El sector inmobiliario calienta motores para la ‘revolución’ sostenible

La sostenibilidad ya no es una opción, sino una obligación. Los sectores inmobiliario y de la construcción son conscientes de que las empresas que no integren los criterios Ambientales, Sociales y de Gobernanza (ESG) en su estrategia de negocio tendrán más difícil su supervivencia, no solo por exigencias regulatorias sino por ser instrumento fundamental a la hora de obtener financiación para sus proyectos. Por ello, realizan guías y marcan hojas de ruta con objeto de que esta transformación, que a su vez es una oportunidad, sea una verdadera revolución que “seduzca” también a las empresas más pequeñas.

La necesidad de que las compañías inmobiliarias implanten modelos de negocio sostenibles va calando paulatinamente en la cultura del sector, por lo que se suceden los eventos en los que proponen guías y hojas de ruta para que las empresas inmobiliarias y constructoras puedan enfrentarse a este desafío trascendental para su supervivencia. Jornadas y encuentros en los que se da un mensaje claro: dichas estrategias sostenibles, aunque tienen sus riesgos, son una oportunidad para obtener financiación y atraer a los inversores. Insistiendo en estas políticas que, aunque puedan tener un coste inicial, van a tener un retorno positivo.

Uno de los encuentros más significativos del sector en esta materia ha sido la segunda edición de InmoSostenible que se celebró en Madrid organizada por Asprima y Uponor. Una jornada en la que destacados actores del sector analizaron los retos a los que se enfrentan las empresas inmobiliarias para cumplir las exigencias de sostenibilidad marcadas por Europa. En el encuentro se concluyó que el camino a seguir es a través de estrategias empresariales que se puedan medir y cuantificar, no solo para cumplir las exigencias regulatorias sino para obtener financiación, dado el enorme apetito que existe en el mercado para financiar proyectos ESG. Durante la jornada, las empresas participantes admitieron que afrontan el reto con ilusión, aunque también reconocieron que el sector “va justo de tiempo” para cumplir los objetivos de la Agenda 2030 y que las compañías “van a sufrir mucho” en el camino.

Carolina Roca apunta que el reto es conseguir involucrar no solo a las grandes empresas cotizadas, sino “seducir” a las empresas más pequeñas para que vayan introduciendo medidas que se puedan cuantificar

En dicho evento, destacados promotores, constructores y financieros propusieron nueve puntos para seguir la hoja de ruta marcada por Europa: flexibilidad en el uso del suelo, aumento de la densidad a través de la construcción en altura, la actualización de las políticas de urbanismo, la desatomización de los criterios constructivos de las comunidades autónomas, el aumento del uso de certificaciones sostenibles y declaraciones ambientales de productos, las bonificaciones fiscales que ayuden especialmente a las pymes, auditorías externas que estandaricen los ratings reputacionales y definan la consecución de los objetivos, impulsar la industrialización y, por último, actualizar las métricas estadísticas que definen la composición y, por lo tanto, regulación del parque inmobiliario.

Carolina Roca, recientemente nombrada presidenta de Asprima, subrayó en su discurso inaugural que una sostenibilidad “real y efectiva” debe implicar a todos los agentes del sector: plantillas, clientes, proveedores, pero también a la Administración. Apuntando que el reto es conseguir involucrar no solo a las grandes empresas cotizadas, sino “seducir” a las empresas más pequeñas para que vayan introduciendo medidas que se puedan cuantificar.

Una exigencia para lograr financiación

Y es que el acto puso de manifiesto que la apuesta por la sostenibilidad ya no puede quedarse en una cuestión abstracta ni en una ‘parrafada’ en el balance de las compañías, como dejó claro en su intervención Esther Duarte, directora de Recursos Corporativos de AEDAS Homes: “Estamos en un camino que ya se ha iniciado y del que no hay marcha atrás, no sobreviviremos como empresas si no apostamos por la sostenibilidad. El primer paso hacia la descarbonización es cambiar la cultura de las organizaciones, involucrar a cada uno de los empleados y al primero al CEO. Después crear una estrategia que se apoye en métricas no financieras. Lo que no se mide no existe y son criterios que cada día nos demandan más nuestros inversores”.

Este hecho, el que los grandes fondos y la banca estén cambiando el mundo de los negocios del sector de la edificación a través de sus criterios verdes de financiación, también se puso sobre la mesa en la nueva cita de InmoSostenible. Pablo Javier Penone Diaz, global sustainability – responsible business de BBVA, y Juan Manuel Ortega, chief investment officer en Colonial, señalaron que las nuevas exigencias de sostenibilidad que reclaman los financiadores pueden convertirse en uno de los motores que impulse al sector inmobiliario a transformarse.

Esther Duarte, directora de Recursos Corporativos de AEDAS Homes: “Estamos en un camino que ya se ha iniciado y del que no hay marcha atrás. No sobreviviremos como empresas si no apostamos por la sostenibilidad”

“En un mercado como el actual, los criterios de sostenibilidad cada día tienen más peso a la hora de valorar la financiación. Hay edificios y proyectos que se van a quedar fuera de juego o en otra división porque cualquier inversión está siendo analizada con métricas no financieras y criterios de sostenibilidad”, afirmó Juan Manuel Ortega, quien recordó que Colonial es la primer compañía inmobiliaria que ha convertido toda su financiación en bonos verdes, “ya que estamos convencidos de que las posibilidades de emitir deuda serán más elevadas”.

En el mismo sentido, el representante de BBVA subrayo que “empresas, reguladores, accionistas e inversores están demandando información no financiera para tomar decisiones de con quién trabajar y dónde invertir”.

Digitalización e industrialización
Inmosostenible coloquio

Juan Antonio Gómez-Pintado, CEO de Vía Ágora, también incidió en la necesidad de ‘aterrizar’ las políticas de sostenibilidad y que estas sean una realidad no solo en las grandes compañías, sino también en las de segundo y tercer nivel, con el desafío que eso supone sobre todo para constructoras y promotoras residenciales, ya cualquier paso que se da en materia de sostenibilidad aumenta los costes y por tanto dificulta el reto de promover vivienda a precios asequibles, por lo que exigió una mayor implicación de las administraciones públicas para conjugar sostenibilidad y acceso a la vivienda.

“Hemos llegado al momento del dato, ya no basta con el relato. Si queremos alcanzar los objetivos de 2030, para los que vamos justos, necesitamos innovar en materiales, disponer de métricas, de mucha información, muchos datos y apostar por la digitalización y la industrialización”, sentenció Gómez-Pintado.

En parecidos términos se expresó Juan Carlos Bandrés, presidente de Lobe, empresa que certifica con el estándar Passivhaus todas sus promociones: “Europa nos impulsa a ser sostenibles, y debemos seguir esa línea, ya que en unos años la financiación será verde o va a ser una financiación muy cara o inexistente”. Remarcando que el reto “como sector es transformarnos siendo capaces de producir viviendas asequibles y eficientes”.

Francisco Pérez, CEO de Culmia, coincidió con el resto de promotores participantes en el evento en que “el sector va a tener que ser digital, sostenible e industrializado” ya que así lo demandan los inversores y las Administraciones. Recalcando que “las grandes empresas debemos liderar la transformación, establecer soluciones escalables y servir de tractor para el resto del sector, para lo que necesitamos flexibilidad urbanística y el apoyo de la Administración”.

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