El tirón de la vivienda en alquiler impulsa los complejos de oficinas de usos mixtos

La elevada demanda de residencial en alquiler aumenta el atractivo de los proyectos de oficinas que destinan un porcentaje de suelo a viviendas en arrendamiento, mezclados con usos comerciales y de ocio. Complejos que, según Knight Frank, serán tendencia en el futuro, como ya ocurre en otros países de nuestros entorno.

Raúl Vicente, director del área de Agencia de Oficinas de Knigh Frank, explica que aunque este tipo de complejos en los que se mezclan distintos usos, son una novedad en nuestro país, ya despuntaban a nivel internacional antes de la pandemia, apoyados por “factores como el rápido crecimiento de la población en núcleos urbanos, la falta de suelo o el cambio en el ritmo de vida de las personas que demandan tenerlo todo rápido y cerca”.

En su último informe, esta consultora inmobiliaria detalla algunos de las ventajas de dichos desarrollos: “Se ayuda a reducir los tiempos de traslados en la vida cotidiana ya que con los usos mixtos se crea una convivencia entre el trabajo y la vida personal en un solo espacio, generando un entorno agradable y muy práctico para los residentes y a la vez, siendo una opción muy atractiva para los trabajadores de estos edificios al contar con más servicios de ocio y de conveniencia in situ. Se crean áreas comunes más amplias, más zonas verdes, entornos peatonales y una convivencia sin el uso del automóvil”.

Unos beneficios que Raúl Vicente resume en pocas palabras: “Son buenos para el inversor que se asegura que el entorno tenga ‘vida’ todos los días de la semana, mientras que las empresas se garantizan que sus plantillas tengan todo al alcance de la mano”. Haciendo hincapié en las ‘bondades’ de un modelo, que se enmarca en el concepto “la ciudad de 15 minutos”, en un momento en el que las compañías quieren atraer a sus empleados a las oficinas tras el repunte del teletrabajo provocado por la pandemia.

“Es el matrimonio perfecto”, en opinión de este experto. “Para los inversores, la rentabilidad de zona continuada es mucho mayor y aumenta el atractivo de las empresas para instalarse el hecho de que sus empleados puedan incluso vivir en la zona y tenerlo todo al alcance de la mano, que es uno de los motivos por los que tradicionalmente las compañías se mueven hacia el centro de las ciudades”.

Este modelo es bueno para el inversor, que se asegura que el entorno tenga ‘vida’ todos los días de la semana, y para los usuarios ya que se enmarca en el concepto de ciudad de 15 minutos

“El freno que encuentran este tipo de proyectos es que se necesitan pastillas grandes de suelo y la rigidez del urbanismo, ya que tenemos un ordenamiento muy estricto y es muy difícil que te hagan un cambio de uso”, resalta.

Señala que Madrid es una de las ciudades que ya está apostando por edificios de usos mixtos en sus nuevos grandes proyectos. La quinta torre Caleido, combinará la sede de un centro educativo, un centro de medicina avanzada así como una gran galería comercial. Y el proyecto de Madrid Nuevo Norte, que mezclará usos comerciales en plantas bajas, lugares de trabajo y dotacionales.

Pero para el representante de Knight Frank “el mejor ejemplo de esta tendencia puntera es el campus de Colonial en Méndez Álvaro (en la imagen), con 60.000 m2 de oficinas, 28.000 m2 de residencial en alquiler, mientras que el resto, hasta 90.000 m2 será retail, gimnasios, tiendas de conveniencia… lo que le convierte en un proyecto muy atractivo”.

Otro proyecto que se sumaría a esta tendencia es AQ Urban Fira, un complejo de viviendas y oficinas en el barrio de La Marina del Prat Vermell de Barcelona, en el que AQ Acentor invertirá 270 millones y cuyas obras arrancaron a finales de mayo. La promotora inmobiliaria de Aquila Capital en España desarrollará cinco inmuebles con más de 680 viviendas y un edificio de oficinas de unos 15.000 m2 .

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