“Homm afronta 2022 con el objetivo de ser el referente principal en edificación industrializada modular sostenible”

Entrevista a Roberto Beitia, director de Marketing y Comercial de Homm

Homm es una de las empresas pioneras que en España está apostando por la industrialización de las viviendas como motor del proceso de transformación del sector. Roberto Beitia, director de Marketing y Comercial de la compañía, explica que para conseguir esa innovación se necesita una apuesta colectiva “en la que el promotor confíe en el modelo y le aporte continuidad a la demanda” y exista un apoyo de la Administración.

¿Cómo han comenzado el año en Homm y cuáles son las perspectivas para este 2022?

Pese a que el comienzo de este año viene marcado por la subida de las materias primas, desde Homm vemos el 2022 con ilusión, porque vemos cómo crece nuestro proyecto, con cada vez más referencias implantadas, y porque las ventajas de nuestro sistema son cada vez más valoradas por los promotores.

Ahora mismo estamos rematando el final de una promoción de 11 viviendas adosadas y tenemos más de 100 viviendas en cartera para lo que queda de año y parte del 2023.

Claramente el sector ha entendido que la industrialización tiene unas ventajas que se pueden aprovechar para dar solución a los problemas de falta de mano de obra, calidad, sostenibilidad y rentabilidad de sus operaciones.

Tener una propuesta de valor sólida nos ha ayudado a que los promotores valoren nuestro servicio, lo que nos permite crecer y ganar estabilidad, dos factores importantes para el desarrollo del producto.

¿Cuál es el enfoque de la empresa para este año?

Actualmente estamos enfocados en ser el referente principal en edificación industrializada modular sostenible. Queremos hacerlo con un producto de calidad y de la mano de los promotores, actuando como su aliado industrial. Todo esto enmarcado en el largo plazo y aportándole ventajas competitivas.

¿Qué ventajas le puede ofrecer al promotor la solución modular que ofrece Homm frente a la obra tradicional?

Fundamentalmente el hecho de ofrecer una solución integral, que va desde el diseño preliminar o primer encaje, hasta la posventa, todo ello incluido en nuestra oferta. De esa forma somos capaces de actuar de extremo a extremo, y de ofrecer un producto testado que va incorporando todas las mejoras que se van detectando en el proceso de mejora continua de nuestro sistema.
Además, ofrece mejoras que permiten producir productos de calidad que luego generan una posventa mínima y evita todos los problemas que vienen asociados a ella.

Gracias a ello, somos capaces de ofrecer un precio cerrado desde el inicio y eso le permite al promotor un control total sobre coste.

También vemos como nuestra apuesta por crear un producto sostenible es cada vez más valorada por todos los agentes, tantos financieros como clientes finales.

Todo ello para que el promotor obtenga siempre la máxima seguridad en su inversión.

¿Qué retos afronta Homm en este 2022?

Seguimos afrontando varios retos como, por ejemplo, el urbanismo y sus ordenanzas, que se enmarcan por localidades y no a nivel nacional, cosa que no ocurre en otros países y que impide que se puedan desarrollar soluciones que sirvan en todo el territorio. Por otro lado, la inexistencia de un CTE (Código Técnico de la Edificación) que contemple soluciones industrializadas en su normativa, o la ley hipotecaria, que no contempla los elementos industrializados hasta que se montan en parcela.

Estamos viendo cómo se están dando pasos para solucionarlo, pero es necesario que todos estos aspectos se aborden de una forma general para poder impulsar más rápidamente el sector.

La construcción supone el 7% del PIB en España. La industrialización tiene la oportunidad de crecer y así generar una industria robusta, con capacidad de ofrecer edificación de calidad, eficiente y duradera en unos plazos más competitivos.

El apoyo de la Administración es muy importante para impulsar el desarrollo del sector y fomentar que los promotores acometan nuevos proyectos industrializados

¿Qué le pediría al sector para que la situación cambie y este modelo aún emergente se desarrolle con todo su potencial?

Necesitamos que el sector acompañe a los industrializadores, que el promotor no solo le pida al industrializador, sino que confíe en el modelo y le aporte continuidad en la demanda. Que exista una cultura del proveedor, como en otros sectores. Algo clave para que las fábricas puedan invertir y crecer en capacidad con seguridad.

La colaboración público-privada es clave también. El apoyo de la Administración es muy importante para impulsar el desarrollo del sector y fomentar que los promotores acometan nuevos proyectos industrializados. Además, es la propia Administración, la mayor interesada en ello por la gran presión social que provoca el problema de la vivienda, y por la necesidad que tiene de poder disponer de vivienda de calidad en plazos cortos.

Y ¿qué tipo de proyectos realizan?

Aunque tenemos proyectos de todo tipo y estamos constantemente estudiando tipologías susceptibles de ser industrializables con nuestro 3D, sobre todo, nos centramos en proyectos residenciales de viviendas unifamiliares para promotores.

Hasta ahora lo que más hemos hecho han sido promociones de adosados en lotes de unas 20-30 viviendas. Ahora mismo nuestro lote mínimo ronda las 10 viviendas para la zona centro, trabajamos con un mínimo porque es la única forma de poner en valor la industrialización. La productividad industrial es el resultado de dos factores: el porcentaje de acabado en fábrica y la repetitividad.

Antes mencionaba la sostenibilidad, ¿cómo puede la industrialización dar respuesta a esta demanda cada vez más importante en la sociedad en general?

La construcción industrializada de por sí es más sostenible porque, al fabricarse en su gran mayoría en fábrica, es capaz de reducir considerablemente los consumos de energía, desplazamientos y generar menos residuos, permitiendo una reducción de hasta el 60% de las emisiones generadas durante el proceso de construcción.

De cualquier forma, el 60% de la huella de carbono de un edificio se genera en el uso del inmueble durante su vida útil. Es por eso que, para que sea realmente sostenible, se trata de un aspecto que debemos tener en cuenta desde la definición técnica del proyecto. Y por ello, además de optimizar los procesos de fabricación en términos medioambientales, nos hemos centrado en diseñar y fabricar edificaciones energéticamente eficientes desde el principio.

Al poder actuar en la globalidad del proceso, todos nuestros productos se diseñan con el objetivo de obtener certificación energética A. Eso, sumado a la calidad de ejecución, y en consecuencia a la gran reducción de mantenimiento y aumento de la durabilidad de la vivienda, permite reducir las emisiones en más de un 30% en el uso del inmueble.

Además, en cuanto a los ODS (Objetivos de Desarrollo Sostenible) de la agenda europea 2030, vemos como nuestro sistema es capaz de aportar valor en un gran número de ellos y queremos seguir apostando en esta dirección. u

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