Un pacto de Estado por el alquiler

Lo decía recientemente Concha Osácar, una pionera de este negocio: “Hoy más que nunca es necesario un pacto de Estado por el alquiler” que ofrezca una propuesta seria y rigurosa para complementar la oferta de vivienda en propiedad. Datos como el aumento del porcentaje registrado frente a la vivienda propia y un cierto cambio de mentalidad por parte de los jóvenes apuntan en esta dirección. En contra, el encarecimiento rápido de los precios, la escasa y deficiente oferta de calidad y la inseguridad jurídica.

Según la socia fundadora del Grupo Azora y consejera de Azora Capital y sus filiales, nuestro país debería tener 1,2 millones de viviendas en alquiler en los próximos 10 años, porque “los jóvenes deberán tener algún sitio donde vivir” ante sus limitaciones económicas para acceder a ella. Pero no es la única voz que reclama una oferta de vivienda en alquiler, que hoy más que nunca es necesaria como alternativa para la demanda de hogares por parte de los jóvenes, y como salida rápida que facilite el traslado laboral, o la formación de hogares monoparentales.

“Hay un hecho muy claro: España ha sabido hacer de la necesidad una virtud. El alquiler ha sido un remedio a la crisis, aunque esa etapa ya ha pasado, creo que vamos a seguir viendo un crecimiento. Estamos en unos niveles más altos que hace unos años, aunque todavía nos encontramos por debajo de nuestros comparables europeos”, explicaba Julián Cabanillas, consejero delegado de Servihabitat. En su opinión, y a pesar de que no está en el ADN de los españoles, “en los próximos años el alquiler se estructurará como un entorno de negocio real más que como solución a un problema coyuntural”.

Según CBRE, dos tercios de los españoles de entre 22 y 29 años creen que alquilarán una casa cuando se independicen

Las últimas encuestas, al menos, dejan entrever que las nuevas generaciones consideran que arrendar una vivienda es una alternativa habitacional más asequible y atractiva que comprarla. Según un estudio de CBRE, dos tercios de los españoles de entre 22 y 29 años creen que alquilarán una casa cuando se independicen, mientras que apenas un 16% prevé tener una casa en propiedad.

“Con los cambios sociales que estamos viendo, el auge de las familias monoparentales, la no vinculación geográfica con el puesto de trabajo… Todo esto se está instalando en la sociedad y está calando en las nuevas generaciones. Hay muchas razones para pensar que el mercado del alquiler seguirá creciendo hasta suponer cerca del 30% del mercado”, ha recalcado Cabanillas.

Su visión coincide con la de Juan Antonio Gómez-Pintado, presidente de la patronal de promotores y constructores (APCE), quien prevé que los alquileres se estabilicen en la barrera del 30%, y con la de Fernando Encinar, jefe de estudios de idealista, quien insiste en que el alquiler ha venido para quedarse. “Las reformas políticas que se han hecho en los últimos años han beneficiado de manera increíble el crecimiento del alquiler, sacándolo del raquitismo en el que se encontraba desde los años 60”, recalca.

Más seguridad y encarecimiento

Uno de los problemas sigue estando en la seguridad. El sector inmobiliario considera necesario que los inversores profesionales se vean respaldados por la normativa ante problemáticas como impagos de la renta o la presencia de okupas. Al margen de la parte arrendataria, los expertos también piden ciertas coberturas para los inquilinos. Creen que la futura normativa debería concederles más derechos y la posibilidad de firmar contratos por un periodo de tiempo más largo que los tres años actuales.

Manuela Carmena tiene previsto invertir 128,5 millones para construir más de 4.000 viviendas públicas en Madrid durante 2017

El otro problema es el rápido encarecimiento de los precios. El portal Idealista registra en su oferta que el alquiler subió un 15,6% en 2016, con máximos históricos en Madrid y Barcelona, donde las rentas son hoy un 4,2% y un 18,5% más caras, respectivamente, que en el punto máximo de la burbuja. La responsable de Estudios de Fotocasa, Beatriz Toribio, apuntaba que la causa es la mayor presión de la demanda, “ya que pese a la reapertura del crédito por parte de las entidades bancarias son muchos los españoles que no pueden acceder a él y que se ven obligados a refugiarse en el alquiler como única vía para acceder a una vivienda”.

¿Y en cuanto a las actuaciones de oferta pública? “El Plan Nacional de Vivienda ha tenido un impacto mínimo, debido a que sólo las Administraciones Públicas pueden desarrollarlo”, ha criticado Osácar, quien ha propuesto un modelo de colaboración público-privada. Precisamente el Gobierno municipal madrileño de Manuela Carmena tiene previsto invertir 128,5 millones para la construcción de más de 4.000 viviendas públicas en 2017, pero en solitario. Pero la propuesta viene después de que su plan para comprar 150 viviendas a particulares, impulsado en septiembre con el objetivo de ofrecerlas como alquiler social, logrará dos pisos.

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