación se trataran algunos de los supuestos que suscitan especial interés y que han

acaecido en momentos excepcionales o extraordinarios que, aunque no comparables con el actual, sí de condiciones semejantes.

1. Supuestos de desestimación de la regla rebus sic stantibus.

1.1. Sentencia del Tribunal Supremo, de 17 de mayo de 1957, sobre el suministro de botes de latón litografiados.

Este peculiar conflicto se produjo a tenor de un contrato para el suministro de botes de latón litografiados a cambio de un precio determinado, extendido el 16 de mayo de 1935. En este caso, el contrato comenzó a regir entre las partes contratantes, pero quedó interrumpido durante el curso de la guerra civil.

Una vez acabada la guerra, el comprador exigió ante los Tribunales la continuación de la entrega de botes, no obstante, el fabricante se amparó en la regla rebus sic stantibus para solicitar la rescisión o modificación del contrato, fundamentándose en la situación de excepcionalidad. Contrariamente a los intereses del fabricante, el Tribunal Supremo denegó la aplicación de la regla.

Lo curioso de esta sentencia dictada en el año 1957, casi veinte años más tarde del inicio del procedimiento, es que por primera vez el Tribunal Supremo fija de una forma clara la naturaleza de la regla rebus sic standibus y los requisitos exigidos para su aplicación, lo cual se puede sintetizar como sigue:

· Se afirma que aunque la rebus sic stantibus no está legalmente reconocida, dada su elaboración doctrinal y los principios de equidad a que puede servir, existe una posibilidad de ser elaborada y admitida por los Tribunales.
· Se pone de manifiesto que es una cláusula peligrosa y que, en su caso, debe ser admitida cautelosamente.
· Se condiciona su admisión a las premisas fundamentales de, a) una alteración extraordinaria de las circunstancias en el momento de cumplir el contrato en relación con las concurrentes al tiempo de su celebración, b) una desproporción exorbitante, fuera de todo cálculo, entre las pretensiones de las partes contratantes, que verdaderamente derrumben el contrato por aniquilamiento del equilibrio de las prestaciones y, c) que todo ello acontezca por la sobrevinencia de circunstancias radicalmente imprescindibles.
· Finalmente, se otorga a la rebus sic stantibus efectos modificativos de los contratos encaminados a compensar el desequilibrio de las prestaciones u obligaciones, pero se niegan sus efectos rescisorios, resolutorios o extintivos.

1.2. Sentencia del Tribunal Supremo, de 17 de enero de 2013, sobre la falta de financiación bancaria en la compraventa de una vivienda.

El origen de este desacuerdo se encuentra en un contrato de compraventa celebrado el 28 de abril de 2008 que tenía por objeto una vivienda unifamiliar, cuando, meses más tarde, los compradores comunicaron su voluntad de rescindir el contrato por falta de obtención de financiación bancaria, lo cual según su parecer, les imposibilitaba para satisfacer el pago del precio y poder cumplir así con el contrato.

Al hilo de lo anterior, la regla rebus sic stantibus vuelve a cobrar visibilidad a raíz de la crisis económica del año 2008, cuando es alegada en el caso expuesto en la contestación a la reconvención.

Así, el Tribunal Supremo desestima la aplicación de dicha regla fundamentándose en la siguiente argumentación:

· Se defiende que la recesión económica de efectos profundos y prolongados podría calificarse como una alteración extraordinaria de las circunstancias capaz de originar una desproporción exorbitante y fuera de todo cálculo entre las correspectivas prestaciones de las partes, siempre que el contrato se hubiera celebrado antes de la manifestación externa de la crisis y concurran las premisas esenciales para la aplicación de la regla rebus sic stantibus (ya mencionados en el caso anterior).
· Se pone de manifiesto la clara tendencia a incorporar la regla en proyectos o propuestas internacionales, como el artículo 6.2.2 de los principios UNIDROIT [1] , el artículo 6:111 de los Principios de Derecho Europeo de la Contratación (PECL) [2] y, otros nacionales, como el artículo 1213 del Código Civil en la propuesta para la modernización del Derecho de obligaciones y contratos preparada por la Comisión General de Codificación [3].
· Se dice que la rebus sic stantibus podría aplicarse en determinados casos de imposibilidad de financiación absolutamente imprevisible al tiempo de perfeccionarse la compraventa de una vivienda, sin embargo, esto no significa que la crisis económica, por sí sola, permitiera al comprador desistir del contrato, pues en tal caso se produciría un manifiesto desequilibrio en contra del vendedor y se propiciarían los incumplimientos meramente oportunistas.
· Se concluye considerando que no se ha probado la alteración de la base del negocio jurídico, y se añade que el simple hecho de la crisis económica y la consiguiente falta de financiación no es fundamento suficiente para la aplicación de la rebus.

2. Supuestos de estimación de la regla rebus sic stantibus.

2.1. Sentencia del Tribunal Supremo, de 30 de junio de 2014, sobre un contrato de exclusiva publicidad entre una empresa de dicho carácter y los Transportes Metropolitanos de Valencia.

Durante el mes de mayo de 2006 y tras la debida tramitación administrativa, se extendió un contrato de explotación de publicidad entre EMT (Empresa Municipal de Transportes de Valencia) y una empresa publicitaria.

La recurrente, formuló demanda de juicio ordinario frente a EMT VALENCIA S.L.U., en la que solicitaba que se declarase que se había producido una alteración imprevisible de las circunstancias que sirvieron de base para la formación de la voluntad negocial del contrato de explotación de publicidad en el exterior de los autobuses de la demandada, alteración que generaba un desequilibrio en las prestaciones y, además, solicitaba que se acordase la modificación de las bases para el cálculo del canon a abonar, fijándolo en un 70 % de la facturación neta mensual.

De forma excepcional, el Tribunal Supremo admitió la aplicación de la cláusula rebus sic stantibus, razonando que:

· La crisis económica del año 2008 puede ser considerada abiertamente como un fenómeno de la economía capaz de generar un grave trastorno o mutación de las circunstancias.
· La nueva configuración de la cláusula rebus sic stantibus que ofrecen los principales textos de internacionales de armonización y actualización en materia de interpretación y eficacia de los contratos, es más propensa a la fundamentación objetiva de la figura, y la aleja de los anteriores criterios subjetivistas.
· La aplicación de la cláusula, en rigor, no supone una ruptura o singularidad respecto de la regla preferente de la lealtad a la palabra dada (pacta sunt servanda).
· Otro relevante criterio delimitador de la rebus, es el aleas o marco de riesgo establecido o derivado del negocio jurídico, el denominado riesgo normal del contrato, y el Tribunal entendió que, configurada como riesgo, debe quedar excluida del normal o derivado del contrato.
· Quedó probado el carácter extraordinario de la alteración de las circunstancias, la imprevisibilidad, dentro de un marco razonable, de la distribución de asignación de los riesgos del contrato y, finalmente, la ruptura de la razón de conmutatividad del contrato traducida en una excesiva onerosidad en el cumplimiento de la prestación de la parte afectada.

2.2. Sentencia del Tribunal Supremo, de 15 de octubre de 2014, sobre un contrato entre dos sociedades mercantiles para la explotación hotelera.

En este caso, en fecha 25 de febrero de 1999, dos sociedades mercantiles celebraron un contrato de arrendamiento de un edificio, aun sin construir, para destinarlo a hotel [4].
En efecto, la arrendataria interpuso demanda en la que solicitó distintos pedimentos alternativos y subsidiarios, en esencia, lo que vendría a ser una reducción del precio del arriendo pactado, y para conseguirlo alegó la rebus sic stantibus.

Al igual que en el supuesto anterior, el Tribunal Supremo estima la regla, y como principales argumentos adujo a los siguientes:

· Se consideró que el contexto económico del momento de la celebración y puesta en ejecución del contrato (periodo del 1999 a 2004) fue de inusitado crecimiento y expansión de la demanda y, además, hubo una relevante promoción urbanística de la zona de ubicación de los hoteles, ambos hechos relevantes y base económica del negocio que informó la configuración del contrato.
· Se refirió a un cambio progresivo en relación a la aplicación de la regla de la rebus sic stantibus, alejada ya de marcos de aplicación sumamente restrictivos.
· Entendió que los caracteres que se le atribuían de peligrosa o, de necesaria aplicación cautelosa, han sido sustituidos por los de alteración extraordinaria, desproporción desorbitante, y circunstancias radicalmente imprevisibles.
· Coincidieron y reiteraron los razonamientos expuestos en el punto anterior en relación a la configuración y naturaleza de la rebus sic stantibus.

Conclusiones

En definitiva aquí se trata de determinar cómo reaccionarán los Jueces y Tribunales a las demandas que prácticamente con toda certeza les serán planteadas con posterioridad a los conflictos que surjan después de la crisis sanitaria provocada por el Covid-19 y, para ello, se suponen las siguientes conclusiones:

1. De la doctrina y jurisprudencia estudiada se extrae que difícilmente los órganos judiciales puedan seguir calificando en el futuro la regla objeto de este estudio como una cláusula peligrosa y de aplicación cautelosa. Sin embargo, su aplicación deberá de ser sumamente prudente a los efectos de proteger la seguridad jurídica y el principio pacta sunt servanda recogido en el artículo 1092 del Código Civil.

2. A lo largo de las últimas décadas, se han ido perfilando los requisitos esenciales de la regla rebus sic stantibus y, por lo que aquí interesa, se pueden sintetizar del siguiente modo:

· Se requiere que se haya producido una modificación excepcional de la base fáctica en que se apoyó el negocio jurídico en el momento de su perfección.
· La modificación de la base debe exceder de lo que se considera el “aleas ordinario” de cualquier contrato, alterando por completo el sentido y la oportunidad del mismo.
· Para acabar, es necesario que a consecuencia de dicha alteración excepcional se objetivase, en virtud de la aplicación de las reglas de la sana crítica, que las cláusulas pactadas en su momento resultan ahora totalmente desproporcionadas.

3. No se debe caer en engaño y pensar que el Tribunal Supremo es, en la actualidad, más flexible en cuanto la aplicación de la regla rebus sic stantibus, pues durante los últimos años ha tenido diversas oportunidades [5] y se ha puesto de manifiesto el carácter cuasi anecdótico en cuanto su aplicación.

4. Se debe tener presente que algunos Códigos, en otros países de Europa, tienen recogido el principio rebus sic standibus en su articulado, con lo cual la excepcionalidad de la cláusula queda en principio un poco mermada. Además, en textos supranacionales como en los Principios UNIDROIT sobre Contratos Comerciales Internacionales 2010 (a los que pueden acogerse los contratantes a nivel europeo) y en los casos de excesiva onerosidad (hardchip), la regla ha sido recogida.

5. Por último, las resoluciones que dicten los órganos judiciales deberán valorar de forma casuística las circunstancias de carácter objetivo y subjetivo concurrentes para determinar si procede o no la aplicación de la regla rebus sic standibus teniendo muy claro que ya el Digesto establecía la orden de que ad impossibilia nemo tenetur [6].


 

[1] Vid. Principios UNIDROIT sobre los contratos comerciales internacionales 2010, Capítulo Sexto – Cumplimiento, Sección Segunda – Excesiva Onorosidad, Artículo 6.2.2., Definición de Hardship. Disponible en: https://www.unidroit.org/spanish/principles/contracts/principles2010/blackletter2010-spanish.pdf.

[2] Vid. The Principles on European Contract Law, Chapter 6 – Contents and effects, Article 6:111 – Change of circumstances. Disponible en: https://www.trans-lex.org/400200/_/pecl/#head_101.

[3] Vid. Libro IV – de las Obligaciones y Contratos, Título I – de las Obligaciones, Capítulo VIII – de la Alteración Extraordinaria de las Circunstancias Básicas del Contrato, Artículo 1213. Disponible en https://www.mjusticia.gob.es/cs/Satellite/Portal/1292338957019?blobheader=application%2Fpdf&blobheadername1=Content-Disposition&blobheadername2=SuplementosBoletin&blobheadervalue1=attachment%3B+filename%3DPropuesta_de_Modernizacion_del_Codigo_Civil_en_materia_de_Obligaciones_y_Contratos.PDF&blobheadervalue2=1215327821311.

[4] Para una mayor comprensión y brevedad, se ha explicado de forma sucinta el negocio jurídico causante de la pugna. Por este motivo, si se quiere profundizar en su naturaleza se debe consultar la Sentencia del Tribunal Supremo, de 15 de octubre de 2014, completa y disponible en   http://www.poderjudicial.es/search/indexAN.jsp.

[5] Vid. SSTS 741/2014 y 743/2014 de 29 de diciembre, y STS 742/2011, de 11 de diciembre, en las que se vuelve a denegar la aplicación de la regla rebus sic stantibus.

[6] En otras palabras, nadie queda obligado a lo imposible.

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