La logística y el residencial se mantienen en la agenda de los inversores

El sector inmobiliario continuará siendo un foco de interés para los inversores tras la pandemia, aunque serán la logística y el residencial los segmentos que saldrán reforzados de una crisis que se espera que remita gradualmente a partir del del tercer/cuarto trimestre de 2020.

Estas son las principales conclusiones de la nueva edición de SavillsTalks at Home, en la que Wenceslao Bunge, CEO de Credit Suisse Iberia y Olaf Díaz-Pintado, director general de Goldman Sachs España debatieron junto al presidente de Savills Aguirre Newman, Santiago Aguirre, sobre el impacto de la crisis en los mercados y en el sector inmobiliario en particular.

“Con los tipos de interes tan bajos, el inmobiliario es un activo interesante con rentabilidades razonablemente predecibles y una perspectiva de crecimiento en algunos segmentos, como el logístico o el residencial, que lo hacen atractivo”, comentaba Olaf Díaz-Pintado. En este sentido, el CEO de Credit Suisse Iberia consideraba que “el inmobiliario seguirá siendo un activo de interés para un inversor cada vez más institucional y profesionalizado”.

“La otra cara de la moneda es que la crisis del Covid-19 ha puesto de manifiesto el riesgo operativo del real estate”, apuntaba el director general de Goldman Sachs España, en relación a las consecuencias que la pandemia ha tenido en segmentos como los hoteles y el retail, que se verán más afectados.

Vuelta al trabajo

Con respecto a las oficinas y los cambios que esta crisis puede provocar en la vuelta al trabajo, Wenceslao Bunge destacaba la posibilidad de que la irrupción del teletrabajo y las reuniones telemáticas se asentasen tras la pandemia. “Si un día a la semana puedes trabajar desde casa, las empresas necesitarán un 20% menos oficinas. Es una tendencia que era teórica, pero que se ha demostrado ya en la práctica”, señalaba el ejecutivo, quien comentaba que nunca antes había estado dos meses sin subir a un avión y era posible mantener su agenda.

Por su parte, Díaz-Pintado se mostraba escéptico en que la crisis vaya a provocar “cambios radicales de hábitos en las empresas”, aunque reconocía que “esta experiencia acelerará cambios ya en marcha”. En este sentido, ambos se mostraban de acuerdo en que la vuelta al trabajo estará marcada por una mayor relación con la tecnología y que se aplicarán en las oficinas las lecciones aprendidas en esta crisis.

Por otro lado, los altos directivos han señalado que, tras la crisis, habrá una redefinición del contrato y la conciencia social con la empresa y el medio ambiente, y apuntaron que las grandes compañías están realizando esfuerzos para proteger a los empleados en medio de la pandemia. Además, se potenciará la integración vertical de la economía en el inmobiliario a fin de poder ofrecer los productos de manera más ágil.

En cuanto a focos de atracción de inversión de cara al próximo ciclo, la industria tech, el sector de la salud y el farmacéutico, algunas grandes marcas de consumo, junto a los ya mencionados segmentos de logística y residencial, serán los sectores más beneficiados de la crisis, aunque todos ellos tendrán que adaptarse y reinventarse de cara al nuevo ciclo.

Los expertos también han apuntado que las consecuencias del virus en Europa se han producido de manera asimétrica entre el norte y el sur en función de la magnitud con la que ha impactado, la gestión de la pandemia y las características demográficas, por lo que la recuperación del tejido empresarial e industrial de cada país será igualmente asimétrico.

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