El cierre de negocios por la pandemia dispara la disponibilidad de locales en las principales calles de Palma

La disponibilidad de locales en las principales calles comerciales de Palma de Mallorca se ha incrementado un 64% como consecuencia del cierre de negocios a raíz de la pandemia, según estiman desde CBRE, que sitúa la tasa promedio de disponibilidad en el 13,2%.

Las calles que mostraron un mayor incremento de disponibilidad fueron Jaime III, Paseo del Borne y San Nicolás, aunque estas últimas partían de una vacancia prácticamente nula a inicios de año.

Por el lado contrario, San Miguel y Alejandro Rosselló fueron las únicas calles comerciales que presentaron una tasa de disponibilidad inferior al 10%, lo cual se debe a que son calles más dirigidas al público local.

Según explican desde CBRE, las tiendas físicas se vieron afectadas por el confinamiento domiciliario y por el descenso de las afluencias en calles comerciales, como el caso de San Miguel y Jaime III, donde la afluencia en los meses estivales se situó muy por debajo a la de años anteriores en la misma época, debido a la ausencia de turistas.

calles comerciales Palma

“Desde finales de noviembre hasta inicio de año, se alcanzaron niveles por encima de los de enero de 2020, sin embargo, estos datos han vuelto a bajar debido a la tercera oleada del virus”, señalan desde CBRE.

En este sentido, Tonia Vera, directora de CBRE Palma, se muestra confiada en la recuperación de afluencias: “Prevemos que, con la recuperación de la actividad, tras la mejora de la situación sanitaria y una vez se relajen las medidas restrictivas que han afectado a hostelería y comercio, se recuperen los niveles anteriores a la irrupción de la pandemia, si bien los valores de afluencia del verano dependerán de la vuelta de turistas a las islas”.

Demanda e incertidumbre

Por otro lado, la demanda de locales por parte de los operadores ha mostrado una tendencia cada vez más exigente, especialmente en el último año. En 2020 se registraron 12 transacciones de alquiler en las principales calles de Palma, frente a las 22 registradas en el año anterior, lo que supone una reducción del número de operaciones cercana al 50%.

Las calles que concentraron el mayor número de operaciones fueron Unión y San Nicolás, las cuales presentan unos menores niveles de renta, mientras que, en Paseo del Borne, Jaime III y Avenidas, no se han registrado transacciones de alquiler. “Los operadores que buscaban activamente en Palma antes de la pandemia continúan atentos a las oportunidades que surgen, aunque muestran incertidumbre ante la duración de la actual crisis sanitaria y su recuperación, dilatando en el tiempo sus tomas de decisión”, comenta Tonia Vera.

Actualmente, se han alcanzado diferentes tipos de acuerdos entre arrendatarios y arrendadores con el objetivo de suavizar los resultados negativos de muchos de los comercios, por la menor afluencia y por las restricciones de aforo.

En general, se han acordado bonificaciones de renta que oscilan entre el 20% y 30%, y dichos acuerdos se han ido revisando en función de la evolución de la crisis sanitaria. En relación a los precios del alquiler, dado el bajo número de transacciones, no se puede definir con exactitud su evolución.

No obstante, los propietarios de locales comerciales vacíos se muestran más receptivos a aceptar rentas escalonadas, o contratos de menor duración con rentas significativamente menores a las que venían percibiendo en años anteriores. “La caída del volumen de ventas de las tiendas físicas ha sido muy pronunciada y, junto a la incertidumbre sobre los resultados de la temporada turística 2021, harán necesaria una contracción de las rentas para que pueda producirse el cruce entre la demanda y oferta de locales”, apuntan desde la consultora.

En cuanto al volumen de inversión en locales comerciales de las principales calles de Palma, el año pasado se alcanzó una cifra próxima a los 7 millones de euros, una cantidad muy inferior al dato registrado en 2019, con 30 millones de euros. No obstante, las Islas Baleares siguen generando interés entre los inversores que buscan no sólo elevadas rentabilidades, sino sostenibilidad de sus inversiones a medio y largo plazo.

En referencia a la densidad comercial, Baleares se mantienen como la comunidad autónoma con menor densidad comercial por habitante, con 202 m² por cada 1.000 habitantes, por debajo de la media nacional.

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