Angkor, la octava maravilla del mundo

En las inmediaciones de Siem Reap, en Camboya, se encuentran estos templos que son la mayor estructura religiosa jamás construida por el ser humano.

Es fácil emocionarse cuando por primera vez te encuentras ante la ciudad antigua de Angkor, esa redescubierta maravilla solemne que muchos no dudan en catalogar como la octava maravilla del mundo, una joya arquitectónica ante la que hay que rendirse, ante la que no queda más remedio que sentirse diminuto y extasiarse en silencio durante un buen rato para empaparse poco a poco con su belleza milenaria hasta poderla digerir.

Una extraña agonía

La antigua capital del imperio jemer estaba agonizando cuando por suerte los misioneros portugueses descubrieron las torres en forma de loto de Angkor Wat, el mayor monumento religioso del mundo. Se ha especulado mucho con las causas de esa agonía, desde la codicia de los pueblos invasores o el avance del budismo frente al hinduísmo, hasta una climatología extrema o el auge del comercio marítimo. Hoy se consolida la idea de que la civilización jemer floreció gracias a su capacidad para dominar las intensas lluvias estacionales del sudeste asiático y cayó en picado cuando perdió el control del agua, el más vital de los recursos.

 

Angkor ciudad perdida

La gran ciudad

Angkor fue la capital del imperio jemer, una de las grandes civilizaciones de todos los tiempos. Se expandió desde el siglo IX hasta el XV y abarcó un extenso territorio del sudeste asiático, desde Myanmar en el oeste hasta Vietnam en el este. Llegó a tener una población de cerca de un millón de habitantes y ocupaba una zona equivalente a la de cinco distritos de la ciudad de Nueva York, lo que la convierte en el complejo urbano más extenso del mundo preindustrial.

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Bayon, Templo de las sonrisas

Bayon, el templo de las sonrisas

Una sensación inquietante te invade cuando te adentras en el templo Bayon y levantas la vista. A tu alrededor, desde todos los ángulos, cientos de ojos te persiguen, te atraviesan. Miradas enigmáticas, caras medio sonrientes, medio amenazantes, imprimen un tono misterioso y un tanto desconcertante al lugar. No puedes evitar sentirte atravesado por esas sonrisas petrificadas, ser abrumado por esas máscaras gigantes con extrañas expresiones de ironía bondadosa.

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monjes budistas

Una presencia constante en el tiempo

Los monjes budistas permanecen en los templos y han estado siempre allí, incluso entre 1432 y 1668, el tiempo que estuvieron prácticamente abandonados. Cuando las expediciones occidentales redescubrieron los templos se encontraron únicamente a los monjes budistas que seguían habitándolos.

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Angkor naturaleza

La venganza de la naturaleza

Cuando ha tenido la mínima oportunidad la selva ha comenzado su tarea para reconquistar el terreno perdido. Resulta verdaderamente impresionante apreciar de cerca la rebelión de la selva, la rabia con la que los gigantescos tentáculos de las raíces devoran sin piedad las piedras legendarias, el abrazo mortífero con el que la naturaleza va asfixiando lentamente a los templos de Angkor.

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Bayon escenarios de cine

Escenarios de película

Uno avanza en las interioridades del templo y va enmudeciendo con las imágenes de las higueras estranguladoras de monumentos. Es un paisaje fantástico, único, irreal, un paraje idílico, el marco de ensueño en el que Angelina Jolie se movía durante el rodaje de Tomb Raider, la película que daba vida a Lara Croft, la rica arqueóloga tan ingenua como aficionada a meterse en líos aventureros. El escenario se antoja ideal para dar rienda suelta a la fantasía.

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